«Que sea lo que Dios quiera». Ortega Cano

Ortega Cano, a la salida de los juzgados, tras prestar declaración como imputado de tres delitos: homicidio imprudente y dos delitos contra la seguridad vial, por conducción temeraria y bajo los efectos del alcohol, ha dicho «Que sea lo que Dios quiera». Una frase muy acorde con el lenguaje taurino como esa otra que dice: maestro, que Dios reparta suerte.

Pero es que los mal llamados accidentes de tráfico no son cosa de Dios, ni se justifican por la acción del mismo. Y, aunque es como una lotería, no se puede uno encomendar a Dios, para no tener un accidente, porque los accidentes, la mayoría, son previsibles.

Como es natural, y en el estado de derecho en el que nos encontramos, y según dijo una vez, muy segura ella, María José Campanario: yo no tengo que demostrar que soy inocente, que se supone, como cualquier español, la justicia es la que tiene que demostrar que soy culpable. Pues eso mismo es lo que ha hecho Ortega Cano: Yo no he bebido, yo no he corrido… pero no recuerdo nada.

Los abogados de Ortega Cano impugnarán la prueba de alcohol. Están en su derecho, por desgracia. Porque, tristemente, la ley no tiene previsto que cuando el implicado no puede realizar la prueba de soplado y no puede dar su consentimiento para una prueba de sangre, no se le puede extraer la misma. Pero  le va a ser difícil ir en contra del informe de la Guardia Civil, que dice que iba a más velocidad de la permitida.

Yo espero, y deseo, que esos testigos que hasta ahora han dicho que le vieron beber, no se echen para atrás. Que declaren la verdad. Únicamente la verdad. Que piensen que es fundamental su declaración como testigos.

Al causante de la muerte de mi hija le realizaron la prueba dos veces, con resultado muy positivo, pero la declaración de la persona que iba con él en el coche fue fundamental para saber qué fue lo que pasó. El acusado, no reconocía ni su firma en el atestado, cuestionaba el aparato medidor de alcohol, y además decía que venía otro coche, que le dieron por detras, etc. Todo mentiras.

Entiendo que para este testigo fue duro y difícil declarar porque iba con él en el coche, porque eran compañeros, porque pienso que viniendo del mundo militar, probablemente, pudo estar presionada, porque lo pasó muy mal, con muchos nervios o tal vez miedo, pero cumplió con su obligación: decir la verdad.

Y será fundamental que se demuestre que llevaba alcohol porque ya han salido a relucir, enfermedad, medicamentos, vahído, arritmias que, por supuesto, pueden producir un fatal accidente, pero eso también es previsible y evitable, no tomando alcohol o llevando un conductor, que en este caso se lo puede permitir.

Sí hubiera habido en ese momento un infarto, supongo que los médicos lo habría detectado. Sí se demostrara que fue un tema de enfermedad, tendría mi comprensión, pero mientras no se demuestre, para mí es un tema de irresponsabilidad total. Un delito. Y no será lo que Dios quiera. Esperemos que sea un acto de justicia.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por un conductor con alcohol.

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4 respuestas a «Que sea lo que Dios quiera». Ortega Cano

  1. Laura dijo:

    Llámese atribuir responsabilidades a Dios o al destino no es más que una forma de intentar apaciguar el sentimiento de culpa proyectándolo al exterior, algo muy común, que no siempre está mal porque las circunstancias nos influyen, pero en este caso probablemente sí, además de librarse de las sanciones civiles o condenas penales.

    Un abrazo,

    Laura.

  2. Está claro que es culpable y un irresponsable y por muy torero que sea, tiene que pagar por lo que ha hecho: «Matar a un inocente» Si la justicia fuera más severa y más justa, las cosas serían muy diferentes.

    Esther, madre de Juan que murió en un Punto Negro que la administración ignoró.

  3. El dia que las personas afectadas, humilladas, engañadas,por La justicia y los seguros sean tan valientes como tu y se atrevan a denunciar públicamente sus desgracias personales ,ese dia comenzará la Verdadera Educación Vial, porque muchas personas quieren ignorar lo que otras denunciamos, porque se puede evitar y es cosa de todos los ciudadanos evitar tantisimo dolor.
    gracias en nombre de tod@ los que sufrimos LA INJUSTICIA SOCIAL.

  4. A mí lo que más me sigue alucinando de todo esto es la conciencia….porque independientemente de que se haga justicia, cuando uno provoca la muerte de otra persona, es su propia conciencia la que de alguna manera exige un castigo, pide pagar su culpa….¿cómo es posible que alguien intente eximir su responsabilidad cuando ha causado una muerte? ¿y cómo queda su conciencia si resulta libre y sin condena? ¿su conciencia queda igual?

    Debo ser muy ingenua pero sigo sin creerme que luego pueda vivir así.

    Ojalá este tipo vaya a la cárcel y que no sea lo que Dios quiera. Que pague las consecuencias de sus actos.

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