El alcohol y la conducción. Siete años sin Helena.

Se cumplen siete años de la pérdida de mi hija, que murió por un conductor
borracho. Han pasado siete años y sigue habiendo conductores irresponsables que
conducen con alcohol, poniendo en peligro su vida o la de los demás, o negando
que lo hagan, aunque esté probado como en el caso de Ortega Cano.

Y seguimos sin tener una ley que autorice los análisis de sangre en los
accidentes en los que es la única forma de probar si el conductor lo hacía con
alcohol, de una forma rutinaria, sin tener que esperar a la petición por parte
de un juez , sin que pase tiempo y sin que, después, se ponga en cuestión su
legalidad o no como en el caso del famoso torero. Algo que sería posible con la
sola modificación de la Ley de enjuiciamiento criminal.

Son siete años sin Helena, con esta lucha y, aunque la sociedad se ha concienciado
mucho, sigue habiendo conductores que beben el alcohol que mata a otros.

Creo que en este tiempo he mostrado a los demás, como ejemplo, como concienciación, el dolor, el drama, la desolación que producen esos mal llamados accidentes, especialmente cuando está de por medio el alcohol u otras drogas. Yo he
sobrevivido a mi hija siete años que pesan sobre mí como una losa. Que han
dejado huella en mi físico, pero sobre todo una herida mortal que no se ve, de
la que solo yo sé y puedo dar cuenta.

Mi hija murió de una forma absurda e inútil, en un día soleado de abril, sin ningún
agente meteorológico que pusiera en riesgo la conducción, a una hora normal,
las cuatro de la tarde, en una autovía, la M-607, sin posibilidad de choque por
adelantamiento. Pero cuando el estado de embriaguez no te deja ver al coche que
va delante, el choque por alcance es inevitable.

(Estado en el que quedo el coche de Helena)

Según la testigo presencial, la copiloto que iba con el conductor borracho, este puso
la intermitencia pero no se cambió de carril, chocó contra el coche de mi hija,
y el coche de mi hija salió volando. Literal y realmente.

Efectos según tasa de alcoholemia

0,20g/l en sangre o 0,1mg/l en aire
espirado:

-Disminución de los reflejos.

-Falsa percepción de las distancias.

El riesgo de accidentes se multiplica por 1,5.

0,30g/l en sangre o 0,15 mg/l en aire espirado:

-La velocidad percibida es menor que la real

-Atención dividida y euforia.

El riesgo en accidente se multiplica por 2.

0,50 g/l en sangre o 0,25mg/l en aire espirado:

-Incremento del tiempo de reacción

-Somnolencia.

El riesgo de accidente se multiplica por 3.

Hoy, después de siete años,  cuando las lágrimas ya son inútiles porque ni
siquiera desahogan, solo  puedo dedicarle a mi hija, a su memoria, esta página, www.quieroconducirquierovivir.com,
por ella y para ella. Gracias a la generosidad de una mujer, de una madre, que
me la ha hecho. Y mi lucha por la seguridad vial, para que no les pase a otras
madres.

Conductor, al volante, ni gota, ni gota.

Querida hija, por muchos años que pasen tu ausencia siempre será enorme. Tu recuerdo, la única cuerda a la que agarrarnos. Como en una de tus frases,  tu espacio era inmenso, lo llenabas todo y eras el motor de nuestras vidas. El vacio es profundo, negro, imposible de rellenar, a pesar del cariño de muchas de las personas que nos rodean.

Helena Castillo Zapata

“El alcohol que otro tomó, a ella la mató en un mal llamado accidente de tráfico”

17.04.2005

Tenía solo 20 años

«No es más grande el que más espacio ocupa, sino el que más vacio deja
cuando se va» (de la colección de frases de Helena)

(La colección de frases de Helena)

MI VIDA

Dicen que has muerto,

pero yo, te siento tan viva…

En la soledad de la noche

escucho tu silencio, y

me miras, me sonríes,

tus risas son mis alegría.

Dicen que has muerto,

pero yo, te siento tan viva…

Cuándo amanece  y

el sol acaricia mi cara.

Es tu mano la que siento,

tu piel la que me abraza.

Dicen que has muerto,

pero  yo, te siento tan viva…

Son tus ojos, tu pelo,

tu aroma el que me embriaga,

cuándo contemplo tus fotos

y  me abrazas por la espalda.
Dicen que has muerto,

pero  yo, te siento tan viva…

Qué sabrán ellos si

tú, no eres su hija.

Si nadie te parió salvo yo,

si nadie te dio la vida.
Dicen que has muerto

¡Mentira, todo mentira!

Puesto que a mi lado andas,

junto a mí siempre caminas.

En tus hombros yo me apoyo

y  en tu recuerdo, mi niña,

vivo más que cualquier ser

ya que tú, eres mi vida.

Nieves Gallardo Cañaveras (Dedicado a Helena y a su madre Flor Zapata)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
Esta entrada fue publicada en Aniversario/Conmemoración, Muertes en carretera y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

1 respuesta a El alcohol y la conducción. Siete años sin Helena.

  1. Virtu dijo:

    Un abrazo muy muy grande Flor!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *