Los jóvenes y los siniestros de tráfico

Veintidós de agosto, se podría decir que el verano está casi resuelto. Ya se han producido los mayores índices de desplazamiento, las quincenas de mayor movimiento en las carreteras, la avalancha de fiestas en los pueblos, y, aunque aún queda el regreso de la segunda quincena de agosto, ya podemos hacer recolecta de muertos.

Sí, así de duro suena, pero es más duro aún enfrentarse a la realidad de que muchas familias, estas vacaciones, han perdido a sus seres queridos.
Según alguna información, en lo que va de año han muerto, en las carreteras, 835 personas. Julio ha sido el peor mes. Solo en Julio ha habido 117 personas muertas. Pero el mes de agosto, hasta el día 9, lleva 10 accidentes más que el año pasado. El
peor fin de semana del verano
ha sido el del 13 de Agosto, con 22 muertos, seis en un único accidente. En esta ocasión, no fueron solo jóvenes, aunque la media de edad
estaba más cerca de la niñez que de la juventud.

Y como todavía quedan días de verano, aquí va el escrito que realicé para los jóvenes, en este verano, y que ha sido publicado por la revista “Socuellamos 30 días” en su sección de Seguridad Vial. Se podría decir que es mi segunda carta abierta a los jóvenes.
¡Por favor, volved! En cada casa os necesitamos. Que no sean tus últimas vacaciones.

Y a los que se encuentran en el inicio de un camino de dolor, mi mano. Vuestro dolor es también el mío, porque, antes, ya fui yo.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho.
LOS JOVENES Y LOS SINIESTROS DE TRÁFICO

Cuando encontré en el contestador telefónico el mensaje de “si son los familiares de Helena Castillo Zapata, llamen al siguiente número de la guardia civil de tráfico”, solté el teléfono como si me quemara en las manos. Ese mensaje cambió mi vida. Y así suele empezar la tragedia, con un mensaje, con una llamada, con unos agentes en
la puerta de casa.

Cuando decidí que la muerte de mi hija no podía ser una muerte más en vano, de eso hace siete años, escribí una carta abierta a los jóvenes, principales víctimas de los accidentes de tráfico, para que se rebelaran contra esa lacra, esa pandemia que son los mal llamados accidentes de tráfico, donde cada día, cada año, se va quedando ellos y una parte de nuestra vida y nuestro futuro.

 

Cuando busco datospara intentar convenceros de lo que os digo, encuentro que, por ejemplo, en el año 2010, la población española de 0 a 35 años, era el 42%, pero en ese mismo tramo de edad, en siniestros de tráfico, en ese año murieron un 39%. ¿Cuántos jóvenes nos quedan?

No sé cuantos de ellos leerán este artículo, pero me gustaría decirles que en lo que va del año 2012, ya han fallecido casi 700 personas. Que ellos son el futuro, nuestro futuro y que los necesitamos. Que sin ellos no somos nada, pero ellos  siguen bailando con la más fea: ¡La muerte! Esa que no para, aunque vivamos tiempos de crisis.

Y el asfalto se sigue alimentando de la sangre de los que beben o se drogan y conducen, de los que corren más que la vida, de los que conducen con violencia y sin respeto o de los que pierden su vida por culpa de los anteriores, por no hablar de las
trampas que ya de por si ponen las calles o las carreteras (puntos negros).

La vida es demasiado bella para perderla cuando aún no se ha comenzado a vivirla. Conduce sin miedo, pero con vergüenza.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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