Carta a Eva P.D. (La joven que condujo en sentido contrario, con alcohol y sin una rueda por la AP-7, el 20 de Noviembre.

diavictimas

Querida Eva (tómalo como quieras):

Hace casi doce años, perdí a mi única hija por culpa de un conductor borracho, que quiso adelantarla en una autovía, y ni la vio, dado en el estado en el que conducía. Mi hija ahora tendría casi 33 años, pero cuando era pequeña, un día, también en una autovía, nos pasó un coche, sin una rueda, saltando chispas, con un conductor con cara de llevar mucho alcohol encima.

Mi hija, avisó a su padre: ¡papá, papá, va sin rueda! Su padre que ya había observado el estado en el que iba el conductor, retuvo el coche haciéndose más a la derecha, y le contestó, “sí hija, sí, ya lo he visto. Ese hombre va borracho”.

Por entonces, no existían los móviles, o nosotros no los teníamos. No podías hacer nada más que esperar a tener un poco de suerte y encontrar un agente de la guardia civil y ponerle en sobre aviso. Mi hija se quedó muy preocupada por el hecho, y no se le olvidó en mucho tiempo.

Hoy, mi hija está bajo tierra, y tú te has salvado de una condena de cuatro años de prisión, 18.000 euros y 8 años sin derecho a conducir vehículos a motor. A cambio, has llegado a un acuerdo con la fiscalía, para no ir a la cárcel, con una condena de dos años, seis años de retirada de carnet, y una multa de 3.600 euros. Y por si esto no era beneficioso, esta pena se suspende durante cinco años, si en este tiempo no reincides y realizas un curso de seguridad vial.

Comparado con la pena que recibió mi hija, que no tuvo ninguna culpa, y la condena que arrastramos nosotros, a ti no te ha pasado nada. Afortunadamente, tampoco a los que pusiste en peligro durante esos 30 kilómetros que recorriste en sentido contrario. Y tú eres muy afortunada, especialmente porque no has perdido la vida.

Mientras que conducir con alcohol, y poniendo en peligro la vida de otras personas, tenga tan poca repercusión y castigo, esto seguirá pasando. Y la vida de otras muchas Helenas, se perderán por el alcohol que otros toman.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por culpa de un conductor borracho.

11 de enero de 2017

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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