Carta a los que conducen con alcohol

lazonaranjaaniversario

A veces, solo se me ocurre paliar mi dolor, escupir mi rabia, apedreando con mis cartas. Muchas de ellas son “correo sin entregar”. La gran mayoría, cartas al director, de algún periódico.

Hace unos días, me hicieron llegar un escrito publicado en uno de esos periódicos, sobre alguien que había matado a un hombre, por conducir borracho. Ahora se dedica a redimirse, dando charlas en colegios.

Este es el enlace, pulsa sobre él y podrás leerlo. En primera persona se llama la sección, y lo firma un tal JOSE L. Es un texto redactado por Álvaro Llorca, a partir de la entrevista con Jose L., por supuesto nombre ficticio.

Creo que Jose L. es la misma persona con la que coincidí en una charla que di  a los empleados de una empresa petrolera. Por supuesto, nadie me advirtió de que íbamos a coincidir, y mi enfado fue mayúsculo.

Entiendo que él esté intentando cumplir su condena de esta forma, pero las muertes que produce el alcohol no se pueden redimir con tan solo unos meses de cárcel y unas charlas. Alguna vez leí que cuando se rompe un plato, por mucho que digas lo siento, el plato está roto, no se vuelve a recomponer.

En mi arrebato, envié una de mis cartas al director. Por supuesto, esa carta fue resumida y no se hace referencia al artículo que la motivo. Tampoco se ha respetado el título. Pero bueno, lo doy por válido si con ello, alguien que lo haya leído, se ha concienciado.

“Pensaba que el único problema de conducir borracho eran los alcoholímetros”, dice el entrevistado. A estas alturas, nadie puede hacer este comentario, menos una persona joven, que está más que bombardeada de cuál es el riesgo de conducir con alcohol.

esquela

Lo siento, acepto Resiliencia  como la capacidad que he desarrollado de sacar de mi dolor fuerza para concienciar sobre los peligros de conducir con alcohol , otras drogas, o sin la debida responsabilidad, pero la Justicia Restaurativa no la entiendo en casos como este. Igual que a mí, supongo que a sus víctimas no les consuela su pesar, ni su penitencia. Ni su arrepentimiento. Es tan grande el dolor que siento, mi vida puesta del revés, mi deteriorado estado de salud, la ausencia de mi hija, que nada que pudiera hacer el que mató a mi hija (que no es este individuo) me consolaría.

Por eso, aunque la carta que han publicado, no es totalmente la que escribí, la doy por buena.

Esta es la carta, pulsa sobre ella para leerlo: “Conducir bajo los efectos del alcohol” Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho.

 

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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