Días sorprendentes

Hay días que te sorprenden y hay días con sorpresas. Es difícil encontrar la diferencia, pero la hay.

Hace dos días, podría decir que tuve varias sorpresas, si aplicamos esta definición a cosas inesperadas, noticias, visitas, pero, a veces, esas sorpresas hacen que el día resulte sorprendente.

Comencé con la recogida de una carta certificada. ¡Qué horror, un certificado! Casi siempre te pones en lo peor, ¡una multa! Esta duda enseguida se disipó porque el remitente era un nombre. No me sonaba para nada, y el origen la población, Ibi.

De quien fuera, no podía ser nada malo porque venía dirigido a mi nombre cariñoso (Flor), mi diminutivo del oficial.

En cuanto lo abrí supe de qué se trataba. En su interior venía un periódico y una carta, y antes de leerla, recordé que mi amiga Flory, con la que comparto nombre, un apellido, y la desgracia de haber perdido a nuestras hijas, me dijo que un amigo de ella me enviaría un ejemplar de un periódico del día 18 de Noviembre, día de las víctimas de accidentes de tráfico, donde venía un artículo sobre las víctimas, en la que aparecía la foto de mi hija.

Efectivamente, se trataba del artículo que escribió Juan Antonio Carreras Espallardo, en el periódico La Opinión de Murcia, titulado «El día de las víctimas de tráfico» y para el que me había pedido permiso para incluir la foto de Helena.

Pero no terminan ahí las sorpresas. Yo conocía ese artículo porque Carris, como le conocemos en Internet, me había informado de él y lo había publicado en Facebook. Resulta que ese periódico, La opinión de Murcia, es uno de los tres periódicos con los que yo contacté hace 8 años, para pedirles que publicaran mi carta abierta a los
jóvenes
.

En aquel momento que comenzó mi lucha y mi campaña de concienciación, solo existían, que yo conociera, tres periódicos dirigidos por mujeres, y escribí a los tres, porque necesitaba la complicidad de ser mujer, madres probablemente, para que me ayudaran a difundir mi mensaje. Las tres directoras, publicaron mi carta.

Pero siguen más sorpresas. Aproveché, la amabilidad de Antonio al enviarme el ejemplar para echarle un vistazo y me encontré con, supongo, un especial de salud donde venían un artículo extenso sobre el consumo excesivo de alcohol (El conductor que mató a mi hija iba borracho), y otros dos sobre clínicas donde se asisten a accidentados de tráfico. Supongo, también, que se hicieron con motivo de este día.

Han pasado 8 años, y por suerte o desgracia se sigue hablando de los accidentes de tráfico.

Y para terminar el día, abrí un mail y me encontré con otra sorpresa. Marta Bahí, la madre de David Bagudá, un niño que murió en Girona con su motocicleta porque unos coches se había accidentado y no lo señalaron debidamente. Fuel caso del niños que la Generalitat pedía 200 euros por los desperfectos producidos en la vía). Marta me comunicaba que, por fin, a David se le exculpaba. La culpa fue de los otros conductores.

No me digáis que no ha sido un día sorprendente.

Y de agradecimientos. Nuevamente a Carris, por su artículo, del que he disfrutado más viéndolo directamente en el periódico, y que todos los años se acuerda de las víctimas. A Antonio, por tener la gentileza de enviármelo. A Flory, por tener como amigo a Manuel. A todos los moteros que, al leer mi post se pusieron en contacto con la familia de David y les apoyaron y consolaron. Y por último, a Rosa María Trinidad, la madre de Enaitz que atendió gentilmente mi carta para que se pusiera en contacto con Marta y la consolara y creo que ella fue quien les puso en contacto con los peritos que han estudiado e investigado el caso y han hecho posible, también, el desenlace.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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El octavo final

Querida y amada hija:

Este es el octavo final de año que pasamos sin ti y como cada año, voy a hacer un pequeño recuento del año que termina, para ti.

Como el año pasado, y el anterior, comenzaré por la crisis. Seguimos y cada vez peor. Si en años anteriores, eran muchos los que perdían sus trabajos y sus casas, ahora, con el nuevo gobierno, estamos perdiendo las mejoras sociales que habíamos conseguido durante más de treinta años. El estado de bienestar, las ayudas sociales, se pierden por todos lados. Todo se cierra o se privatiza con la escusa de que no hay dinero. La política social ha desaparecido para en su lugar aparecer una tiranía de sueldos, y recortes que no tienen parangón solo con los tiempos de la postguerra, esos de los que te hablaba la abuela.

La clase media está desapareciendo de este país y dentro de un tiempo aparecerán todavía más ricos que se han hecho más aún, recibiendo hospitales, centros sanitarios, instituciones, paradores, etc.,  edificios hechos con dinero público, en terreno público, y que con la escusa de una mejor gestión, pasa a manos privadas, asegurándose un negocio, de por vida.

El país está constantemente en pie, protestando, pero el gobierno hace oídos sordos y dice, ya se cansarán. Ellos lo justifican porque Europa se lo exige y porque son necesarios esos recortes. Y como te decía el año pasado, siempre pagan los mismos, los más pobres.  El pueblo sigue en pie de lucha, apenas consiguen parar algún que otro desalojo. Ahora, muchos de los que han sido desahuciados, poco antes de que les desalojen, se quitan la vida. Algunos jueces, policías y cerrajeros se están negando a estar en esos desahucios.

Y siguen apareciendo corruptos, especuladores, que se lo ha llevado momio. Y a esos no les pasa nada. Y También, siguen apareciendo pobres personas que les han engañado en los bancos, y ahora no les quieren dar sus ahorros, por que han desaparecido en lo que llaman “Las preferentes”.

Pero para mí, el  hecho que más me ha afectado este año ha sido la pérdida del abuelo Rafael. Sí, en un año he perdido a mis padres. Ahora me encuentro más huérfana que nunca. Nada por delante y nada por detrás de mí. El abuelito dejó de comer y finalmente, dejó de respirar.

Los amigos:

Este año, varias de tus amigas han sido madres. Por primera vez, Laura, de Albacete. Sí, sí, la pequeña Laura ya ha sido madre de un precioso niño. Se llama Álvaro.

María, quien podría haber sido tu cuñada, ha tenido su segundo hijo, una niña en esta ocasión, y Tere, tu querida Tere,  ha tenido un niño. Ambas, ahora, ya tienen la parejita.

Susana ha adelgazado muchísimo. Está muy guapa.

El amigo Hueso está pasando un año un poco difícil. Menos mal que el huesito David y Tania, han tenido una niña. Eso les dará un respiro.

Laura, de Madrid, hace algún tiempo que no la veo, pero sé que ahora tiene un trabajo temporal. Normal, porque en estos tiempos nadie tiene un trabajo fijo.

Álvaro sé que está bien, y sigue teniendo trabajo.

Del resto de amigos y amigas no sé nada.

Cantantes:

Este año he descubierto una cantante nueva. Se llama María Rozalén y tiene un vídeo precioso, “80 veces”, en el que utilizan el lenguaje de los signos. Pero, además, tiene una canción que dice que “las hadas existen”. Si lo sabré yo que existen.

Continúa mi admiración por Diana Navarro con su voz prodigiosa. Ahora ha sacado un nuevo disco “Genero Chica”. Y Dani Martín este año creo que no ha sacado nada nuevo.

Quien sí tiene nuevo trabajo es Alex Ubago, que tanto te gustaba.

Cultura:

La cultura es otra de las afectadas. La subida del IVA y la crisis generalizada no favorece la creatividad ni el arte en todas sus manifestaciones. La miseria de un pueblo se mide por el nivel cultural de sus habitantes, y en lo primero que en este país se recorta es en educación y en cultural.

Pero, a pesar de todo,  los directores de cine siguen haciendo películas, los cantantes siguen componiendo y  los escritores siguen escribiendo. Por ejemplo, te diré que “Manolito gafotas” de Elvira Lindo se hizo mayor cómo tú, y ahora se llama Manolo.

Política:

Cómo ya te anticipaba el año pasado, y ya te he descrito al principio de esta carta, el cambio político no trajo nada bueno.

Otras noticias:

Quizás lo más destacado de nuestra comunidad ha sido la muerte de cinco jóvenes ese día que tanto te gustaba a ti. El de “Truco o trato”. Y nuevamente, estas muertes se han producido “por las acciones de otros, por la omisión de tatos, por la culpa de todos”. Y por como dice la madre de una de las víctimas, “por la avaricia y la desidia de unos cuantos”. Estas jóvenes, como tú, se llaman: Katia, Rocío, Cristina, Belén y María Teresa.

Y de otras comunidades,  la muerte de Ruth y José, supuestamente a manos de su propio padre.

Y la riada de Vera, nuestra Vera.

Y en el mundo  sigue la violencia, especialmente en el mundo árabe y africano, y con la crisis, las ayudas son más difíciles de llegar y medio mundo sigue muriendo de hambre.

Nosotros:

Nosotros seguimos sobreviviendo, a veces, anestesiados, otras, doloridos, pero casi siempre descentrados aunque disimuladamente normalizados. Esta frase es del año pasado, pero sigue vigente.

Yo sigo escribiendo, concienciando, ayudando a otras madres a compartir su dolor y luchando porque esos mal llamados accidentes de tráfico no sigan aumentando. Y papá se ha jubilado.

Y de salud no te cuento. Ha sido un año de enfermedades. Cada vez se van acuciando más. A papá le han quitado, también, un trocito de entrañas, como a mí. Pero ya está recuperado. Y yo, sigo como siempre. Como dice papá: mujer enferma, mujer eterna.

El resto de familia sigue avanzando: Margarita preparándose unas oposiciones, Diana, aprendiendo inglés, ambas con sus carreras ya terminadas. Alfredo ha empezado la universidad. Va a hacer derecho. Y los pequeños siguen con sus estudios. Los tíos bien.

La Seguridad Vial:

Este año en el día de las víctimas nos hemos reunido en Coslada. Ha sido una pena abandonar El Retiro, pero así es la vida, llena de encuentros, desencuentros y pérdidas.

Los accidentes de tráfico siguen ahí. En algunos lugares o fechas disminuyen, pero en otros aumentan. Y siguen siendo tan espantosos, dramáticos y dolorosos como siempre.

Al 11 de Diciembre el número de muertos en carretera era de 1235. Dicen que en lo que queda de año debería morir unos 249 personas. ¡Que horror esto de las estadísticas! Y aunque los que no han perdido a nadie les satisfacen las cifras, y dicen que siguen disminuyendo, se puede decir que en lo que va de año cada día han muerto 3 personas. Tres hogares con sillas vacías.

Este año estuvimos en  la carrera “Ponle Freno” corriendo por las víctimas. Yo quería abandonar por mi rodilla, pero las compañeras no me lo permitieron, y al final, conseguimos pasar por la meta. Cada una de las mujeres que íbamos lo hacíamos por nuestras víctimas. En mi camiseta ponía “Por Helena”. Y no  sólo en la mía. Un policía de Córdoba vino a correr por su hermana y por ti. Fue muy emotivo.

Y entre otras actividades que he realizado por la concienciación he dado una charla en la escuela de policías de Badajoz. Esta invitación fue un honor. Pero todo ello me pasa factura anímicamente, y tengo que poner un poco de distancia.

Este año,  nuevas madres  se han unido al grupo de “Madres sin hijos” y, desgraciadamente, cada día somos más. Cada día hay más víctimas que son niños o jóvenes, a veces con muertes espantosas.

Sigo intentando aprender a escribir bien, tarea casi imposible. Y sobrevivo escribiendo en mis blogs, las cartas al director, o los cuentos del Hada Helena. Y en ellos tú sigues siendo una mariposa, un hada buena, que no das vida, pero recuperas a los que la  han perdido y los llevas hasta un reino muy especial “el reino del Rey León”. Y ya he conseguido formar un zoo muy especial con el Osito Diego, El Perrito Juan, Los Gatitos Ruth y José, y ahora, una mamá Koala, y siempre rodeados por ángeles, estrellas y Julia en su columpio.

Creo que no te he descrito ninguna buena noticia, pero es que me resulta difícil encontrar una. Quizás tú, de todo lo que te he contado, saques algo bueno.

Querida hija, cada año me duelen menos los  adornos de Navidad. Cada año los voy admitiendo más, porque sé que hay personas que son felices y ellos tienen derecho a disfrutar de estos días. Pero yo sigo sintiendo tu ausencia  y falta cuando recuerdo cómo nos gustaba adornar la casa, comprar regalos y  nuestros viajes en Fin de año con la consabida fiesta, y cómo nos poníamos guapas, como tú decías, con nuestros vestidos largos y cómo disfrutábamos bailando. Dice tu padre que tenemos que intentar recuperarlo, pero lo veo tan difícil.

Este año la música con la que te recordamos en la de Juan Luis Guerra “Mi Bendición” porque eso es lo que has sido para nosotros, una bendición. Esta canción no la llegaste a conocer, pero recuerdo como te gustaba “Burbujas de amor”.  Bendición, eso ha sido tenerte, cuidarte, educarte y quererte. Y serás una bendición  en estos pocos años que nos queden por vivir.

Te queremos muchísimo. No nos olvides.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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A los que este verano no volveran

He tomado prestado estos versos de la canción de Diana Navarro «Deja de volverme Loca», para dedicarselos a mi hija y a todos los que este verano no han vuelto a casa.

Gracias Diana por cantar cosas tan bonitas

Gracias Gonzalo Medina por esta letra

Gracia Chico Valdivia y Gonzalo Medina por ponerle música a plabras tan preciosas.

Eres lo quemas quiero
y no me canso de decirlo

Eres en la noche el sueño
y en el día mi hechizo

Siento cosquillas en mi cuerpo
cuando pienso en tus besos

Y que tus manos recorren
poquito a poco mi cuerpo
e incluso siento en mi cuello
el calor de tu aliento

Si pudiera mirarte un ratito
si pudiera tenerte un poquito

Eso es lo que siento

Me he hecho amiga de la luna
para contarle nuestro secreto
pa que entienda mi locura
cuando digo que te quiero

Si una brisa trajera tu olor
para darme un soplo de alegría

Intentaría amarrarla
para tenerla siempre en mis bolsillos
y llenarme de amor
cada vez que quisiera

Eres lo que más quiero
y no me canso de decirlo

Eres en la noche el sueño 
y en el día mi hechizo

Si pudiera mirarte un ratito
si pudiera tenerte un poquito

Eso es lo que yo siento

Me he hecho amiga de la luna
para contarle nuestro secreto
pa que entienda mi locura
cuando digo que te quiero

Te quiero
Cuando digo que te quiero.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Más que coches

Post escrito el 4.09.2006 por FZ madredHelena.

Los coches se han convertido para los jóvenes en su primer objetivo a conseguir.
Tengo que reconocer que mi primer coche lo tuve con 21 años, pero también he de decir que trabajaba desde los 16 y a los 24 estaba casada.
Mi primer coche fue un SEAT 133. Y me hice con él, porque tuve la suerte de que me tocara la lotería. Sí, la lotería de Navidad, 25 pesetas que me habían regalado. Suficiente para comprarme el coche y pagar el seguro.

Helena y su pareja de baile, calentando antes de la competición. III Trofeo Fundal, Año. 2001 Polideportivo de Alcobendas.

Efectivamente siempre dije que era una persona con suerte. ¿Cuántas personas pueden decir que les ha tocado el gordo de Navidad? Pocas. Pues yo soy una de ellas.
Muchos años después he renegado de esa maldita suerte que tengo, que todo me toca, por tocarme me ha tocado hasta perder a mi amada hija.
Está claro que la lotería siempre tenía que estar cerca de mí. La de la fortuna y la de los inocentes, este es el título de un artículo que escribió Muñoz Molina y en el que definía muy bien esa maldita fortuna de tocarte la suerte de pasar por allí, estar en ese lugar, coger ese tren o ese metro, etc.

Es cierto que yo quería tener coche porque para llegar a mi trabajo tenía que coger tres autobuses, para volver tenía que coger uno o dos para llegar al Instituto, dónde estudiaba nocturno y cuando salía a las 10 de la noche hasta volver a casa, tenía que tomar otro.
Muchos de los jóvenes que hoy en día quieren un coche, están estudiando, no trabajan, y hoy, hay muchos más medios de transportes. El coche lo quieren, muchas veces, para salir los fines de semana de marcha, de copas, cuando más peligro corren.
Yo creo que hay muchas cosas con las que entusiasmarse, por las que obsesionarse, con las que divertirse. El coche en algunos casos es una liberación, pero la mayoría de las veces es una esclavitud y no hablemos del gasto.
Pero por supuesto es lícito y si uno se lo puede permitir…

Hoy quería hablaros, por ejemplo, de una de las pasiones de Helena, el baile. Ella comenzó acompañándonos a nosotros a clases de Bailes Deportivos de Salón. Sí ese baile que hemos visto en el programa “Mira quién Baila”. Ella no podía bailar porque el grupo era de adultos.
Nos veía y cuando llegábamos a casa era la que nos corregía y nos enseñaba. Cuando cumplió 16 años, entro en el grupo y comenzó a bailar. Le encantaba y se le daba bien. Tenía el ritmo metido en el cuerpo.
Helena con tres años, bailando sevillanas con su tia

En la primera competición que participó, aún era muy pronto y no tuvo nada que hacer. Después en la siguiente, fueron ganadores en Latinos en su nivel, por supuesto acababan de empezar, era un nivel bajito. Más tarde sus estudios le ocupaban todo el tiempo y lo tuvo que dejar, pero lo practicaba siempre que podía, cuando salía de marcha, en las fiestas, etc.

El baile es una de las formas de pasar el tiempo libre, hacer ejercicio, convivir con otras personas, disfrutar de la música y sirve también para ligar. Estoy convencida que un chico que baile bien, tiene más éxito que con el descapotable más impresionante.
Este es sólo un tema, hay miles de formas de pasarlo bien. No tengáis en vuestra mente sólo el coche. Es un medio pero no es el único y por supuesto no es el más divertido.

Pensad en algo más que coches
.  Helena y Raul en la Final.

 Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por el alcohol que otro tomó.

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Carreras Clandestinas

Post escrito el 3.09.2006 por FZ madredHelena.

El pasado día 16 de Agosto en la carretera N-340 de Málaga, se producía la muerte de un joven por una carrera entre varios conductores. Este joven que tenía 26 años, era portugués y estaba disfrutando de sus vacaciones y no tenía nada que ver con esta carrera.
He podido leer, en un periódico que no recuerdo en este momento, que dos de los implicados fueron puestos en libertad bajo fianza de 80.000 € . Para otro de los implicados en esta carrera y que ha sido acusado de provocar la muerte del joven, el juez ha decretado prisión incondicional.

Hasta ahí, quizás todo el mundo vea una actuación más o menos correcta, aunque habrá quien piense que deberían estar en prisión todos los que participaron.

Pero, sigo leyendo la noticia que dice “los conductores habían sido multados el día 15”, es decir 1 día antes, “por participar en competiciones de velocidad clandestinas” en Granada y Sevilla.

El día 31 de Agosto puedo leer en “La voz de Galicia”: “Dos jóvenes resultan heridos graves tras ir a un polígono industrial a hacer trompos”. El copiloto se debate entre la vida y la muerte. El que pilotaba el coche, triplicaba la tasa de alcohol permitida y aunque herido su vida no corre peligro. Según un amigo este conductor ya ha tenido al menos tres accidentes.

Si alguien se pasease por la calle con una pistola en la mano y a cada persona con las que se cruzara le hiciera el gesto de dispararle, sin llegar a hacerlo o simplemente, se pasease mostrando este arma, seguro que no recorrería muchos metros. Probablemente sería enseguida detenido y lo primero, le retirarían dicha arma.

Los conductores de carreras ilegales portan un arma de destrucción, un coche y, en la mayoría de los casos, produce la muerte de alguien ajeno a estas carreras.

¡Pero bueno!, ¿Esto no son accidentes y muertes anunciadas?, ¿No hay nadie que les pueda quitar las pistolas a estas personas? No creéis que la muerte del joven en Marbella era una muerte anunciada?

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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Gracias, por estar ahí

Post escrito el 31.08.2006 por FZ madredHelena.

Comencé a escribir este blog el 21 de julio. Ha pasado poco más de un mes. En este momento, hay más de 10.500 visitas. Para ser un blog que no rezuma alegría, que no es para pasar el rato, que espero y deseo que os haga pensar, algo que hoy en día nadie quiere hacer, yo creo que no está mal.

Sólo me preocupa una cosa, hay pocos comentarios. Yo pedí comentarios respetuosos, pero no es para tanto.

Gracias a todos por estar ahí.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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¡Stop! Más que una señal

Post escrito el 31.08.2006 por FZ madredHelena.

Cuando pierdes un hijo pasas por distintas fases y ninguna buena.

Primero no te lo crees, después dices una y mil veces “¡no, no, mi hijo no!”, intentas hacerte fuerte, te preocupas de cosas que no vienen al caso, todavía no eres consciente de lo que te ha pasado.
Más tarde, comienza un dolor en el corazón que parece como si te lo estuvieran estrujando, ese dolor sube por la garganta y se posiciona en el lado izquierdo como si una arteria se fuera a reventar. El pecho parece que está ocupado por algo o alguien y no puedes respirar bien.
Comienzas a buscar todas las fotos de tu ser querido y las vas esparciendo por toda la casa, es como si con ello no quisieras que se fuera, que se escapara. Acaricias sus ropas, te pones su perfume, te acuestas en su cama, pasas una mil veces tus manos por tu vientre intentando encontrar no sé que cosa.

El silencio se va apoderando de la casa y por ejemplo, en nuestro caso que no hay más hijos, ninguno de los dos quiere decir una palabra. Un silencio que se clava como un cuchillo, un silencio con un estruendo tan grande que produce que todo tu cuerpo tiemble.
Si antes eras una persona que no podías hablar o pensar en la muerte, de repente estás pensando en ella, ya no te produce miedo, la llamas. Tu cabeza no piensa, no razona, tiene un exceso de revoluciones. El disco duro se está formateando pero al revés, las imágenes no se borran, las imágenes te vienen a la memoria, también los proyectos las ilusiones que tenía tu pedazo de entrañas.
Y cuando parece que el disco se va a hacer pedazos y un atisbo de razón te viene a la mente, te preguntas ¿Me estoy volviendo loca?  Y, como no te has muerto, aunque hayas llamado a la muerte mil veces, sin darte cuentas, buscas una salida, una respuesta.
Mi salida fue escribir.
Mi primer refugio, buscar otras mujeres que hubieran pasado por lo que yo estaba pasando. Necesitaba saber ¿Cómo se podía sobrevivir a tal locura?.
La primera mujer a la que escribí fue a Paquita Sauquillo (lo cuento en mi comentario en “Un coche baratito”) Después no fue una mujer, fueron muchas. Las mujeres de STOP ACCIDENTES.

 
Esta asociación fue otro refugio. También fue muy duro ver que yo no era la única, que antes que yo había habido otras madres, que llevaban muchos años luchando por una sociedad más justa, por aplicar las leyes de forma severa a los culpables, por concienciar a la sociedad que los accidentes era algo que nos afectaba a todos y en gran mayoría eran evitables, por luchar para evitar la violencia de las carreteras y desgraciadamente, todavía se había conseguido muy poco.

Recuerdo mi primer contacto físico con ellas, en el Parque del Retiro, el día 20 de Noviembre de 2005; declarado día mundial en recuerdo de la victima de accidentes de tráfico.

Allí nos reunimos personas afectadas de la asociación, mis amigos y yo. Eramos pocos. En el caso de Madrid creo que la noticia sólo salió en un medio de comunicación.

Ese día, poco antes de nuestra manifestación, las ovejitas habían pasado por allí, por la cañada real, es decir la calle Alcalá. En los medios de comunicación, ellas tuvieron más notoriedad que nosotros.
Pero las mujeres de esta asociación, poco a poco, sin apenas hacer ruido, han estado ahí, contactando con Ministerios, políticos, parlamento, D.G.T, asociaciones en defensa del conductor, medios de comunicación, etc.; pidiendo, exigiendo, apoyando y en definitiva, luchando por todos.
Tienen mi admiración y respeto. Desde este blog, yo también quiero ser una ayuda para concienciar a la sociedad. Desde mi individualidad nunca podré hacer la labor que ellas llevan y han llevado a cabo, pero saben que tienen mi ayuda.
Por eso, que no me vengan hablando de velocidad, que no me hablen de que el carnet por puntos no vale para nada, que las campañas de tráfico tampoco, que los radares son sólo para sacar dinero.

Hay todavía mucho por hacer y exigir a nuestros gobernantes, a nuestros jueces, a los ministerios afectados, a la DGT, pero todo lo que sea en pro de reducir los accidentes, para mí es bien recibido.

Los muertos siguen siendo muchísimos, cómo ellas dicen, “suman, no restan”. Quién sabe, si tú, ¡sí, sí, tú! que estás protestando por el carnet por puntos, habrás sido uno de los que te has salvado este año. Pero eso nunca podremos saberlo.
Gracias, mujeres y hombres de Stop Accidentes.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol

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Cruzar la A-6

Casi todos los días cojo el autobús número 611 en el Intercambiador de Moncloa. Me dirijo a la Universidad por la carretera de la Coruña. Cuando voy en este bus, según vamos avanzando suelo ver el cartel de la estación de Cercanías de Las Matas. En el kilómetro 26. Entonces retrocedo casi tres años en el tiempo y recuerdo la vuelta a casa después de clase. Primer año de carrera, a la una y media se acabó la clase. Miguel Ángel nos deja a la altura de la estación de Las Matas. Allí tenemos que cruzar al otro lado de la autopista. Sobre las dos menos veinte, más o menos. Para llegar al lado opuesto, dónde se encuentra la estación, hay que pasar un puente largísimo y muy alto.Helena siempre coge mi mano y la aprieta fuerte para que yo no tenga miedo. Ella sabe que tengo vértigo y esa sensación de vacío a nuestro alrededor y bajo nuestros pies es horrible. Todos esos coches, de vez en cuando un camión, pasan feroces por debajo. Es una sensación horrible si eres una persona que tiene vértigo.

Ella me cogía de la mano y la apretaba bien fuerte. Cantábamos alguna canción para olvidarnos del miedo y de esa desagradable sensación de vacío bajo nuestros pies. Al ritmo que íbamos acelerando el paso, acelerábamos también el ritmo de la canción. Cada vez más rápido. Más y más rápido. Más y más…
Luego llegábamos al andén de la estación, exhaustas, entre risas y nervios. Así todos los días. Como un ritual.
Cada vez que cojo el autobús número 611 en el Intercambiador de Moncloa hacia la Berzosa, siento cómo aprieta mi mano con la suya y cantamos.

Todos llevamos un recuerdo personal de Helena en nuestro corazón. Y este es uno de los míos. Uno de tantos buenos. Un abrazo para los dos.
Ana.

Esta es una muestra más de una amiga de Helena. ANA ALEJANDRO, amiga y compañera de Universidad. Este relato me conmovió de una forma muy especial.
Otra persona que ha sufrido la pérdida de Helena. Gracias Ana.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Por Italia con un R-14

Post escrito el 29.08.2006 por FZ madredHelena.

Todos hemos sido en algún momento jóvenes y ese estado, que por suerte o desgracia termina pasándose, nos lleva a emprender acciones que con el paso del tiempo las ves como locuras, heroicidades o algo imposible que sólo se puede hacer con: Juventud.
Nosotros éramos jóvenes, más que ahora, estudiábamos, trabajábamos y para aquellos tiempos, casi se nos estaba pasando el arroz, para ser padres.

Como ya he dicho éramos trabajadores y unos estudiantes un poquito maduritos. No por ser malos estudiantes, sino porque en nuestra época, se estudiaba hasta un cierto nivel, se empezaba a trabajar y si después quería seguir estudiando, pues tu mismo, a trabajar y estudiar.

Estudiábamos Derecho e Historia del Arte y decidimos viajar a Italia, cuna del Arte. Era nuestra última oportunidad, después había que plantearse otras cosas y en un tiempo no sería posible volver.
Nuestro coche era un Renault – 14. Corría el año 1983, era verano, muy caluroso y nuestro equipaje era una tienda de camping y una carpeta enooormeee de apuntes sobre Arte.
Este viaje no era un viaje normal a la Italia turística, era una clase práctica de Historia del Arte y para ello había que salirse de las Autopistas, de gran novedad para nosotros, pues en aquellos tiempos en España no era tan normal que existieran esas estupendas autopista, por las que siempre había que pagar.
Como decía, había que andar por caminos, a veces preciosos, bordeados por hileras de cipreses que nos transportaba a la época romana, pero que no eran los más adecuados para ir con coche, hasta llegar a una pequeña iglesia, modelo de tal o cual época, o a un pequeño pueblo con una plaza muy especial, porque estaba realizada de tal forma que sus líneas de decoración, su perspectiva hacía que pareciese más grande. Eso era lo que decían los apuntes y eso era sagrado.
En uno de estos caminos observamos que a nuestro coche le estaba pasando algo. No entraba en funcionamiento el ventilador que refrigeraba el agua del radiador. Vuelvo a recordaros que es 1983, cuando los coches llevaban un radiador con agua, un ventilador con una correa, etc.
Cuando todavía, algunos “manitas” se atrevían a meter las manos en los coches y cambiarles algunas piezas y cuando, por supuesto, no había que llevarlos al taller, para conectarlos al ordenador para reparar cualquier tipo de avería.
En aquel pueblo no había nada parecido a un taller. Mi marido accedió a los cables que ponían en funcionamiento el termostato para que entrara en funcionamiento el ventilador e hizo una especie de puente, como se ve en las películas para robar los coches.
Así seguimos hasta otro pueblo, donde pudimos comprar una llave como las de las lamparitas de noche, la instalamos, y manualmente poníamos en funcionamiento el ventilador, cuando creíamos que era necesario.
Así recorrimos Italia. En Venecia tuvimos que sustituir nuevamente dicha llave y así volvimos a España.
No podíamos abandonar nuestro recorrido por una avería, ya lo arreglaríamos en España.
Cumplimos nuestro objetivo: La clase práctica sobre arte y casi el segundo objetivo: engendrar un bebé que fuese romano o veneciano.
Llegamos a España y decidimos descansar en Rosas (Girona), de ese mes de andadura por Italia.
A los nueves meses nació Helena. Si hubiera sido un niño se habría llamado “Marco”, al ser niña se llamó Helena, como la de Troya. Seguía la relación con la clase de Arte.
El R-14, se reparó y siguió funcionando durante muuuchooos años más. Eran otros tiempos. Los coches servían para viajar, disfrutar, durar. Conducir no era sinónimo de accidente y nosotros… ¡Éramos tan felices!

Estas son las historias que no podré contar a mis nietos. Helena, en sus primeros meses de vida.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Carta de Paco Costas

Extraida de su página http://www.pacocostas.com

Contestación a un comentario que yo hice en su página:

«CARTA ABIERTA A FLOR ZAPATA»

19 de Agosto, 2006
En respuesta al comentario en “Si no se abordan otras acciones, el carnet por puntos no será suficiente”.

Querida Flor:

Sé por experiencia que el dolor de perder a un hijo va más allá de cualquier descripción. Es un sentimiento de dolor tan profundo que si no fuera porque la actividad cotidiana nos permite olvidar temporalmente, el sufrimiento sería insoportable.

En mi caso, mi hijo murió por causa de una enfermedad incurable, pero dentro del drama, al menos vi como llegaba su fin y estuve a su lado hasta el último momento. Pero las muertes del tráfico no avisan y carecen de sentido. Lo terrible es que las personas que mueren de esa forma, en su mayoría, gozan de salud y expectativas de vida en el momento del accidente. En el caso de su hija presupongo que además era todavía muy joven.

Noto en su amable comentario que todavía conserva la esperanza de que, esta lacra que asola a nuestra sociedad -a la española de forma muy especial-, lleva camino de arreglarse, y me gustaría compartir su fe, pero mucho me temo que las soluciones posibles chocan con tal cúmulo de dificultades e intereses que, las medidas recién adoptadas por la Administración, van a ser insuficientes.

Las cifras así lo demuestran. De nada vale el que de forma machacona se nos esté recordando a diario la reducción de víctimas, a todas luces insignificante, que arrojan las estadísticas después de la entrada en vigor de las nuevas disposiciones, ya que, también tendrían que conocerse el número, a simple vista inferior, de vehículos circulando por causa del elevado aumento del precio de los combustibles.

Pero, al margen de estas precisiones, muy difíciles de establecer, puedo asegurarle que en mi contínuo viajar por toda clase de carreteras nacionales, sobre todo aquellas que escapan a la autonomía de los radares, la anarquía, la velocidad incontrolada, el uso de los móviles, el desprecio del uso del cinturón de seguridad y las maniobras suicidas, siguen campando por sus respetos.

Ya puede el director general de Tráfico, con la mejor intención, sin duda, vendernos sus cifras a través de todos los medios, porque de nada sirve un optimismo que ni siquiera él es capaz de creerse.

No quiero ser aguafiestas en tema tan serio. Llevo muchos años luchando desde mi modestia, como simple periodista y con medios muy limitados, para que el empleo del automóvil sea un elemento humanizante que haga nuestra vida más cómoda y no un arma de destrucción.

Para que eso llegue a ser posible, hay que endurecer de una manera efectiva las leyes unificando criterios y territorios, y, para logralo, lo primero es contar con la necesaria vigilancia del tráfico en todas las vías, y no sólo en aquellas que resulta más fácil su control.

Por otra parte, ¿quién es capaz de legislar medidas que pongan coto a los aumentos de velocidad y potencia de los automóviles actuales? En una desenfadada entrevista en el diario El Mundo, es el propio director general de Tráfico el que, a una pregunta del periodista sobre con quienes se sentaría a dialogar, contesta: “con los fabricantes, con los que hacen las carreteras y con los multiinfractores”.

Su respuesta lleva implícito el reconocimiento de que, de la baraja de medidas posibles, sólo se ha optado por la más fácil, la represiva. El conductor, causante único de todos los males del tráfico, debe ser perseguido, multado y constantemente amenazado con la pérdida del permiso para conducir lo que, en muchos casos, va a ocurrir de forma arbitraria y sin defensa posible.

Si es verdad que lo que se persigue es ponerle freno a una pérdida de vidas que, como el propio director califica, “es una barbaridad”; tendría que haber sido precisamente él, el que hubiera puesto sobre la mesa, ante el Ministro del Interior que le ha nombrado y en la comisión parlamentaria que alumbró la nueva ley, la exigencia, o su dimisión, de involucrar de forma efectiva y de una vez por todas, a los ministerios de: Educación, Sanidad, Fomento, Justicia, Industria, Defensa (un aumento muy importante de efectivos de la Guardia Civil), y, al propio Gobierno, la necesidad de obligar a los fabricantes de automóviles a reducir las prestaciones de los vehículos y la publicidad que incita a los excesos. Sólo así hubiera sido creíble una solución real en cierto plazo de tiempo.

Querida Flor, como puede apreciar, mi opinión no es muy esperanzadora y mucho me temo que los teléfonos sigan llamando a cualquier hora del día para comunicar, como en su caso, la pérdida de un ser querido.

Todo lo que aquí he expuesto, lo sabe mejor que yo: el director general de Tráfico, los políticos que nos administran, los jueces, los fabricantes de automóviles, los que colocan las señales y construyen las carreteras, los agentes de la autoridad, los conductores, los especialista en seguridad vial…

Reducir la siniestralidad del tráfico, se repite una y otra vez, es cosa de toda la sociedad, pero los primeros que tienen el deber de anteponer sus ambiciones y su medro personal, en beneficio de los ciudadanos que los hemos elegido, son ellos, los políticos, de lo contrario, no nos queda más remedio que seguir pensando que, la seguridad vial y las cifras de muertos, acabarán por convertirse en frías estadísticas, en las que, lo más importante sea, que no figuremos nosotros en ellas.

Con mi afecto y comprensión,

Paco Costas

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