La madre de Helena

Post publicado el 21 de julio de 2006 en mi primer blog ¡Quiero Conducir, Quiero Vivir! en terra.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena:

Este blog es para los amantes de la vida, el respeto y la buena educación. Para los jóvenes que algún día no serán tan jóvenes y para los padres de esos jóvenes. Para los que conducen y sin embargo, quieren vivir.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena:

Este blog es para los amantes de la vida, el respeto y la buena educación. Para los jóvenes que algún día no serán tan jóvenes y para los padres de esos jóvenes. Para los que conducen y sin embargo quieren vivir.
Los jóvenes sois el futuro, nuestro futuro, tenemos que ayudarles a encontrarlo.
Si os interesan las reflexiones de una madre que ha perdido a su hija en la carretera, si os interesan los temas de la vida y la muerte, si os interesa la buena educación, aquí me encontraréis.
Por favor, no molestarse las personas que no sean respetuosas con los demás ni con ellos mismos. No os escudéis en un seudónimo o nombre falso, para decir aquellas cosas que no seríais capaces de decir y firmar con vuestro nombre. Sed valientes y responsables de lo que opináis.
Cuidaos mucho en esas carreteras llenas de irresponsables.

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Un camión rojo. Un cuento de Navidad. Los cuentos del Hada Helena.

(Ángeles de Virtu)

Mi padre siempre decía que en la carretera hay que ser solidario y parar cuando alguien está detenido  en la cuneta, el arcén de hoy,  por si le pasa algo, por si necesita ayuda.

Claro que, cuando mi padre me decía esto, apenas había coches, yo iba montada en el depósito de gasolina de su pequeña moto o en la barquita del sidecar, casi no había grúas, y por supuesto, no existían los móviles.

Ahora, en muchos casos, aquellos que se paran para socorrer en un accidente terminan atropellados por los coches que vienen detrás, que ni siquiera aminoran la marcha.

Y ahora, en este preciso momento, cuando yo necesitaba ayuda, algún coche que pasaba lo hacía a tal velocidad que ni me veían.

Tampoco era un buen momento para parar, hacia un frio del carajo, que diría el dicho, y todo el mundo andaba con prisas por llegar a su casa.

Por fin, en aquella inmensa recta, divisé un camión. Mi padre siempre decía que los más solidarios eran los camioneros, precisamente porque ellos estaban todo el día en esas carreteras y sabían lo que era sufrir.

También, poco que ver con los camiones actuales, llenos de última tecnología, y cuyos conductores tienen que observar sus horas de ruta y horas de descanso escrupulosamente.

Éste era un camión grande, rojo, y enseguida  vi  que señalizaba para parar.

Caminé hasta donde había parado. Estaba un poco retirado porque yo me había asegurado de poner las dos señales de coche averiado, bastante lejos. No entiendo como hay conductores que cuando les pasa algo dejan sus señales pegaditas al coche. Así no hay forma de indicar  que hay un impedimento en la vía, y el resto de coches se pueden llevar  por delante los triangulos y casi al coche.

El camión iba adornado con guirnaldas y grandes bolas de colores, y un papa Noel sobre el salpicadero. En una palabra, Llevaba más adornos que un belén.

No vi su aspecto hasta que no cerró la puerta. Su altura no era mucha, pero era robusto, quizás le sobraba un poquito de tripa. Llevaba una camisa roja, tipo leñador,  las mangas arremangadas y los pantalones se los sujetaba con unos tirantes. Su rostro, casi se tapaba con una larga barba.

-Buenas tardes señora, ¿qué le ha pasado?

-¡Ay, disculpe que le pare en un día como hoy! Cuando yo era jovencita, mi padre me enseñó a cambiar una rueda, me obligaba a hacerlo, a revisarlas, a cruzarlas, que se hacía entonces, e incluso, me proveyó de una especie de tubería de fontanería, para que pudiera hacer palanca y aflojar con facilidad los tornillos. No vaya a pensar que por ser mujer no se cambiar una rueda, pero ahora soy mayor, y mis rodillas no me permiten agacharme.

Nerviosa y larga explicación que al hombre, cómo no,  le hizo reír a carcajadas.

-¿Dónde está esa rueda? Eso está hecho en un periquete.

Nos encaminamos hacía el coche. Yo ya había sacado la rueda, el gato, y la poca herramienta que llevaba en el coche, y que mi marido siempre decía que era inútil y solo ocupaba espacio, porque nunca necesitaría utilizarla.

Se arremangó mucho más las mangas de su camisa y tomo posición. Yo me encontraba en la necesidad de seguir dándole explicaciones.

-¡Qué fatalidad! Es que no podía ni llamar a la grúa del seguro ni a mi marido que está cerca, vivimos muy cerca, pero es que mi móvil se ha quedado sin batería.

-No se preocupe mujer, esto es un momento.

-Muchas gracias. Es que un día como hoy y a estas horas, ya pasa poca gente, todo el mundo está deseando de llegar a casa. ¿Usted va muy lejos?- Que menos que darle algo de conversación.

-Pues, aún me queda algún reparto que hacer y para Murcia.

-¡Ah Murcia! ¡Qué buenos recuerdos!

-¿Conoce Murcia?- Dijo sonriente.

Sí, bueno, nosotros veraneábamos en La Manga, cuando éramos felices.

-¡Ah! ¿Qué ya no lo es?- preguntó ahora con cara menos sonriente.

-Y quién es hoy en día feliz- le contesté, intentando quitar explicaciones, esas que mi marido dice que tengo que estar siempre dando a personas que no nos conocen.

-Bueno, todavía hay mucha gente feliz. Mire, por ejemplo, yo en estos días trabajo mucho, y si yo trabajo, mucha gente es feliz.

No entendía mucho. Que él tuviera trabajo y eso  afectara a la felicidad de otros, máxime en estos tiempos en los que, aunque el trabajo se había convertido en un
privilegio en lugar de un castigo, cómo podía afectar a los demás. Además, para
qué entretenerle,  cuanto antes terminara, mejor.

-¿Y va a llegar a su casa  a la hora de la cena?

-Bueno, si llego cuando ya estén dormido, mejor.

-¡Ah!- Mejor no preguntar.

-Ya está- dijo levantándose un poco fatigado. Aquella tripilla, como en el caso de mi marido, no favorecía agacharse.

-No sabe cómo se lo agradezco, mi marido estará asustado, no sabe dónde estoy.

Le di unas servilletas de papel y el gel antiséptico que llevo siempre en el coche para que se limpiara, y me lo agradeció porque decía que así estaría más presentable para su próxima entrega.

-Dígame qué le debo.

-Jo, jo, jojoooo. No me haga reír. Ha sido un placer.

Nos dimos la mano, y subí al coche después de haber puesto todo en el maletero. Él se situó en el arcén y yo, por cortesía, baje el cristal derecho. Volví a darle las gracias.

-Feliz Navidad, señor.

-Feliz Navidad. ¡Ah, y tenga cuidado con las mariposas!

Esta última parte de la frase la dijo cuando yo ya había comenzado a subir el cristal e iniciada la marcha. Instintivamente, busqué por el salpicadero una mariposa que se hubiera colado, pero no había ninguna. Fue cuestión de segundos, miré por el retrovisor y, ni rastro del camión rojo, ni el señor de los tirantes.

Miré por el espejo exterior y solo vi la inmensa recta, vacía, desierta, gris, y una montaña al fondo. Casi estuve a punto de frenar, pero algo me hizo pisar el acelerador con más fuerza.

No puede ser, me dije, solté una mano del volante y me pellizqué.

-¡Ay, leche! ¡Qué daño! Pues, sí, estoy despierta.

Antes de que me diera cuenta, estaba en casa. Abrió mi marido con cara de preocupación y llena de preguntas.

-¡Dónde estabas! ¿Cómo se te ocurre salir hoy por la tarde que está todo cerrado? ¿Y el teléfono? Te he llamado un montón de veces y apagado.
-Me quedé sin batería.

-Te lo digo continuamente, que lo pongas a cargar y no me haces caso. Estaba preocupado.

-He ido al cementerio.

-¿Al cementerio, hoy?

-¡Por favor! Tenía que llevarle al menos unas flores.

-¡Estás loca!

-Sí, sí, loca…, pues si te cuento lo que me ha pasado.

-No, no me cuentes nada porque siempre estás buscando señales dónde no hay, y montándote cuentos de hadas y mariposas. Vamos a cenar que ya he hecho yo la cena.

-¿Mariposas?…

(El hada Helena)

Flor Zapata Ruiz, madre del Hada Helena. Diciembre de 2012.

(Cuento dedicado a los camioneros, en recuerdo de mi padre)

De la colección de los cuentos del Hada Helena. Autora Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Mensaje de Navidad

Aunque ando liada copiando el blog de «Madres sin hijos», desde su inicio en el año 2006, porque Terra deja de prestar el servicio de blogs, no quería perder la oportunidad de haceros llegar mi mensaje navideño (como los políticos).

Como cada año, he tenido la suerte de que lo publiquen en la revista Sietedías de Alcobendas. Y, aunque para los que no viven en esta ciudad no les suene de lo que hablo, yo creo que es aplicable para todos y en todos los lugares.

Pero la mayor sorpresa es, dejando a un lado que nunca ponen mi firma tal como es desde hace ocho navidades,  que comparto página con Rosa Montero. ¡Qué casualidad y que honor para mí!

Primero va mi mensaje, y después el suyo. Ella sobre su campaña“Ni un niño sin juguetes”, y yo la mía:

Disculpas por que el escaneado no es bueno. Si queréis verlo mejor:

http://sietediasdigital.alcobendas.org/cms/uploads/doc/3287543358.8976_7_dias_n1197.pdf

Y de paso, si alguien conoce el caso que plantea Rosa Montero, por favor, ayudadle. Que esa familia no se quede sin los juguetes.

Gracias, a Sietedías por darme la posibilidad de cada Navidad lanzar mi mensaje, con el deseo de que para muchas personas no sean sus últimas navidades. Porque solo aquellos que ya no celebramos la Navidad, ni Fin de Año, ni Reyes, ni cumpleaños, etc., sabemos lo que es estar tristes cuando todo el mundo está alegre.

De corazón, os deseo «Felices Fiestas».

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

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¿Fatalidad?

El lazo de las víctimas de accidentes de tráfico

Sí, así anunció el locutor la noticia, como una fatalidad: dos niños de 1 y 10 años, hermanos,  morían el viernes, en un choque de coches en el kilómetro 5,3 de la carretera A-308 de Granada. Los padres están gravemente heridos.

Después, decía que el conductor del otro coche había sido detenido por superar el índice de alcoholemia.

Y yo no podía dejar de repetir ¿fatalidad, fatalidad, fatalidad?

En todas las noticias que he podido leer en ninguna dan demasiadas explicaciones ni el nivel de alcoholemia del conductor implicado en el siniestro, pero fuera cual fuese, este hecho no es una fatalidad. El detenido, un joven de 27 años de iniciales D.R.N., está acusado de homicidio imprudente y un delito contra la Seguridad Vial,  porque así lo define la ley, pero cuándo se nos va a meter en la cabeza que un coche puede convertirse en un arma para matarse o matar, y si el que conduce lo hace bajo los efectos de alcohol u otras drogas es un asesino en potencia.

No, no podemos seguir considerando los siniestros de tráfico como una fatalidad. No podemos seguir pensando que esto es una lotería que nos puede tocar o no. No podemos seguir pensando  que es una consecuencia del progreso. No podemos ser indulgentes porque todos estamos en la calle o en la carretera y podemos ser causantes de un accidente. Todos tenemos que ir con más de cinco sentidos. Y si te falta alguno de ellos, no conduzcas.

Fatalidad es el título de una canción de Gigliola Cinquetti y se refería a que el amor es una fatalidad. Los accidentes producido por irresponsables no son una fatalidad.

Mi solidaridad y mi apoyo para esta nueva familia que, aún en el mejor de los casos, como dijo mi marido cuando escuchábamos la noticia: esos padres, si se salvan, querrán morirse.

Vuestro dolor es también el mío porque, antes, ya fui yo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho.

Fatalidad,
el amor es fatalidad,
aunque a veces parezca el camino
de la felicidad.

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La Ley Wert y la Seguridad Vial

En estos días se habla mucho de la propuesta de la nueva ley de educación. Y como críticas más destacable, que el nuevo sistema educativo se convierte en sexista, excluyente, anti-educativo, que va en contra de las lenguas existentes en el país, etc.

Pero no he oído nada referente a la enseñanza de Seguridad Vial, tal como pedimos la mayoría de las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico.

He escuchado que las asignaturas se dividen en tres bloques: Troncales,  Específicas y de Especialización.

Las Troncales: Lengua Castellana, Matemáticas, Lengua Extranjera, Ciencias Sociales, Biología y Geología, Física y Química, Geografía e Historia. Y todas ellas deben ocupar un 50% del horario.

Las específicas son: Plástica, Religión, Música o Educación Física. Y sobre el horario y contenido de éstas las autonomías pueden incidir más.
Y por último las de Especialidad son:  las lenguas cooficiales y otras materias aún
por determinar.

En este último bloque es donde se encuentras las leguas como Catalán, Gallego o Euskera.

El ministro ha propuesto como lenguas oficiales: Castellano e Inglés, y  Francés como optativa.

Y también se critica que asignaturas como: Historia,  Filosofía, Literatura,  Música,  Artes Plásticas o la Educación Física, se ponen en peligro.

Educación para la ciudadanía, que era la materia quecontenía, algo de seguridad vial, desaparece. Pero la asignatura por la que se sustituía “Educación cívica y social”,
también.

La asignatura de religión, que en principio la iglesia quería que volviese a
ser evaluable, se verá como queda con los desarrollos, en cuanto a peso en la evaluación. Y para competir con ella, como alternativa, aparecen “Valores Culturales y Sociales” en primaria y “Valores Éticos” en secundaria. En bachillerato, la materia continúa sin alternativa, y se ofrecerá en el bloque de materias específicas.

Y ahora ¿dónde se trata algo de Seguridad Vial?

Por supuesto, nada que ver con una asignatura específica sobre Seguridad Vial, en todas las etapas de la educación, que para los que han diseñado este nuevo sistema educativo debe ser impensable, y que las asociaciones pedíamos.

No hemos tenido ninguna contestación a nuestras peticiones como asociación, pero ya nos imaginamos: crisis, falta de medios, falta de tiempo…

Ante la alternativa de Religión o una asignatura más fuerte, como dicen que sería Valores Culturales y sociales o Valores Éticos, si es que en estas asignaturas es donde se recoge algo de seguridad vial, que no tengo ni idea, los alumnos escogerán religión.

Y yo me pregunto, ¿quién defiende la enseñanza de la Seguridad Vial en este proyecto de reforma educativa? ¿Hay alguien que lo defienda ante el ministro Wert?

Me temo que la enseñanza de la Seguridad Vial quedará nuevamente relegada a los ayuntamientos que dispongan de un concejal de seguridad, concienciado, que le pida a la policía local que vaya un día al colegio de turno a hablar a los niños o a los jóvenes o las visitas al parque de seguridad vial, para aquellos municipios privilegiados que cuente con un parque; aquellos policías técnicos en educación vial que quieran seguir enseñando y concienciando en sus horas libres; algunos miembros de asociaciones de víctimas que seguimos expandiendo nuestra concienciación con nuestros escritos, actos o visitas a colegios, y Esther Rincón, que de forma totalmente altruista y en sus
horas libres, ha montado la seguridad vial en el colegio donde es profesora.

Mi eslogan “un niño educado es un futuro conductor concienciado” nunca será posible. Porque una asignatura de Seguridad Vial parece imposible en la nueva Ley de Educación.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por un conductor con alcohol.

 

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I Jornadas Técnicas de Educación y Seguridad Vial ATESVEX

Ayer se clausuraron las I Jornadas Técnicas de Educación y Seguridad Vial ATESVEX, en Badajoz, y a las que he tenido el placer de acudir, por desgracia, no todo el tiempo que hubiera deseado, y en las que me han dado la oportunidad de participar aportando mi testimonio como víctima.

Para mí estas jornadas han supuesto el cierre de las actividades del Día de las Víctimas de Tráfico, y no podían ser mejor broche.

Agradezco a todos los que han propiciado estas jornadas, Asociación ATESVEX, Academia de Seguridad Publica de Extremadura y a todos los participantes (policías y miembros de las asociaciones de Técnicos de Educación Vial, APEMEV, APEVICAM, ATESVAN,  ADEVA y FETEVI) así como al resto de ponentes de las jornadas, haber compartido con ellos, espacio, lugar e intereses y pido disculpas por haberles hecho pasar un mal rato, compartiendo mi dolor.

Espero y deseo que todo el esfuerzo realizado por todas las personas que han participado, tenga sus frutos.

Y recordad mi mensaje: «Todos implicados, todos comprometidos… con la Seguridad vial»

Y un último mensaje que se me olvidó decir y llevaba preparado, en homenaje a todas las personas que se dedican a la educación vial:

«un niño educado es un futuro conductor concienciado»

Muchas gracias a todos por vuestro compromiso: salvar vidas.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por el alcohol que otro tomó.

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18 Noviembre 2012, Día de las Víctimas de Accidentes de Tráfico

 

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Concurso de Dibujo de Seguridad Vial

Con motivo de la celebración del Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico, la asociación «Vida en la Carretera. Asociación de afectados por la violencia vial» convoca el concurso «Dibujo de Seguridad Vial».

La información sobre este concurso ha sido entregada a los colegios de Coslada, donde esta asociación conmemora este día, y en el acto que se celebrará en la explanada del centro Margarita Nelke, en Coslada,  cada niño podrá entregar su dibujo, optando a uno de los cinco e-book que se entregarán a los mejores, y otros regalos sorpresas para todos.

Pero si eres niño con edades entre 6 y 12 años, aunque no seas de Coslada, ven con tu dibujo y participa en el concurso. Además, puede que tu dibujo sea elegido para futuras campañas de la asociación «Vida en la Carretera».

Te esperamos en Coslada, en el día 18 de Noviembre, a las 12, en la explanada del centro Margarita Nelken, línea 7 del metro, parada «La Rambla».

Además habrá cuentos, adivinanzas, globos, consejos del hada Helena y regalos sorpresas.

El hada Helena

La seguridad vial es muy importante en la educación de los niños, porque «Un niño educado es un futuro conductor concienciado».

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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Noviembre y las Víctimas de Accidentes de Tráfico

Como cada año y desde 2005, el tercer domingo de Noviembre se conmemora el «Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico», según lo estableció la Organización Mundial de la Salud. Pero este año, además, se llena de eventos, celebraciones y conmemoraciones en muchos lugares de España. Cada vez más.

Al principio fue solo la asociación Stop Accidentes, pero han surgido otras asociaciones y otras que anteriormente colaboraban con ésta, se han emancipado totalmente y tienen celebraciones estos días.

Así sucede con «Vida en la Carretera», asociación de afectados por la violencia vial, a la cual pertenezco, en la que la mayoría de sus integrantes fueron los responsables de que el día de las víctimas se hiciese visible en el Retiro, desde hace años, llenándolo de cruces blancas y nombres:

Y el año pasado con corazones partidos llenos de nombres y fotos:

Este año «Vida en la Carretera» lo celebra por primera vez en Coslada.

 

 

También una asociación de muy reciente creación, Lola Velayos «No más vidas rotas»,  conmemora este día en Segovia.

Pero hay otras asociaciones, que no son de víctimas, pero que se encuentran implicados en la disminución de víctimas y en la enseñanza de la seguridad vial que también conmemoran este día con actividades especiales, como es el «paseo en bici» que ha preparado Seguridad Vial de Mairena de Aljarafe, con mi amigo Eduardo Barrero al frente, y que patrocina un centro comercial.

O como las jornadas Técnicas de Educación y Seguridad Vial que inicia justo al día siguiente de las víctimas la asociación ATESVEX, los días 19 y 20 en Badajoz y a las que tengo el honor y placer de haber sido invitada.

Pero el día 25, nuevamente, hay otra celebración por las víctimas: La carrera Ponle Freno

Y me encuentro feliz, porque todas ellas han adoptado el lazo naranja de las víctimas. Ese lazo que un día ideé y pensé que debía identificarnos y que ya es «El lazo de las víctimas». Más allá del logo de cada asociación. Un lazo naranja, que se hiciese tan famoso como el rojo del Sida o el rosa del Cáncer. Porque por número de víctimas somos tan numerosas como esas otras enfermedades producen.

El primer lazo naranja

Han sido siete años colaborando con asociaciones, ayudando y aportando ideas. Asistiendo a jornadas sobre seguridad vial. Poniendo voz como víctima y rostro a ese número frío de cifras. Pero sobre todo, intentando sobrevivir y que la muerte de mi hija, Helena, no fuera una muerte absurda y en vano. Exactamente lo mismo que llevan años haciendo otras personas afectadas.

Este año que hay tantas celebraciones, y que mis circunstancias personales no son del todo las mejores, me siento dividida. Porque me gustaría estar en cada una de ellas. Porque cada una tendrá ese lazo naranja. Porque a cada una he hecho mi pequeña aportación: aconsejando, arropando, colaborando, criticando. Y porque estoy segura que en cada una de ellas el nombre de Helena va a estar presente, porque en algunas de estas conmemoraciones se leerán «Los cuentos del Hada Helena» y hasta se repartirán unos marcapáginas con consejos de seguridad vial del «hada Helena».

Si queremos que esta pandemia del siglo XX, y que se extiende al siglo XXI, no siga creciendo y sí disminuyendo, éste es el mensaje que debemos pasar: Todos Implicados, todos comprometidos.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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¿La culpa es siempre del otro?

Aquí es una pregunta porque se trata del título de la 11ª Jornada de Reflexión de Attitudes: ¿La culpa es siempre del otro? La influencia de la empatía en la conducción. Pero en la realidad, esta frase es siempre una afirmación, porque es lo que pensamos.

Este año, el tema de la jornada ha sido «La empatía», una palabra que algunos pueden que no conozcan o no hayan utilizado mucho, hasta ahora.

Empatía viene del griego «en»: dentro de, y de «pathos»: sentimiento. Literalmente, «cualidad de sentirse dentro», pero para que todos nos entendamos es la habilidad para entenderse y compartir el estado emocional de otra persona. Lo que vulgarmente decimos «ponerse en sus zapatos». Algo muy difícil si encima vas encerrado en un coche que te aísla del resto de la humanidad.

Y como siempre, Attitudes realizó un magnífico estudio del que se saca que un 24% de los conductores no tienen ninguna sensibilidad, ninguna empatía con el conductor de al lado.

Está muy bien que se realicen este tipo de estudios, pero los que conducimos habitualmente ya sabíamos esto aunque no lo relacionáramos con la palabra empatía.

Yo a esto lo llamaba educación. Siempre me preguntaba ¿por qué en una acera la gente se cede el paso cuando hay un obstáculo y por qué en una carretera no te dejan ni incorporarte por el carril de aceleración? ¿Por qué alguien te abre una puerta, o la sujeta para que pases, y en un ceda el paso aceleran para no parar, o en un paso de cebra hacen como que no te ven?

Pues esto también lo recoge el estudio: somos más empático para cualquier actividad de nuestra vida, que a la hora de conducir.

Y no digamos de las mujeres, las que conducen poco, casi solo para ir a recoger a los niños al cole y hacer alguna gestión. Ese grupo es el menos empático, según el estudio.

La empatía, a la hora de conducir, evita accidentes, hace más fluido el tráfico, respeta más las normas, y produce una mejor conducción. Pero esto, también, lo produce una buena educación.

Es cierto que el coche nos transforma, nos aísla, y nos deshumaniza. Como dijo el filósofo Reyes Mate que intervino en una de las mesas redondas: el coche representa todos aquellos valores o conceptos que van contra la humanidad, que nos aleja de la misma. Pero hubo otros participantes que abogaron por la empatía como un valor que se puede potenciar, desarrollar y ejercitar. Claro que para eso el científico Juan Lerma dijo que la empatia no es un acto reflexivo. Solo la educación puede incidir en la conducción más que la empatía.

La verdad es que si ya es dificil ponerse en la piel del otro, con personas a las que conoces, es muy poco probable que te encuentres cercano a personas que ni conoces ni sabes cual son sus intenciones.

No os voy a poner aquí los resultados del estudio que los podréis encontrar en algún periódico, pero si os puedo contar que la conferencia de Jon Sistiaga fue muy interesante. La forma de relacionar la empatía con su trabajo, y especialmente con esos asesinos que, a veces, nos muestra en sus reportajes, o con esas víctimas de la guerra y la violencia. Una empatía que nunca puede ser en exceso.

Y yo me pregunto, si todos cometemos equivocaciones, errores, fallos ¿cómo solo los vemos cuando los realizan los demás? Pero si me paso al ámbito de las víctimas, la reflexión es la contraria: ¿será porque todos de vez en cuando conducimos mal por lo que seguimos hablando de accidentes? ¿Será por eso por lo que no condenamos muchas actuaciones que llevan  a producir muerte? ¿Y la empatía de muchos jueces con los que han cometido el delito vial?

Un año más, una jornada muy productiva Gracias, Attitudes, por la invitación.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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