El Regreso

Ya ha comenzado el regreso y, aunque estemos en domingo de resurrección, para algunos comenzará ahora la verdadera pasión.  La primera semana santa que tenía blog y escribía fue la de 2007, y esto era lo que decía en ese escrito titulado “El Regreso”:

Parece ser que las buenas previsiones de que los muertos fueran menos de 100, no se han cumplido.

Lo que sí hay son más de 100 familias, 100 nuevas familias inmersas en el dolor, por no hablar de las que están sufriendo con heridas físicas más o menos graves.

No, no ha servido sólo el carnet por puntos, ni el aumento de radares, ni las campañas de la DGT. Porque todo eso no es suficiente, porque el origen es más profundo y hay que unir más esfuerzos.

Es cierto que, a veces, incluso los elementos se alían, pero, además de la lluvia, las carreteras secundarias y los numerosos desplazamientos, por encima de esto está “La Educación”. Es decir, la mala educación, la falta de educación.

Hoy, en el regreso, en un tramo de 130 Km, de Almería a Murcia, hemos tardado 2 horas.

En este tramo, hemos pasado por unos cuatro accidentes, todos por alcance, sin daños humanos, si se puede decir que no es un daño humano verte tirado un día de regreso, con el capó de tu coche como un acordeón y en una carretera.

En cada uno de estos accidentes había, al menos, 3 coches implicados, cuando no eran cuatro, y se producía el consecuente atasco y parón forzoso.

Pero no puede ser de otra forma.

Los impacientes al volante, que quieren arrancarle 5 minutos a su llegada a no sé dónde, que se pegan al coche de delante como si quisieran bailar una lambada con el pobre conductor que le precede y que termina completamente agobiado hasta que consigue cambiar de carril para dejarle pasar, ese conductor digo, que va cambiando continuamente de carril y que parece decir, “quita patoso, que mi coche corre más” y que no se da cuenta que él que le precede no va más rápido, no porque su coche no pueda, sino porque no se debe ir a más velocidad y además no se puede, ese conductor, es la mayoría de las veces, es el causante de estos golpes en cadena, que constantemente hace frenar a los conductores que sí van guardando la distancia de seguridad.

Y eso no se puede solucionar con radares.

Sí se puede solucionar con una mayor vigilancia y con una retirada de puntos, que puede llevar a perder un carnet, pero ¡¡ya!!, no dentro de un año o de dos, cuando ese conductor no recuerde ni cómo fue.

Por no decir, hacerle ir a una clase durante varios días o meses,  para aprender  a tener un poquito de educación. Y como a los niños hacerle escribir 500 veces:

“He de aprender a guardar mi turno en la carretera, en la pescaderia, en la fila del cine, en la del autobús, etc.” Seguro que tampoco tiene educación para esto otros sitios y momentos.

¡Dios mío, cuánta falta de responsabilidad y de educación!

una pegatina por la seguridad vial

Esta pegatina va contra ti, ¡Listo impaciente, que vas lamiendo siempre el culo de los coches!

Salvo por el número de víctimas, que afortunadamente será mucho menor, pareciera que sigo hablando casi de hoy.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena

 

Esta entrada fue publicada en Antiguos escritos, Educación, Muertes en carretera, Reflexiones, Respeto y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>