Deshacer

Ayer comencé a emular a Penélope, pero sólo en una parte, la de deshacer.
Tampoco tiene la misma finalidad este deshacer, no es para ganar tiempo hasta que llegue mi amor y retrasar la elección de los nuevos pretendientes.
Mi amor no volverá. No sé cuál es la comparación, pero debe existir.

Helena en sus últimos días de vida llevaba un poncho le lana que yo le había hecho poco tiempo antes. Era tan friolera que en Holanda se ponía su edredón (abrigo guateado) y encima el poncho, sin contar todo lo que llevaba por debajo.

 

El 17 de abril llevaba este poncho. Era primavera, ya no pegaba un abrigo y lo más fácil era llevar el poncho encima de alguna blusa. Creo que lo recogí del coche, junto con sus zapatos, unas merceditas verdes y blancas, se las acababa de comprar, la suela apenas estaba manchada.

Al principio me alegró recuperar el poncho. De la ropa que llevaba fue lo único que recuperé, supongo que lo único que quedó más o menos para poder ver y los primeros días necesitaba acariciar su ropa, oler su perfume, estar entre sus cosas.

Pero en el poncho también habían quedado las huellas del maldito accidente. Días después me di cuenta que estaba roto, agujereado por varios sitios.

Ayer me decidí y lo deshice.

Quizás en un intento por deshacer todo lo que había pasado, sabiendo que no hay forma de cambiar lo ocurrido.

 
Lo había hecho con ¡tanto amor!, que me parecía imposible que lo estuviera deshaciendo con ¡tanta rabia!

Una vez una amiga me dijo que no era bueno hacer prendas de punto a seres queridos. No quiero sentirme culpable de esto. Si no creo en ciertas cosas, tampoco tengo que creer en esto. Pero… 

 

 

 

    Helena con su edredón y su poncho
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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