Lo que está por hacer

 (Post escrito el 26 de marzo de 2008 por FZ madredHelena)

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Cuando los resultados tan esperanzadores sobre las víctimas de tráfico en esta Semana Santa alegran a unos, entristecen a otros y el resto pasan, dos noticias, por cierto una de ellas, con un muerto de los que no habrá contabilizado la DGT, por producirse en una vía urbana, me producen una sensación difícil de explicar, por ser mezcla de sentimientos, recuerdos y emociones.

Una de ellas es la muerte de ese joven que conducía un ciclomotor, que parece ser fue golpeado por un coche y atropellado y arrastrado por otro, durante 2 kilómetros, desenganchado posteriormente y abandonado y la otra, que Farruquito tiene ya el tercer grado.

Con la primera, mi reacción no fue simplemente de sensibilidad por ser mi espíritu actualmente más sensible a estos tema. No. Lo tengo claro.

Soy consciente de que desde que perdí a mi hija para algunas cosas, aquellas a las que antes daba más importancia, mi sensibilidad ha desaparecido y otras, me sumen en una gran tristeza.

Pero esta noticia no me produjo el efecto que tenían las noticias de los telediarios cuando recién nacida mi hija y sufría la depresión post parto (como la gran mayoría de mujeres que son madres sufren sin  incluso saberlo), por un exceso de sensibilidad, no podía ver a los niños que salían cada día en las noticias, muriéndose de hambre.

Esta vez no fue esa sensación. Fue más bien una revolución en mis tripas, imaginándome a ese joven enganchado a un coche, como si se tratase de una lata atada a una cuerda, enganchada a un coche con el cartel de “Recién casado”, de los que acostumbramos a ver en las películas.

Si se confirma la noticia y cómo se produjeron los hechos, ¿Cómo se puede llevar arrastrando un cuerpo durante 2 kilómetros?

Al principio quise pensar, no se dieron cuenta. Imposible después de conocer que, parece ser, el coche que les precedía fue el que golpeó al joven. Pero, más imposible aún que se detuvieran, lo desengancharan y lo abandonaran, si es que fue así.

No quise seguir pensando porque casi iba a vomitar.

La otra noticia estaba relacionada con Farruquito.

Todos sabíamos que esta noticia se iba a producir más pronto que tarde.

Salvo los que van directos al cementerio y tal como dice el poema de Rosalía de Castro:

¿Qué andáis buscando en torno de las tumbas,
torvo el mirar, nublado el pensamiento?
¡No os ocupéis de lo que al polvo vuelve!
Jamás el que descansa en el sepulcro
ha de tornar a amaros ni a ofenderos.

Los que van a la cárcel, un día, más pronto que tarde,  saldrán.

Y los que hemos perdido a nuestros seres queridos, el hecho de que los culpables entren en la cárcel, sólo nos da la tranquilidad de que, durante ese tiempo,  no podrán hacer lo mismo a otras personas. Nada más.

En cuanto al dinero de la indemnización, ese dinero que nos quema, que nunca podrá compensarnos de tan enorme pérdida, ese dinero que para algunos ni tan siquiera supondrá una ayuda ante lo que han podido dejar de percibir por lo que la persona fallecida traía a casa, ese dinero que muchas familias se gastan en tratar de conseguir justicia, no sé cómo pueden decir que ha servido, el pago de ese dinero, para que a Farruquito le den el tercer grado.

¡Qué barbaridad es esa? ¿Qué más quieren hacerle a esa mujer?

Es cierto que Farruquito habría salido peor parado si hubiera sido juzgado con la nueva reforma del Código Penal, pero es lo que siempre digo, es probable que nuestros hijos estuvieran vivos si estas medidas se hubieran tomado antes.

Por eso, no lancemos las campanas al vuelo. No nos mostremos triunfalistas. No pensemos que el éxito se debe sólo a los que han hecho algunos. ¡Falta tanto por hacer!

Gobernantes, políticos, instituciones, sociedad,  no nos pongamos medallitas, trabajemos, sigamos trabajando:

La educación. Hay que seguir educando, desde la tierna infancia, para conseguir una sociedad respetable, en todos los ámbitos.

La protección. Lo que no te quitan los guardarrailes, te lo quitan “las barquitas”, término que utiliza mi amigo motero para definir a los coches. Todos estamos en la carretera, coches y motos.

Penalización. Hay que seguir mejorando nuestras leyes y en especial el instrumento para impartirla. Los castigos deben ser ejemplarizantes y a tiempo, no dentro de 3 ó 4 años.

Coordinación. Entre todos los órganos implicados en los mal llamados accidentes: Ministerios de Educación, Sanidad, Fomento, Interior y Justicia. Porque, unos mueren pero otros no.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por culpa de un conductor borracho.

www.quieroconducirquierovivir.com

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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