Los ciclistas, las víctimas olvidadas

(Post escrito el 23 de mayo de 2008, por FZ madredHelena)

En Marzo de 2005, cuando llegue por primera vez a La Haya, para visitar a Helena que estaba como estudiante de Erasmus, al bajar del tren y poner los pies en las calles, sentí que acababa de aterrizar en un mundo desconocido.

De repente me sentí como una persona que hubiera salido por primera vez de un mundo rural y se hubiera enfrentado a una ciudad llena de peligro. Las bicicletas me venían por la derecha, por la izquierda y por el centro, el tranvía.

Mi hija que enseguida descubrió mi miedo y mi inseguridad, me protegió y me dijo “Mamá, bienvenida al país de las bicicletas. Ten mucho cuidado de no atropellar a ninguna.

¡Cómo que no atropelle a ninguna!

Sí mamá. Aquí la prioridad la tienen las bicicletas”.

En los pocos días que pude estar allí me sentí alucinada por este mundo de bicicletas.

Bicicletas ocupadas por personas de diferente sexo, edad, raza, vestidos con ropa de trabajo, de gala, con niños, sin niños, con compra, con ramos de flores, con libros. En resumen, allí el medio de locomoción, el transporte, era la bicicleta.

Ayer, me encontraba en el País con una noticia titulada, “Por los compañeros muertos”. Una noticia  que ocupaba 4 renglones y que no sé si porque les parecía tan pobre en cuanto a información del tema que trataba, se volvía a repetir:

“Unos 30 ciclistas se congregaron ayer en la puerta de Prado del Rey de la Casa de Campo para homenajear a aquellos que murieron sobre la bici. Lo hicieron a la misma hora que miles de personas en otros países que también celebraron la Ride of Silence. En Madrid se recorrieron 20 kilómetros en silencio por la Casa de Campo a no más de 20 kilómetros por hora”

No aportaba ninguna información sobre cómo surgió este movimiento “Ride of Silence”, sobre esta convocatoria en otras ciudades y menos aún al número de víctimas referidas a ciclistas.

Sé por propia experiencia lo difícil que es reunir a víctimas de accidentes de tráfico, pero me llamó la atención el número “30”, cuando el día de la bicicleta, en Madrid, aparecen miles. Claro que no todos ellos conocerán a una víctima; estarán trabajando, no se habrán enterado de la convocatoria, etc.

En estos años que llevo de víctima, he conocido a otras víctimas que han perdido a sus hijos cuando iban subidos a una bicicleta y si la sensación de ser una víctima de accidentes de tráfico ha sido algo normal  hasta ahora por el hecho de conducir y las víctimas de motos aún más por el hecho de ser motoristas, cuando eres una víctimas de la bici, eso si que ya está justificadísimo.

Cuando comencé a preparar este post ni siquiera encontraba información del número de víctimas de ciclistas. Encontré una estadística de los años 1990 al 2000 que hablaba de 1004 muertes de ciclistas. No encontraba nada posterior.

Pero gracias a Juan Merallo Grande de ConBici he podido saber mucho más sobre los ciclistas.

En 2005, año en el que murió Helena, el mismo año en que yo alucinaba por el uso y el respeto de las bicis en Holanda, morían en España 82 ciclistas y 2.169 resultaban heridos.

En el año 2004 una reforma del Reglamento General de Circulación, obligaba al uso del casco en vías interurbanas, pero no está demostrado que el uso del casco haya disminuido la muerte de los ciclistas.

Salvo algunos niños que eran llevados en bicicleta en la parte trasera, en Holanda no vi a nadie con casco.

España ha hecho muy poco por el uso de la bicicleta ni como medio de transporte, ocio o deporte. En este último caso, que ha reportado a España grandes éxitos, ha sido a costa del sacrificio y el peligro que siempre han corrido sus practicantes e incluso la muerte.

Siempre me gustó la bicicleta, será porque me quedo en el subconsciente el que fuera mi primer medio de transporte desde bebé.

Pocas veces he podido practicarlo ya de adulto y siempre siento cierta envidia cuando veo a alguien sobre una de ellas, utilizándola para desplazarse.

Este post no pretendía ser un estudio sobre estas víctimas, sino un recuerdo sobre los que han perdido la vida por utilizar el medio más frágil y menos contaminante de transporte. Pero os aconsejo que leáis el texto presentado en el Congreso VeloCity celebrado en Munich en junio de 2007, escrito por Juan Merallo Grande (Pedalibre y ConBici), para que podáis conocer lo poco que se ha hecho en este país por las bicis.

Pero, aunque de momento, cuando más las vemos son los domingos por el arcén de nuestras carreteras, dando la sensación de ser un deporte de alto riesgo, cada día se ven más por la ciudad. En Madrid, aunque hoy mismo leía que “Gallardón añade 120 Km más al carril-bici al plan ciclista inicial», van apareciendo muchas bicis sin este carril. Bicis que muchas veces son llevadas por extranjeros, que encontrarán mucha diferencia con relación a su país.

Si queda mucho por hacer en cuanto a la seguridad vial, en el ámbito de los ciclistas, aún más.

Gracias a Juan por su ayuda e información.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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