El día que nos robaron la vida, no es «Un Día Cualquiera de lo de Évole».

El lazo naranja de las víctimas de tráfico

Para las víctimas de siniestros de tráfico hay un día que marca nuestras vidas. Es el día que nos cambia la vida, que nos la parte, es el día desde el que se empieza a contar nuevamente. Y ese día no es «un día cualquiera», es el día de ese mal llamado «accidente de tráfico» en el que nos quitan la vida de nuestros seres queridos, nos producen serias heridas físicas y psíquicas, y nos marcan para el resto de lo que nos quede por vivir.

Si al que matan es un marido o mujer, un padre o madre, además de hijo, hermano, amigo, etc., deja viuda o viudo y unos huérfanos de los que nunca se habla, porque no son huérfanos por guerra, terrorismo, o violencia de genero. Estos huérfanos no están presentes en ninguna comisión, plataforma, asociación, etc. No reciben una subvención de por vida, sino una indemnización, nunca suficiente, que deberán administrar para estirar hasta que dure, pero sobre todo, pierden a un padre o madre que les forme como personas y les de cariño el resto de sus vidas.

Serán, el resto de sus vidas, los hijos de alguien que se mató en un «accidente de tráfico», y como escuché ayer en una película, «un accidente es cosa de dos», luego, alguien puede entender que sus padres se lo buscaran, aunque la realidad es que, normalmente, a su padre o madre lo mataron el alcohol y otras drogas, la velocidad, las distracciones, la violencia de otro.

Y si el que muere es un hijo, como en mi caso, el tiempo se detiene. El futuro se acaba. Las fechas comienzan desde ese «un día cualquiera». La salud se resiente, los días comienzan a ser muy largos, y la espera para el final se hace eterna.

Ya no hay fiestas de cumpleaños, ni navidades, ni aniversarios, ni regalos, solo fechas que se clavan como puñales.

Así que, «los de Évole», no lo llamen «un día cualquiera». Mejor digan «el día que quitaron una vida». La de nuestro familiar y la nuestra. Para las víctimas de «siniestros de tráfico» no es un día cualquiera.

Y siento estar haciendo publicidad a ese programa que habla de víctimarios, y que nos lo están vendiendo como de concienciación, a bombo y platillo, por medios de comunicación muy potentes, cuando una película como«Una Mañana Fría», que si habla de lo que suponen los siniestros de tráfico para las víctimas, no está teniendo la misma repercusión. Haga otro programa y hable de ello, señor Évole. Cuente la verdadera condena de las víctimas, esa que cumplimos en la cárcel de la vida.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por el alcohol que otro tomó.

www.quieroconducirquierovivir.com

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
Esta entrada fue publicada en Concienciación, Correo sin entregar, Muertes en carretera, Víctimas y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El día que nos robaron la vida, no es «Un Día Cualquiera de lo de Évole».

  1. Martín Muñoz Carmona dijo:

    No decaigas porque la verdad es lo que acabas de explicar. Hay poca profundidad en los medios de información sobre lo relatado. Estamos en una sociedad que tiene poco análisis crítico y mucha mediocridad. Tanta de ésta última que produce pavor y desconsuelo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *