Diecisiete Finales Sin Ti

Querida hija: En el segundo año de pandemia, nos disponemos a cumplir diecisiete finales de año sin ti. ¿Dónde quedaron aquellos felices fines de año, celebrándolos contigo, en bonitas fiestas, con nuestros vestidos largos y llenas de brillo? Pareciera que eso nunca existió, pero sí que pasó, y lo disfrutamos, aunque ahora todo sea recuerdo y añoranza.

Y siguiendo con la tradición de contarte lo que ha pasado en este año que vivimos sin ti, me dispongo a hacer este pequeño recuento. Dentro de poco, habrá pasado tanto tiempo que pocas cosas podré contarte porque casi no habrá personas que hayas conocido.

Seguimos con el bicho. Esta situación ha agudizado nuestra  tristeza, nos ha confinado, retirado, apartado de lo poco de vida social y cultural que teníamos. Somos mayores y de riesgo y nos tenemos que cuidar. Y lo que para los demás no existe como riesgo, para nosotros puede ser mortal. Y no tendría mayor trascendencia porque de algo hay que morir, y en muchos momentos lo hemos querido, pero nadie se muere cuando quiere.

Pero este virus sigue atacando. Son muchos los que ya han muerto, especialmente siguen siendo los mayores, pero también los hay jóvenes.

LOS AMIGOS

Lo poco que sé es por lo que veo a través de Facebook, y esa es una red de mayores, así que muchos ya ni la utilizan, están en otras más modernas, y todos parecen que están bien, avanzando con sus vidas, con sus niños cada vez más mayores, progresando con sus trabajos o sus proyectos, avanzando en la vida que les ha tocado vivir. Supongo que alguno se seguirá acordando de ti, pero la vida es su prioridad, y tú y nosotros somos muerte y pasado.

LA FAMILIA

La familia también avanza. Los primos, alguno se está preparando para casarse el próximo año, otro sigue con sus estudios, otra ha terminado su doctorado, y otras trabajando o buscando trabajo, pero todos bien, en sus vidas, en sus cosas.

LA SEGURIDAD VIAL

La seguridad vial está en mi interior, pero ha dejado de ser mi motor. Creo que he hecho todo lo que he podido pero no quiero desgastarme más. Después de diecisiete años es un tema decepcionante. A pocos les importa salvo a los que les toca ser víctimas de siniestros de tráfico y cada uno va a salvar lo suyo, su caso, su juicio, su chiringuito, paliar su dolor, o pasar página.

No eres nadie si no perteneces a una asociación, si no estás metida en el sistema. De nada sirve que tengas ideas, que trates de unir, las víctimas de siniestros viales somos las únicas que no nos unimos, que no conseguimos que se nos tome como tal y que menos reivindicamos. No tenemos valor como votos, y los políticos van haciendo lo poco que Europa les va obligando.

Aún así, sigue habiendo personas que siguen dedicandose a salvar vidas y curiosamente, muchos de ellos no son víctimas. Una gran mayoría, son hombres y mujeres que  van vestidos de azul o  verde, y yo les sigo admirando.

LA POLÍTICA

Sigue siendo muy sucia. Los políticos, en su mayoría, no conocen las reglas de juego. No tienen visión de futuro. Solo piensan en su provecho, en su puesto, en su sueldo, en el quítate tú para ponerme yo, en si  tú dices blanco, yo digo negro. La política, más que nunca, se ha convertido en una forma de vivir. Tenemos lo mejor de cada casa.

Y a propósito de política, y recordando a tu padre que a partir de nacer tú siempre decía que el mundo sería de las mujeres, este año ha habido dos mujeres, que se han hecho muy famosas. Cada una de distinto signo. Una de ellas con su labor pensando y por el trabajador. La otra, una acérrima defensora de la libertad, que ni en los mejores años del franquismo, cuando todos estábamos acogotados, habríamos soñado haberla tenido. Claro que el concepto de libertad solo tiene de coincidencia la palabra. Ahora, la libertad que se pide, que se exhibe, es la de tomar cerveza en las miles de terrazas que existen como única forma de trabajo y producción de este país.

Madrid, querida hija, se ha convertido en una ciudad no para viejos.

EL PLANETA TIERRA

El planeta se sigue quejando. Estuvo bien el parón del confinamiento, pero nuevamente le agredimos, le maltratamos, y si nuestro país se libraba de un clima extremo, en este año hemos tenido, huracanes, tornados, inundaciones, una nevada impresionante, Filomena se llamó, y hasta un volcán en erupción, que ha durado creo  que 85 días, dejando a muchísimas personas sin sus casas que han sido engullidas por la lava y las cenizas.

Ya ves, desde que tú no estás, todo está revuelto.

LA CULTURA

La cultura, con las restricciones de la pandemia, sigue sufriendo. Pero, además, se dala incongruencia de que vamos para atrás. Ahora todo es políticamente incorrecto, y la censura personal se ha implantado en cada uno, sin necesidad de que exista censor.

Es probable que esto que te cuento esté bajo la visión de unos mayores. No estás tú para ponernos al día, ni para hacernos ver si estamos o no en lo cierto.

Yo misma que siempre estuve actual en lo que se refiere a la música, me estoy quedando completamente desfasada, casi no te puedo hablar de nuevos cantantes porque no los conozco. Y en televisión se empeñan en poner cantantes y canciones de hace un montón de años, en versión de los que las hicieron famosas, o en versión de otros cantantes más jóvenes. ¿Es que no hay nuevas canciones?

Y entre los famosos del cine o la música, murió Verónica Forqué, la compañera de colegio de mi amiga Elena, Raffaella Carrá, y Alex Casademunt, uno de los triunfitos, también en siniestro de tráfico. Y la escritora Almudena Grandes, con la que muchas mujeres comenzamos a hablar de erotismo y sexo. Esta es solo una pequeña muestra o los que tú conocías.

¿Qué más puedo contarte? Trescientos sesenta y cinco días dan para mucho, pero nosotros ya hemos perdido la cuenta de los días. Cada día parece el mismo, tenemos que preguntarnos el uno al otro ¿qué día es hoy? Seguimos el calendario por los médicos. No hay un día mejor que otro, solo hay días que pasan.

El otro día leí o escuché a Antonio Muñoz Molina que decía que las cosas no pasan, las cosas les pasan a personas. Y a nosotros nos ha pasado lo peor que puede pasar: Perderte querida hija.

Tú eras nuestro timón, nuestra referencia, nuestro objetivo, el camino, y ahora solo nos queda un camino que no lleva a ningún lugar bueno.

Y así van pasando los años, los días, las horas, los minutos. A veces, hacemos cosas para que el tiempo pase antes, más rápido, pero solo es una ilusión, no es real, porque el tiempo no pasa, solo lo gastamos.

Querida hija, la canción de este año es de Dani Martín, tu amor platónico. Se la ha hecho a su hermana, que se fue poco tiempo después que tú y se titula “Cómo me gustaría contarte”. Eso es lo que yo hago con esta carta, o lo intento, y me gustaría contarte solo cosas bonitas, positivas, que te hicieran reír, pero nos falta tu sonrisa, tu preciosa sonrisa, nadie ríe como tú, con tantas ganas, tan fuerte, tan escandalosa, ahora la risa ya no es igual.

Cuídate, y cuídanos. Te queremos, te hemos querido y te seguiremos queriendo todo el tiempo que nos quede de vida. Y mientras existan finales sin ti, será muy triste, pero seguiremos aquí para que no se te olvide.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho.

www.quieroconducirquierovivir.com

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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