Otros accidentes evitables

Si hace unos días hablaba de los accidentes laborales camino del trabajo, hoy me ha llamado la atención una de las cartas al director de El País, titulada «con la muerte en los tablones». Está escrita, con gran acierto, por alguien que casualidades de la vida, también vive en Alcobendas. Miguel Teixidor de Otto.

Otros accidentes, por supuesto, evitables:

 

Con la muerte en los ‘tablones’MIGUEL TEIXIDOR DE OTTO – Alcobendas, Madrid – 12/10/2009

 

 

Si todas las muertes son lamentables, las que lo son en mayor grado, después de las causadas por el terrorismo, son, a mi juicio, las causadas por accidentes laborales.

 

En los andamios de las obras, en las zanjas de las calles, en las minas, en las industrias, en toda actividad en la que interviene el ser humano para ganar su sustento, se producen cada año miles de accidentes laborales, con resultado de muerte en algunos casos. Si es verdad que se ha avanzado mucho en seguridad laboral, con la consiguiente reducción de heridos y muertos, también es cierto que todavía estamos lejos de los niveles de seguridad de otros países con los que queremos compararnos.

 

Hagan ustedes la prueba en cualquier obra que se encuentren por la calle: observen con atención la seguridad con la que están trabajando. Con probabilidad muy alta, comprobarán que hay fallos en este aspecto: señalización inadecuada, calzado que no protege, falta de mascarillas cuando se deberían usar, máquinas en movimiento sin las precauciones debidas, grúas en zonas que crean peligros innecesarios y así, un largo rosario de riesgos, evitables todos.

 

Parece ser cierto que en este país tenemos dinero para hacer cosas, pero no para mantenerlas. Más cierto aún que, en la mayoría de las actividades laborales, no se actúa con rigor en proteger la seguridad de las personas. El Ministerio de Trabajo tiene un reto vital por delante.

 

Traído hasta aquí por Flor Zapata Ruiz, madre de Helena

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