El día que escribí a los jóvenes

Post escrito el 3.01.2007 por FZ madredHelena

Entre ayer y hoy ha habido unas 1.300 visitas al post «Carta abierta a los jóvenes».

Esta carta la escribí cuando se cumplían cinco meses de la muerte de mi hija.

El milagro de tantas visitas lo ha permitido un desconocido, al que doy las gracias desde aquí, que a través de «Meneame», ha puesto un link a esa carta.

En Meneame han dejado bastantes comentarios y como para poder contestar allí me resulta un poco complicado, lo haré a través  del blog y espero que alguno lo pueda ver.

Lo que quiero aclarar son los motivos que me llevaron a escribir esa carta.

Estaba tan indignada y me parecía tan imposible que una persona que había producido la muerte de otra no se le retirara ni siquiera el carnet de conducir, me preocupaba tanto que pudiera producir otros accidentes, estaba tan asombrada que la justicia, hasta ese momento, hiciese tan poco para castigar estos hechos, y veía tan de cerca que los jóvenes iban muriendo como moscas cada fin de semana, que no se me ocurrió otra cosa que escribirles esa carta.

En principio a las direcciones de correo que tenía mi hija, amigos unos más, otros menos, después a los jóvenes de mi municipio a través de una revista municipal, más tarde a través de los periódicos, hasta llegar aquí al blog. Ha pasado poco más de un año desde el inicio de esta carta y de ella salió el título de este blog.

Pensaba que era mi obligación despertarles, estaban dormidos, siempre me había llamado la atención, que en relación con nuestra etapa de juventud, ésta era sumisa, no peleaba, no tenía ideales, nada por lo que luchar, yo quería ser un revulsivo para ellos. ¡Qué inocente!

¡Tenía tanto dolor! que no podía permitir que otras madres siguieran mi camino, mi experiencia. También había un deseo: había perdido a mi hija, no quería perder a los amigos de mi hija. ¡Qué inocente!

Además, pensaba, si los jóvenes hacen lo posible por disminuir los accidentes, ya no necesitaremos a la justicia. ¡Qué inocente!

Todos estos eran mis pensamientos, mis motivaciones cuando escribí esta carta.

En ningún momento quise culpar a los jóvenes de que fueran los causantes de los accidentes, como algunos han creido entender. Siempre defendí a los jóvenes y proclamé que no sólo son ellos los que beben, que hay muchos adultos que lo hacen.

También mi rabia, mi dolor, mi pena me hacía tener otro objetivo. ¿Cómo siendo la causa, el motivo que produce más cantidad de muerte, más que el terrorismo, más que la violencia de genero, más que cualquier enfermedad, nadie se manifestaba por ello?. ¡Qué inocente!

Sólo hubo una joven que se dio cuenta que estaba pidiendo una manifestación. Natacha, una antigua compañera de Helena que se habían separado a los 13 años, que no se volvieron a ver, que cada año decían que se iban a ver pero que al final sólo se escribían.

¡Qué inocente!. Perdí a mi hija y a sus amigos, pues los más íntimos jamás volvieron a casa.

¡Qué inocente! Sigue habiendo accidentes y jóvenes muertos.

¡Qué inocente! La justicia sigue aplicandose unas veces mejor y otras muy mal.

¡Qué inocente! La juventud sigue pasiva. Creo que por lo único que se han manifestado y no han sido el número deseado, aunque les deseo mucha suerte en esa lucha, por una vivienda digna y asequible.

Sé que soy como una niña, inocente. Qué creo que mi lucha servirá para algo. Qué algún día, alguien se acordará de lo que digo. Qué necesito seguir pensando que hago algo por los demás, ya que no lo puedo hacer por ella.

Sé que soy inocente, pero que más da, el caso es vivir, porque morir, aunque lo he deseado,  no he muerto.

Carta abierta a los jóvenes

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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