Sobrevivir a un siniestro de tráfico

Muchos siniestros de tráfico dejan un rastro de muerte y pocos o ningún testigo. Aquellos que nos podrían contar qué fue lo que sucedió, ya no pueden hacerlo, y a veces, los que sobreviven, tampoco pueden contar mucho porque o su estado no se lo permite, porque ni se dieron cuenta de lo que pasó, o, como pasó en el caso de mi hija, la persona que sobrevive pierde la memoria durante un tiempo.

 

Hoy, veía y escuchaba la noticia del siniestro de anoche en la M-203, entre Mejorada del Campo y Rivas Vaciamadrid, donde han perdido la vida 3 personas. Parece ser que fue un choque frontal porque uno de los coches invadió el carril contrario, cuando otro coche adelantaba correctamente en su carril. Esta vía tiene tres carriles

mejorada

En la noticia decían que había sobrevivido una de las personas, y sería clave para saber qué es lo que había pasado.

 

Pero en muchos casos eso es imposible. El shock sufrido en un siniestro de tráfico es tan grande que una gran mayoría de los que sobreviven no recuerdan nada.

Cuando supe que el amor de mi hija había sobrevivido al siniestro, me alegró enormemente porque así podría saber qué había pasado, pero eso nunca se produjo. Primero porque el estaba herido y le mentíamos sobre la suerte de Helena. Jamás se me olvidará cómo un día, cuando le permitieron que me llamará yo le mentí. La mentira más grande que he dicho en mi vida y la que más me ha costado decir. Me preguntó por Helena y yo, haciendo un verdadero esfuerzo que aún no sé cómo pude, le contesté que estaba peor que él, pero que necesitábamos que él se pusiera bien para ayudarle a ella a salir adelante.

¡Qué gran mentira! En ese momento veníamos del cementerio, de una de nuestras visitas.

Luego, cuando por fin pasó el tiempo y hablamos con él, no podía recordar nada, había perdido la memoria desde unos momentos antes del siniestro. Y luego cuando pasó mucho más tiempo ya no quería preguntarle para no hacerle sufrir. Pero aunque no hubiera perdido la memoria, tampoco nos podría haber contado demasiado: les dieron alcance, por detrás, ¡Qué iban a ver!

Por eso, aunque una de las víctimas sobreviva, a veces, poco podrá aportar al esclarecimiento de los hechos. Tendrán que ser los expertos, los peritos, los testigos, si los hubiera, y los investigadores, que la mayoría de las veces son los propios familiares de las víctimas los que tienes que buscar y pagar, los que resolverán la pregunta.

Los testigos, si los hay, muchas veces no llegan a ver el momento del impacto, solo presencian el resultado.

Yo les pediría a aquellos que presencia un siniestro vial, que tomen buena nota de todo lo que ven en ese momento y que lo anoten, por si fuera de utilidad. Si el hecho es punible, susceptible de un delito vial y llegado el día se produce un juicio, habrán pasado un mínimo de tres años, ¿Quién puede recordar lo sucedido hace más de tres años con pelos y señales?

Sea como fuere, desde anoche hay nuevas familias que comienzan un camino de dolor. En éste caso, el que ha sobrevivido es uno de los ocupantes del coche que invadió el otro carril. Ya veremos qué recuerda.

Mi solidaridad para estas nuevas víctimas. Vuestro dolor es también el mío.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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