Morir en el Erasmus

cala

La tragedia del siniestro del autobús en la AP 7 , en Freginals (Tarragona), de esta madrugada, me ha traído el recuerdo de mi hija y otros muchos post que he escrito sobre estudiantes de Erasmus, que encuentra la muerte durante este periodo, y casi siempre, por siniestros de tráfico.

En esta ocasión han sido 13 estudiantes, todas chicas, y el resto de los integrantes del autobús, heridos de mayor o menor gravedad.

Mi hija también murió durante su época de Erasmus, pero, desgraciadamente, por suerte, no estaba en Holanda, sino que había venido a pasar unos días. Le faltaban tres para volver a Holanda y a sus estudios, cuando encontró la muerte por culpa de un conductor borracho.

Y siempre me decía que peor hubiera sido que nos hubiéramos tenido que trasladar hasta Holanda si hubiera sido allí, pero, no, eso no es lo peor.

Mientras que estuvo en Holanda, Helena también aprovechó para visitar otros paises europeos. Ella junto con otros compañeros de Erasmus, alquilaron una furgoneta y pasaron, por ejemplo, los carnavales en Colonia.

Estos estudiantes de Erasmus, que hoy han encontrado la muerte, también se habían desplazado de donde realizaban el Erasmus, Barcelona, Hasta Valencia, para conocer las Fallas.

Ahora mismo pienso en esos padres que ya habrán conocido la noticia y viajan hasta España para encontrarse con sus cuerpos. No hay dolor más grande.

Aunque tampoco se pierdan el dolor de tener que recoger sus cosas, como tuvimos que hacer nosotros un mes después.

¡Qué inoportuna es la muerte! ¡Qué cruel es la vida! ¿Por qué se ensaña en gente tan joven, que aún no han empezado a vivir? ¿Por qué este castigo para unos padres?

Siento que mi dolor se reaviva con cada noticia de siniestros viales. Y me indigno cada vez que oigo la palabra “accidente”. En este nuevo siniestro, parece que está por medio el factor humano. Habrá que investigar de qué modo. Pero el resultado es muerte y destrucción, porque el automóvil es una máquina de matar.

siniestro vial

No necesito  ponerme en el lugar de esos padres y familiares, porque ya pasé por ello.

Vuestro dolor es también el mío.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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