Mi Patinete

Queridos niños: En algunos colegios este año estaríais esperando que esta madre escribiera el “Manifiesto de los niños” de todos los años, pero los mayores tenemos eso que se llama edad y que hace que olvidemos las cosas y nos pasemos todo el día buscando las cosas.

Este año me olvidé del manifiesto, pero no me olvidé de vosotros.

Cuando yo era pequeña, hace mucho tiempo, no había tantos juguetes como ahora. Muy pocos tenían un patinete y por supuesto no era como los de ahora que no hay que hacer apenas esfuerzo para impulsarlo.

Entonces, como con las bicicletas, quien tenía una bicicleta o un patinete, lo compartía con todos los niños de la calle, y todos aprendíamos a la vez.

Pero he dicho “Con los niños de la calle”, porque entonces, la calle era de los niños. Podíamos jugar en ella a todo lo que se nos ocurriera porque la calle era nuestra, no de los coches.

Hoy es difícil compartir la bicicleta o el patinete con los coches. Es peligroso, muy peligroso. Yo conozco a más de una mamá que ha perdido a su hijito por este motivo.

Por eso quiero daros unos consejos:

-Con la bicicleta, nunca entre los coches, y siempre con el casco. Tampoco por las aceras

.-Con el patinete, jugar, pero en lugares seguros, sin coches. Y nunca compartiendo patinete con mamá o papá para desplazarse por la ciudad. Podéis caeros y arrollaros un coche.

Ya sé que entonces tenéis pocas posibilidades.

Hablad con vuestros ayuntamientos. Con los policías que os hablan de seguridad vial. Poned en marcha una revolución. “La revolución del patinete y la bicicleta”. Pedidles a vuestros mayores y gobernantes que os faciliten lugares para jugar. Vosotros sois el futuro y ellos tienen el deber y la obligación de cuidaros mientras no seáis adultos

.¡Jugad, jugad, que el tiempo enseguida se va!

Flor Zapata Ruiz, mamá de Helena, que murió por un conductor con alcohol.

Escrito el 15 de noviembre de 2019

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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