Dieciséis Finales Sin Ti.

Mi árbol sin ramas

Querida hija: Dieciséis años sin ti, mi amor. Parecen muchos, pero el sentimiento de no aceptación, de no hacernos a la idea, sigue siendo el mismo que el primer año. Porque nunca es tiempo suficiente ni para olvidar, ni para dejar de recordar.

Cada día surge una situación que nos hace decir: si estuviera aquí Helena, y cada día nos viene un recuerdo que nos hace preguntarnos, ¿te acuerdas e Helena cuando decía…?

Mi palabra frase más repetida es ¡Ay, qué pena! Se ha convertido casi en un tic.

Y sin embargo, dieciséis años es, para muchos, el tiempo suficiente para que estemos bien, mejor, recuperados. No saben que la pérdida de un hijo es irrecuperable. Ahora pienso cada día en mi querida tía Paula, que también supo lo que es perder a un hijo, y ahora la comprendo, y pienso cómo podía ser a veces dulce, sonreír, y otras veces estar enfadada con el mundo.

Este año ha sido muy difícil para todos. Recuerdas cuánto me gustaban los “felices y locos años 20”, para disfrazarme, para bailar, pues por fin pude vivir los años 20 de este maldito 2020, y ha sido una locura.

Cuando el mundo comenzaba a preocuparse, un poquito, por el derroche, la contaminación, la España vaciada, la destrucción del planeta, comienza una pandemia, por culpa de un maldito virus que se está llevando por delante muchísima población, especialmente a los mayores y a las personas con otras enfermedades.

¡Cuánto me alegro de que los abuelitos no hayan tenido que vivir esta época! La enfermedad colapsó los hospitales, y entró en las residencias y los viejitos han ido muriendo sin que se hiciera nada por ellos. Algunos padres de mis amigas han muerto por este motivo. Y se muere en soledad, porque sus seres queridos no pueden acompañarlos.

Nosotros llevamos un año confinados. Si antes nos apartábamos del mundo en estos días, ahora es continuamente. No vemos ni a amigos, ni familia desde hace mucho tiempo, para no contagiarnos, y es una situación triste, muy triste.

Vamos todos con mascarillas (que serán el nuevo contaminante de este planeta), lavándonos constantemente las manos, y manteniendo siempre la distancia al menos de dos metros. ¿Te imaginas estar ahora con nosotros con lo besucona y tocona que tú eras? Ahora, los besos sí que se pierden, y los abrazos ya no existen. Triste, muy Triste.

Han muerto miles de personas, millones en todo el mundo, y siguen muriendo. Aún así, sigue habiendo personas que niegan esta situación. E inconscientes que no quieren mascarillas y que se niegan a las restricciones que las autoridades, con mejor o menor criterio, imponen, para tratar de frenar esta situación. Triste, muy triste.

LOS AMIGOS

Poco te puedo contar. Susy tuvo una niña. Álvaro ya tiene un niño también. Lara vi el otro día que ya tiene dos niños. Y todos siguen bien, y avanzando en esta vida.

L A FAMILIA

Los mayores, cada vez más mayores, como nos pasa a nosotros y los jóvenes, pues, cada uno con su vida.

LA SEGURIDAD VIAL

La seguridad vial este año no tiene ninguna importancia. Pocos se dan cuenta de que existe otra pandemia que se llaman “Siniestros viales”. Hace poco, se habían equiparado las víctimas de siniestros viales con las víctimas de la pandemia del Covid-19, que así se llama el virus, en todo el mundo, pero casi nadie piensa en eso, se siguen viendo como “accidentes”. Pero tú no tuviste ningún accidente, a ti te mató un conductor borracho.

Lo bueno este año ha sido que la directora de la película en la que intervine ha recibido dos premios. El de Ponle Freno, al que en su día yo estuve nominada, y una medalla concedida por el ministerio de Interior por su labor con su película, en pro de la Seguridad Vial. Y la película continúa su camino hacia los Goya.

LA POLITICA

La política continua siendo muy sucia. Ni siquiera en estos tiempos de tanta muerte y destrucción se ponen de acuerdo. Todo se lo echan en cara, si tú dices blanco yo digo negro, y se culpan de las muertes. Triste, muy triste.

LA MUSICA

Esta situación nos afecta a todos, y a la cultura en general, más. Los conciertos se cancelan, los cines se cerraron, los teatros se reducen y los cantantes se hace cada vez más de youtube, porque es la única forma que tienen de seguir haciéndose ver.

Pero la creación no se acaba y durante tres mes que estuvimos confinados totalmente, los cantantes siguieron creando canciones, muchas relacionadas con la pandemia.

Y poco más te puedo contar este año tan extraño, distante, y mortífero. Si nuestra vida era triste, antes la endulzábamos entreteniéndonos con temas culturales. Ahora ya no tenemos ni siquiera esa facilidad.

Este año, te recuerdo constantemente cada vez que veo diferentes vídeos de la coreografía multitudinaria que se ha puesto de moda y que se llama Jerusalema, algo parecido a cuando tu bailabas en grupo las coreografías de Coyote Dax con “no rompas más”. Pero no te voy a compartir ninguna de esas  coreografías. Este año el vídeo se titula “Cinco gramos de resentimiento”. El cantante es Marwán. Y me gusta especialmente por su ironía, y por cómo me siento muchas veces. No sabría decir cuánto pesa mi resentimiento, pero es difícil no tenerlo. Espero que te guste.

Las calas de Helena.

Y las fotos  de tus calas es para que veas que este año están florecidas en diciembre, prueba de que el cambio climático es más que evidente.

Y solo puedo decirte que tu ausencia se hace cada vez más dura .Quizás sea porque cada vez somos más mayores y te necesitamos mucho más. Y porque, en este mundo, cada vez hay más impresentables e irresponsables y faltan personas como tú.

Querida hija: si al menos tuviéramos esperanza, si creyéramos que estás en algún lugar mejor que este, sería un bálsamo, pero a veces me pregunto por qué hago cada año este resumen. Y también me lo contesto: porque necesito sobrevivir.

Te quisimos, te queremos, te seguiremos queriendo, y seguiremos vivos por ti, para que no se te olvide.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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