Carta a la novia de Enrique Ponce

Lazo naranja de las víctimas de siniestros de tráfico

Señorita Ana Soria:

Por la prensa he conocido que ha sido detenida conduciendo el coche de su novio, sin tener permiso de conducir.

Y ya le habrán comunicado que este hecho es un delito contra la seguridad vial.

Pero lo que más me ha enfadado es que, dicen los periódicos, han tratado de cambiarse en los asientos, intentando así engañar a las autoridades. Y eso me ha traído el doloroso recuerdo del juicio al borracho causante de la muerte de mi hija.

Pregunta de la Fiscal al copiloto del coche del acusado, testigo del siniestro en el que mataron a mi hija:

-Qué fue lo primero que dijo el acusado nada más producirse el “accidente”.

Contestación de la testigo:

-Pues, me pregunto que si yo tenía carnet de conducir, y ya le comenté que no, que me lo estaba sacando.

Y en la sala se escuchó un grito, el que salió de mi boca, al conocer que, si la copiloto que viajaba con él hubiese tenido carnet de conducir, se habrían intercambiado los asientos, porque él era consciente del estado de alcoholemia con el que conducía, y habría dado el cambiazo y poca justicia podríamos haber conseguido. De hecho, el comentario del acusado en ese momento fue:

-Pues me acabo de partir la vida.

Se confundía. Había quitado una vida y había partido las nuestras, sus padres.

Mi hija tenía solo un año menos que usted, y el conductor borracho, en una autovía, se llevó por delante el coche de mi hija.

Le cuento todo esto para que entienda mi enfado.

Cada uno debe ser responsable de sus actos, y responder por ellos, y ustedes han mostrado muy poca responsabilidad.

Disculpe que en el título de esta carta nombre a su novio. A mí me importa muy poco quién sea su novio, y no estoy al tanto de las revistas, pero las personas que tienen una proyección pública (políticos, jueces, actores, cantantes, toreros, y famosos en general), se les debe aplicar el dicho de “la mujer del Cesar…”. Y ustedes, lo han hecho muy mal. Los dos.

Y lo más triste es que, cuando le leía la noticia a mi marido, yo apuntaba que ahora tendrían que dar cuenta de lo que habían hecho, usted por conducir sin permiso y su novio por permitirlo con su coche. Pero mi marido, consciente del verdadero drama, me ha contestado:

-Y qué, qué cuenta van a tener que dar. Pagarán una multa y punto.

Desgraciadamente, eso también es verdad.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho.

Acerca de Flor Zapata Ruiz

Ahora soy una madre sin hijos. Mi única hija murió por un conductor con alcohol en abril de 2005. Desde entonces escribo para concienciar, especialmente a los jóvenes, sobre los peligros de una conducción no responsable.
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