¿Cordura o locura?

Post escrito el 15.03.2007 por FZ madredHelena.

Creo que he perdido la cabeza. Es normal después de haber perdido a mi hija. Debe ser eso. No debo estar cuerda. Es por todo eso que no me lo explico. Normal. Quizás los demás si lo puedan enternder. ¡Claro es eso!. Estoy loca. He perdido la cabeza.

Absuelto el conductor que iba a 260 km/h

La Audiencia Provincial de Burgos ha decidido absolverle porque entiende que su “conducta temeraria” no supuso un “peligro concreto” para ninguna persona.

Según otro blog :
«Afortunadamente se impone la razón. En un país en el que nos sentimos orgullosos de tener una legislación avanzada y garantista, y en el que, en virtud de tal legislación, resulta prácticamente imposible condenar a un delincuente sin que exista, por una parte la demostración inequívoca de haber causado un daño o un quebranto económico y, por otra, pruebas irrefutables de la intencionalidad de causar tal daño, parecía un tanto paradójico que un ciudadano acabara con sus huesos en la cárcel por infringir una ley, sin que exista perjudicado ningún tercero y sin la demostración palpable de haber infringido tal precepto con la clara intención de causar daño a alguien, que es lo que suele hacer que se utilice la vía penal. Los delitos culposos –responsabilidad- y no dolosos –con intencionalidad- se dirimen en el ámbito de lo Civil, no en el de lo Penal. Por suerte, en segunda instancia, la Audiencia Provincial de Burgos ha absuelto a D. Constantino García, condenado a seis meses de cárcel tras ser detectado por un radar a 260 km/h. Con ello se anula la sentencia del Juzgado de lo Penal nº1 de Burgos».

De verdad quien ha escrito esto piensa que este es un signo de cordura, de razón. No me lo puedo creer.

De esta forma ¿Para qué queremos gastar dinero en controles, anuncios, retirada de carnet, etc.?. Nadie tiene intención de matar a nadie, es pura casualidad que alguien en ese momento se cruce con una persona así. Es más, la culpa la tiene quien se pone delante de una persona que va conduciendo a esta velocidad o hasta el culo de alcohol o de cualquier otra droga, por poner su vida en peligro.

Incluso después de muertos deberían ser sancionados por no haber sido más prudentes.

Los que conducen borrachos no tienen intención de atropellar a nadie, de saltarse los semáforos, de golpear otros coches y sacarlos de la vía, etc.

¡Pero cómo voy a estar bien!. Han terminado no sólo con la vida de mi hija, sino con la vida de mi marido y la mia. Me han arrancado una parte de mí, mi pasado, mi presente, mi futuro, por no contar todo lo que le han quitado a mi hija.

Y ¿Por qué?, por una tontería por unas copas de más, por un poco de velocidad, total, por un empujoncito de nada.

Y como yo hay miles de madres. ¡Qué estúpidas! ¿Cómo no educaron mejor a sus hijos para que no se pusieran en medio?

¡Dios mío, es qué estamos todos locos? Incluso aquellos que deberían ser los más cuerdos.

¿De qué sirve todo el trabajo de tantas personas?, ¿De qué sirve tanto dolor?, ¿Qué es lo que estamos haciendo?, ¿Qué clase de mundo hemos creado? ¡No pasa nada!, ¡Nunca pasa nada!

¡Que salgan los animales de sus madrigueras, que extiendas sus garras sobre todo ser viviente, que se alimenten de las entrañas… porque no pasa nada, no pasa nada!

Eso sí, ¡Tened mucho cuidado de no cruzaros en su camino!

No hay duda de que yo no lo entiendo porque no estoy bien.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un borracho.

Publicado en Alcohol, Antiguos escritos, Concienciación, Correo sin entregar, Seguridad Vial, Velocidad, Víctimas | Deja un comentario

En caso de accidente

Post escrito el 14.03.2007 por FZ madrdHelena.

Hoy he recibido este mensaje y me ha parecido muy intresante.

Si en el caso de mi hija nos hubieran avisado a nuestro móvil en vez de al teléfono de casa…, bueno que digo, habría sido igual, sólo que nos habríamos enterado antes.

«Algunos servicios de emergencia se han dado cuenta de que a menudo, en
los accidentes de carretera y otras emergencias, los heridos llevan encima
un teléfono móvil. Sin embargo, a la hora de tener que contactar con
familiares no se sabe a quién llamar de la lista interminable de
números, algunos de ellos en clave.

Nos lanzan por tanto la idea de que todo el mundo añada a su agenda del
teléfono el número de la persona con la que contactar en caso de
urgencia bajo el mismo pseudónimo.

El pseudónimo internacional es ICE (= In Case of Emergency). En éste
número inscribiremos a la persona a la que llamarán los bomberos, policías,
sanitarios, protección civil…..

Cuando haya varias opciones podremos señalarlas como *ICE1, ICE2,
ICE3,* etc. «

Siempre recordaré «¿es que Ud. no sabe que su hija lleva 3 horas muerta?»

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por un conductor borracho.

Publicado en Antiguos escritos, Noticias, Quieroconducirquierovivir | Etiquetado , , | Deja un comentario

Insisto. Los jóvenes no mueren…se matan

 

Post escrito el 4.03.2007 por FZ madredHelena.

Nuestro jóvenes se siguen matando.

Este fin de semana, horrible: En León, Guipuzcoa, Mostoles… Y la mayoría de los fallecidos, menores de 30 años.

Cada vez más jóvenes. En León murieron dos jóvenes, según las noticias de 16 y 17 años. En Guipúzcoa, dos jóvenes de 19 años. La joven que conducía dió positoivo en el control de alcohol, según la misma información.

En Móstoles el otro fallecido tenía 19 años.

Y así todos los fines de semana.

Los motivos, salida del coche de la vía, carreras clandestinas, alcohol… El resultado siempre el mismo, dolor.

Alcohol, coche y juventud, se convierten cada fin de semana en la causa de muerte y dolor para muchas familias. Es ridículo que vivamos en una sociedad de bienestar, de la que se ha eliminado la muerte por enfermedades que en países del tercer mundo se llevan la vida de miles de niños y nosotros perdemos a esos niños que hemos salvado de esas pandemias pocos años después.

Quiere decir esto que sería mejor no haber progresado.

¡Pensadlo!

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol

Publicado en Antiguos escritos, Correo sin entregar, Jóvenes, Muerte, Muertes en carretera, Quieroconducirquierovivir, Reflexiones | Etiquetado , , | Deja un comentario

La ayuda psicológica

Post escrito el 3.03.2007 por FZ madredHelena.

Desde la masacre del «11 M», la ayuda psicológica a víctimas de muertes traumáticas es algo que se ve de forma distinta y se le da mayor importancia.

Hasta ahora, en nuestro país hablar de Psicólogo, ir a visitar a un psicólogo no era muy habitual y era como reconocer que tenías un problema de cabeza, la peor enfermedad para la sociedad.

Cada día es algo más normal y hasta las televisiones programan espacios donde el protagonista es un psicólogo o psicóloga que ayuda en los temas más variados: educación de los niños, problemas alimenticios, problemas de conductas, etc.

Cuando sucede una catástorfe de cualquier tipo, en la que el número de víctimas es numeroso, enseguida hay un equipo dispuesto para prestar ayuda psicológica a las víctimas. Pero ¿Qué pasa con las víctimas de accidentes de tráfico?

Según acabo de leer, este mes de Febrero han bajado las muertes en carretera. Se han producido 178 muertos. Menos que en años anteriores y en meses anteriores.

Pero ya son un buen número de víctimas, y un buen número de familias destrozadas, que se habrán ido produciendo a una media de 1, algo … por accidente.

¿Quién ha atendiedo a los familiares de estos fallecidos?, ¿quién se ha ocupado de darles la noticia?, ¿Quién les ha estado dando apoyo en los días sucesivos al accidente?, ¿Quién les ha explicado que para que estas muertes traumáticas no produzcan más traumas deberán elaborar su duelo con un profesional?

En los casos en que en el momento del accidentes , si han tenido esa suerte de tener ayuda , ¿Quién les ha explicado o les ha ofrecido ayuda para comenzar una terapia?

No éxiste nada de esto a nivel oficial.

La mayoría de las veces, la propia policía es el primer psicólogo con el que se encuentran. ¿No creen que estas personas están para otras cosas, qué ya tienen bastante con hacer su trabajo lo mejor posible para que después exista un buen  atestado?

No es suficiente con, en ese espantoso momento, ofrecerles ayuda a los familiares que no pueden asimilar todo lo que les está pasando. La ayuda tiene que estar ahí los días posteriores a ese golpe brutal. Y esa ayuda tiene que extenderse en el tiempo y con continuidad.

Esa debería ser una parte más, en la existencia de un protocolo para la siniestralidad. Algo por lo que las asociaciones de víctimas de accidentes están luchando.

Se van a cumplir dos años de la pérdida de mi amada hija. Creo que comencé a recibir ayuda psicológica más o menos al mes de morir ella y por supuesto fue propuesta y buscada por personas buenas de la empresa donde trabajo.

Creo que lo que hago aquí ha sido posible gracias a la ayuda de unos buenos profesionales, que me han ayudado y me están ayudando, a elaborar mi duelo. Por supuesto esto no está financiado por la Seguridad Social ni por el Estado.

 Me parece muy bien que se pongan todos los radares que hagan falta, que se haya puesto el carnet por puntos, las campañas de concienciación, etc., todo lo que sea necesario para controlar las infracciones, castigar a los culpables y evitar los accidentes, pero, DGT, Ministerio del Interior, Ministerio de Sanidad Gobierno, no sólo se producen víctimas mortales y heridos más o menos graves físicos, las heridas psicológicas son más y dificiles de curar.

Por cada accidente que se produce, las víctimas afectadas se quintuplican o más: padres, hijos, hermanos, esposos, novios, amigos, compañeros de trabajo, etc. Y las heridas de estos serán difíciles de curar, porque serán heridas psicológicas que terminarán en físicas.

Van disminuyendo los accidente, ¡Cómo no, si casi en cada casa hay ya un muerto!

(Información sobre Cursos impartidos por las asociaciones de accidentes para Psicólogos)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado en Antiguos escritos, Duelo, Quieroconducirquierovivir, Reflexiones, Víctimas | Etiquetado , , | Deja un comentario

Sobre la muerte de Alberto Madrid

Post escrito el 1.03.2007 por FZ madredHelena.

Carta publicada en El Páis, el 28.02.2007
 
Irene Garrabé (viuda de Alberto Madrid) Alcobendas, Madrid
 
 Les escribo en relación con la necrológica de Alberto Madrid publicada en su diario el día 5 de diciembre de 2006 cuyo primer párrafo afirma: «Circulaba en una moto de gran cilindrada cuando se salió de la vía y se estrelló contra la mediana. Posteriormente, tres vehículos colisionaron entre sí al tratar de evitar su cuerpo». Se insinúa con dicha redacción que Alberto circulaba a velocidad excesiva y que estuvo a punto de provocar una tragedia mayor aún. Nada más lejos de la realidad. La verdad, fácilmente comprobable en la Guardia Civil o en el juzgado número 1 de Pozuelo de Alarcón, es que no «se salió» de la calzada sin más, sino que le golpeó un turismo al realizar un adelantamiento incorrecto e imprudente a velocidad excesiva. Alberto, que sí circulaba a la velocidad correcta en una Honda Shadow, motocicleta de paseo que no alcanza grandes velocidades, volvía a casa a recoger a su hija de la ruta del colegio, salió despedido y murió al chocar contra la mediana.
 
Les ruego al menos que envíen una disculpa a sus hijos Alicia y Daniel (que nacerá en marzo) por poner en entredicho el buen nombre de su padre. Creo que se lo deben, aunque sólo sea porque daban erróneamente como fecha de muerte el 3 de diciembre (fue el 30 de noviembre a las cinco de la tarde, otro dato fácilmente comprobable), que tristemente es la fecha en que Alicia cumplió cinco años.

 

He intentado ponerme en contacto con esta mujer, pero no he conseguido su telefono.

Quería pedirle permiso para poner aquí su carta. Espero que no le moleste.

Además del dolor de perder a un ser querido hay que leer cosas que no son verdad. En el caso de mi hija, se publicó que había sido un choque en cadena. ¡Qué lejos de la realidad! Sólo hubo un coche implicado, el del «presunto culpable».

Espero que cuando se celebre el juicio y se conozca la verdad, aquellos medios que dieron la noticia puedan rectificar.

Irene, espero que algún día podamos conocernos, vivimos en la misma ciudad y las dos hemos perdido parte de nuestra vida. Para ti será difícil, pero tienes futuro, tus hijos. Para mí… no sé si algún día encontraré un futuro.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado en Antiguos escritos, Cartas al director | Etiquetado , , , | Deja un comentario

«En lo que dura un parpadeo». La falta de ayuda psicológica en los accidentes de tráfico

Post escrito el 17.09.2008 por FZ madre de Helena

Carolina es una madre sin hijos muy joven. Demasiado joven. Además, es viuda y víctima que ha sobrevivido a un mal llamado accidente de coche. Pero también es psicóloga y la autora del artículo “En lo que dura un parpadeo”, publicado en la Revista de Psicología INFOCOPONLINE.

 

Cuando Carolina llegó al grupo que formábamos afectados por las muertes en la carretera, en donde la mayoría éramos madres y padres de víctimas, no llegó pidiendo ayuda, lo hizo ofreciéndose para ayudar. ¡Dios mío, que fuerza! Y cada vez que estamos juntos, ella muestra una serenidad, una claridad, una paz y un sosiego que no tenemos aquellos que hemos sido sólo familiares de víctimas.

 

Este artículo, junto con la entrevista al psicólogo Francisco Duque Colino trata de mostrar lo poco que aún se hace y se tiene en cuenta, referido a  la ayuda psicológica para los afectados de accidentes de tráfico, causa primera de miles de muertes en nuestro país,  hoy en día, mayor en número que por enfermedad, catástrofes naturales, accidente de avión y  homicidios, temas  que, aparentemente,  nos preocupan más.

 

 Carolina con su relato, duro, estremecedor y real, describe como vivió y sintió ese momento y lo que, ella como profesional de la psicología, echó en falta.

 

Recordar aquí que en nuestro caso, recibimos noticia de que algo le había pasado a Helena a través de un mensaje en el contestador telefónico. Que cuando nos pusimos en contacto con el teléfono del mensaje nos informaron “a bocajarro” y con tono de reproche “es que Ud. no sabe que su hija hace 3 horas que está muerta”.
 

Hace unos días, conocía a través de un amigo motero, como dos de sus amigos habían muerto. Una pareja, él en el mismo accidente y ella en el hospital, por un infarto, al comunicarle la muerte de su marido.

 

 El amor de mi hija, que iba con ella en el coche y resultó gravemente herido, me llamó unos días después de enterrada Helena, para peguntarme cómo estaba ella. Nadie me ayudó a saber que tenía que decirle y nuestra conversación fue más o menos así:

 

“…Hola cariño ¿cómo estás? Bien, bien. Y ¿Helena? Helena está peor que tú, pero tú tienes que ponerte bien enseguida, para ayudarme a cuidarla…” Le habían dicho que ella estaba en otro hospital.

 

 Esta conversación tuvo lugar en un momento en que yo regresaba de una visita al cementerio. Aún no sé de dónde saqué fuerzas para mentir de tal forma y tan convincente.

 

Álvaro que estaba en el hospital y que sus padres se habían encargado de buscarle un psicólogo, unos días después de esta conversación, fue informado de la muerte de Helena.

 

 Mi marido y yo, recibimos ayuda psicológica porque unas buenas personas se encargaron de buscarla por nosotros. Nunca recibimos esta ayuda de ningún estamento oficial, ni en ese momento ni en ningún otro.

 

 Después de 3 años, en mi caso, sigo unida a mi psicóloga que me sigue ayudando a sobrevivir.

 

 Querida Carolina:

 

Perdóname por haber llorado contigo más mi pérdida que tu tragedia. Perdóname por haberte visto, siempre, como una madre sin hijos. Gracias, porque, con tu relato, me has hecho ponerme en el otro lado, el del que sufre en sus propias carnes el accidente.

 

 Sólo una cosa más. Aclarar, por si alguien no lo percibe:

 

 El accidente de Carolina no se produjo por un parpadeo de ella. Un conductor borracho impactó contra su coche. Un conductor tan borracho, que después de producir el accidente, abandonó su coche y se marchó a su casa abandonando la escena del… sí, iba a decir, la escena del crimen.

 

 Flor Zapata Ruiz, madre de Helena

 

 En lo que dura un parpadeo (Carolina Coto de Salas)

 

 

En diciembre de 2006 mi familia y yo tuvimos un grave accidente, en el que mi marido y nuestro hijo fallecieron. Minutos antes de que ocurriese, había leído en un panel de la carretera el número de muertos en accidentes de tráfico durante el mismo puente el año anterior. Recuerdo haberlo comentado, pero en ningún momento lo viví como un problema propio, aunque, de hecho, es un problema que nos afecta a todos.
Es difícil expresar los sentimientos, los pensamientos, las sensaciones que aparecen cuando vives un accidente de tráfico, porque es una experiencia por la que nunca has pasado, no sabes nombrar las sensaciones porque sencillamente nunca antes las habías vivido. No entiendes mucho de lo que pasa porque tu mente no está preparada para recibir esa información.
Es después, con mucho trabajo personal y ayuda cuando, con suerte, consigues elaborar la secuencia cronológica, poner en orden los recuerdos, unirlos a las sensaciones, y crear una historia. La historia de lo que ocurrió y cómo te hizo sentir.
“Contrario a lo que se siente habitualmente al volante, los accidentes de tráfico son muy rápidos. Todo trascurre de forma brusca y repentina, muchas veces con ningún tiempo posible para reaccionar. Es curiosa la sensación que comparten muchos conductores en cuanto a su capacidad para darse cuenta antes de que ocurra, una especie de confianza ciega en su propia intuición, que por supuesto no es real porque muchas veces no existe ninguna señal previa, no se siente en el ambiente ni se intuye. Ocurre.
Yo iba conduciendo, parpadeé y desperté en una ambulancia. No hay nada en medio. Abrir los ojos y estar en otro sitio, un sitio que no es bueno, en el que no deseas estar y separada de ellos… Ahora sé que la diferencia entre estar vivo o muerto es un parpadeo, un instante, no se ve venir, es un segundo que rompe tu vida.
En mi caso perdí el conocimiento a causa del impacto, y al despertar no entendía absolutamente nada. No sólo despiertas del estado de inconsciencia, sino que despiertas a un mundo nuevo, con otras reglas y otros personajes, desprovista de normas, pautas o señales que te digan cómo sentirte o cómo actuar.
Varias personas con las que he tenido oportunidad de hablar y yo misma, coincidimos en una primera sensación de irrealidad. Se suceden varios pensamientos muy rápidos, pero ninguno parece relacionado contigo, ni con algo posible en tu vida. No tiene significado. Y entonces, aparece una fuerte necesidad de negarlo, tanto que incluso lesionada intentas comportarte con normalidad, como si no fueses tú la persona afectada.
Lo primero que hice fue preguntar que había pasado, y me dijeron que había tenido un accidente. -No, no es verdad, ¿cómo voy a tener un accidente y no darme cuenta?-… Pensé que quizá estaba soñando y quise despertarme…
Intenté incorporarme porque mi hijo me necesitaba, pero mi cuerpo no respondía, tenía frío y no podía moverme, levanté ligeramente la cabeza y me vi llena de sangre. Fue ese el momento en el que me di cuenta de que no era un sueño, que algo había pasado.
Tras este primer instante empieza una verdadera travesía para la persona. Es como un puzzle que tienes que hacer, mientras te suben y bajan, medican, inmovilizan, etc.. Necesitas información -las piezas del puzzle- no porque estés preparada para unirlas sino porque necesitas algún asidero, algo que te ayude a entender.
Y en este punto quiero hacer hincapié porque considero que la labor del personal sanitario es fundamental. Es verdad que ante una situación de peligro para la vida de una persona, la prioridad debe ser precisamente esa, el tratamiento sanitario y médico, cuidar el cuerpo, pero es importante no olvidar a la persona que hay dentro de él.
Carezco de información suficiente sobre el funcionamiento del personal sanitario y de seguridad ante una situación de emergencia, como para valorarlo, pero lo cierto es que en mi caso, se sucedieron algunos hechos que no me ayudaron, todo lo contrario, me perjudicaron y aún hoy me duelen.
Lo que me motiva a escribir sobre aquello, es la confianza de que mi testimonio pueda ayudar, aunque sea un poco, o aportar “pistas” a los y las profesionales que en general, trabajan en situaciones de emergencias. Seguramente son cosas que muchos ya han tenido la oportunidad de aprender en su desempeño profesional, o que han leído o escuchado, pero aún así siento la responsabilidad de intentarlo.
En primer lugar, el personal que te atiende en un accidente de tráfico (sanitarios, policías, bomberos, etc.) tiene mucha más información de la que tiene la persona accidentada, no sólo datos importantes, sino cosas que en principio pueden parecer pequeñas, pero que ayudan a orientarse: la hora que es, dónde estás, dónde vas, qué ha pasado, etc. Y no me refiero a la comunicación de una mala noticia, como pueden ser los fallecimientos, las lesiones graves, etc. sino a cosas leves, que ayudarían a recolocarte en ese nuevo mundo.
La desorientación es grande, pero lo más grave es que la persona accidentada sigue funcionando con las mismas pautas y esquemas de pensamiento, aunque en esta nueva situación están desajustados. Eso no significa que dejes de pensar, o que dejes de tener sentido común, sino todo lo contrario, recibes la poca información que te llega y le das vueltas, la gastas de tanto pensarla, intentas encontrarle su significado, más allá de las palabras.
Esto es importante porque las palabras que pudieran tener un ánimo de tranquilizar a la persona, pueden no hacerlo, especialmente cuando los mensajes que te envían unos y otros son contradictorios entre sí. El hecho de que los y las profesionales se pongan de acuerdo en qué decir y cómo es muy importante a la hora de comunicarse en una situación así. Es comprensible que en ocasiones no haya tiempo, pero el efecto que produce en la persona atendida puede ser devastador.
Las horas siguientes al accidente recibí muchos y muy diferentes mensajes sobre el estado de mi familia. Unos me dijeron que igual que nosotros nos estamos ocupando de ti, otros se están ocupando de ellos, otros, que en el hospital en el que yo estaba no había suficiente sitio para los tres. La Guardia Civil me preguntó como si no supiesen nada del accidente, en ningún momento me dijeron que había otro coche implicado que nos sacó de la carretera, e incluso llegaron a decir que en el lugar del accidente no había ninguna otra persona y menos un bebé. Todas estas contradicciones lejos de tranquilizar, crean una enorme sensación de inseguridad y de miedo, imaginas lo peor, pero al no tener pruebas, lo niegas, y vuelta a empezar de la forma más angustiosa y temible.
Supliqué información durante horas. Pero nadie me la dio, así que sabía que la situación era muy grave. Cuando pensaba que habían muerto, me decía a mi misma: no seas dramática, seguro que no, pero estarán graves o a lo mejor como yo y de nuevo volvía a suplicar que me llevaran con Jorge que necesitaba la voz de su madre, que estaría asustado. Cada vez me esquivaban más y yo cada vez tenía que hacer más esfuerzo para convencerme de que no podían haber muerto los dos.
En el hospital, me dejaron sola la mayor parte del tiempo. Notaba cómo me esquivaban y sólo hacían acto de presencia para inyectarme más sedantes y analgésicos, y yo, mientras, intercalaba los periodos de inconsciencia, con el miedo y la soledad, en las cerca de 7 horas más largas de mi vida.
Soy consciente de la dificultad de comunicarle a alguien que su familia ha muerto, más cuando el resto de su familia se está trasladando al lugar pero aún está sola, pero mentir no ayuda, contradecirse, ocultar, esquivar, e incluso zafarse de las preguntas más directas, tampoco.
Más de un año después sigo pudiendo recuperar las sensaciones y pensamientos de ese primer día, de las personas que me atendieron (y salvaron), los olores, la sensación en la boca del estómago. Se han gravado en mi memoria y duelen. No es digno tener a una persona así durante tantas horas.
Durante el mes que estuve ingresada en otro hospital, las personas que más me ayudaron, con las que mejor me sentí, fueron aquéllas que mostraron cariño, respeto y consideración a mi situación, pero sin evitarme, sin actuar desde la lástima, sin miedo, sin infantilizar la relación y sin juzgar cómo debía comportarme o sentir. En definitiva, creo que fueron aquellas personas que manteniendo su profesionalidad técnica, consiguieron tratarme con un cierto sentido de justicia y de solidaridad. Gracias a todos/as ellos/as.
Una última nota para cerrar con algo que escribí hace ya algunos meses.
Ahora echando la vista atrás, no sé cuál fue exactamente el momento en el que supe que mi vida ya no volvería a ser igual, porque se intuye pronto, se sabe algo después y se siente tan despacio que casi 5 meses después aún no consigo “darme cuenta del todo”. Creo que desde que abrí los ojos y me vi en otro lugar, o desde que vi la sangre, en cualquier caso ocurrieron casi a la vez, ahí se intuye. Y esa intuición se va confirmando conforme pasan las horas, pero te niegas a considerarlo. Luego te lo dicen (en mi caso mi familia), y ya lo sabes, la información ha entrado en tu cerebro, sientes dolor, rabia, quieres negarlo pero aún crees que de algún modo volverás hacia atrás. Solo despacito, día a día vas dimensionando la situación, y sintiendo, interiorizando el significado de nunca.
Publicado en Afectados, Antiguos escritos, Correo sin entregar, Historias, Muertes en carretera, Opiniones importantes, Quieroconducirquierovivir, Seguridad Vial, Víctimas | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

No todo vale

Últimamente hemos perdido el rumbo, la cordura y parece que todo vale, en post de una noticia, de la publicidad, de la fama, del dinero. Pero no es así, ni puede serlo.

Mi hija estudiaba Publicidad. Mi marido lleva toda su vida trabajando también con temas de Publicidad. En mi casa los anuncios se veían desde otro punto de vista, pero estoy segura que si mi hija viviera tampoco le habría gustado el anuncio que quería emitir la Sexta.

Ya es demasiado que los accidentes los veamos como algo natural y estemos acostumbrados a que cada lunes los medios de comunicación nos deleiten con el número de muertos en las carreteras, y nadie se estremezca por ello, como para que además tengamos que ver anuncios representando un accidente, para decir «que no es buen momento para morirse», por un partido de fútbol.

Me alegro que la propia cadena haya decidido retirarlo.

No todo vale. No.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado en Antiguos escritos, Concienciación, Historias, Quieroconducirquierovivir, Víctimas | Deja un comentario

Con pan y vino se anda el camino

«En memoria de Helena que murió por el alcohol que ella no tomó».

Recuerdo aquí parte del título de este blog, para aquellos que no hayan reparado en la dedicación de este blog y lo que a continuación voy a comentar.

El título de este post, un antiguo dicho popular, era válido para cuando los hombres recorrían los caminos a pie, durante largas horas o jornadas.

 Para los hombres que recorren los caminos hoy, a bordo de grandes máquinas, que alcanzan velocidades que para aquellos hombres de los caminos serían inimaginables, unas máquinas que están llenas de lucecitas, que las manos se utilizan para llevan un volante entre ellas además de manejar una palanca, que los pies se van alternando de un pedal a otro y que todo ello está regido por un cerebro que necesita estar lúcido, sobrio y compaginar más de los 5 sentidos, ¿Para qué se necesita el vino?

Muy pocos han entendido lo que el Ministerio de Sanidad trataba de hacer con la regulación del consumo de alcohol.

Una vez más se han aliado todos los intereses económico y en este caso, también los intereses políticos.

Siempre he dicho a los fabricantes de coches que aumenten los dispositivos de seguridad para que no mueran las personas, porque llegará un momento que se quedarán sin clientes. Pero, qué puedo decir a los fabricantes de bebidas alcoholicas.

Cuando escribí a la ministra Salgado le decía qué me parecía muy bien la ley antitabaco pero que debían empezar a pensar en la salud pública en lo referido al alcohol. El alcohol también tiene bebedor pasivo. ¡Qué me lo pregunten a mí!.

Le pedía que teníamos que hacer algo por esa juventud que se emborrachaba cada vez más pronto.

Pero también le decía, que si afrontaba ese reto, se olvidarán de ganar las selecciones.

Así ha sido. Los interese económicos y los políticos han prevalecido sobre la salud pública. Porque los males de unos, engordan las arcas de otros.

Querida ministra: Gracias por intentarlo. Es cierto que los que han hablado de la ley no se la han leído, ni siquiera el 90% como Ud. dice.

A mí no me gustaría que un sucesor se tuviera que encargar nuevamente de este tema. Yo querría que fuera Ud. la que siguiera luchando por él. Claro que para eso se necesita que su propio partido esté ahí apoyándola.

Debe ser que el resto de partidos y políticos tienes hijos que no beben y tampoco han perdido un hijo en la carretera por culpa del «alochol que otro tomó»

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, víctima afectada por la acción de un bebedor.

Publicado en Alcohol, Antiguos escritos, Concienciación, Muertes en carretera, Quieroconducirquierovivir, Seguridad Vial, Víctimas | Etiquetado , , , | Deja un comentario

La tribu y la carretera

Post escrito el 23.02.2007 por FZ madredHelena.

José Antonio Marina, filósofo y escritor, tiene dos lemas, uno es un proverbio africano que dice «Para educar a un niño, hace falta la tribu entera» y el otro, añade «Para educar bien a un niño, hace falta una buena tribu».

En el número de Enero/Febrero de la Revista de Tráfico, aparece en su sección «la Pluma», un artículo de Jose Antonio Marina titulado «Educación y Carretera».

Es muy interesante para todos, para padres, educadores, conductores y en definitiva toda la sociedad.

Si Jose Antonio Marina lleva toda la vida empeñado en la educación, por algo le han encargado escribir un manual sobre la nueva asignatura «educación para la ciudadanía», en esta ocasión relaciona la obligación que tenemos todos de educar en la responsabilidad y la carretera.

Las responsabilidad sería en palabras suyas «el gran antídoto para los comportamientos de riesgo, por lo que la educación sirve para prevenir conductas peligrosas en la carretera».

Desde el inicio de este blog, uno de los enlaces que aparece es Movilización Educativa y esta pagina no tiene nada que ver con el mundo del motor o con seguridad vial, pero me pareció que era un proyecto muy importante, por eso la enlacé.

La educación es la base de todo. Siempre lo he dicho.

Espero que Jose Antonio Marina no se moleste porque haya utilizado su famosa palabra «Tribu», para titular este post.

Porque todos somos la Tribu, porque todos pertenecemos a la Tribu y porque como dice él,  para hacer una sociedad más libre y más inteligente y más responsable «hace falta Toda la Tribu»

Gracias por ese artículo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado en Antiguos escritos, Concienciación, Educación, Opiniones importantes, Quieroconducirquierovivir, Reflexiones | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Una pegatina por la vida (Y por la seguridad vial)

Post escrito el 21.02.2007 por FZ madredHelena.

Poco a poco, aquellos que me habéis pedido una pegatina la iréis recibiendo.

Mientras, aquí tenéis la historia de la pegatina. Lo cuenta hoy  Autopista .es

Gracias a todos los que habéis recibido con agrado esta pegatina.

Gracias a todos los amigos que habéis hecho posible su creación y a todos los que estáis informando sobre  ella.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

¡Ojalá sirva para algo! ¡Ojalá salve a alguien!

Publicado en Antiguos escritos, Historias, Noticias, Quieroconducirquierovivir, Seguridad Vial | Etiquetado , , | Deja un comentario