Veinticinco años

Las calas que le envian a Helena. Foto de Maite

Las calas que le envian a Helena. Foto de Maite

Hoy, hace 25 años, nacía una criatura diminuta que había de darnos muchas alegrías durante 20 años, 10 meses y 19 días.

Hoy, Helena cumpliría 25 años.

Hoy, celebramos haberla tenido con nosotros.

Pero hoy, morimos de dolor.

Si de verdad pudieras escucharnos, feliz cumpleaños, mi amor.

Flor Zapata Ruiz, mamy para Helena.

 

Nunca olvidaré a esa personita que recién llegada a mi nuevo colegio me dió una calurosa bienvenida y enseguida quiso ser mi amiga. Esa personita crecía muy a la par que yo, ya que su cumpleaños era sólo una semana después que el mío. Cada vez que cumplíamos años nos decíamos «Bienvenida al club de las viejas», nos tirábamos de las orejas… Siempre me gustó que una persona tan importante para mí tuviese un cumpleaños tan cercano al mío. Mayo era nuestro mes y, aunque no creíamos mucho en los horóscopos, también compartíamos signo. Cada 29 de Mayo revivo escenas pasadas de Helena, una gran amiga en la infancia, y me lamento, por qué narices ha tenido que suceder esto. Hemos perdido a una persona muy valiosa. Es cierto que una serie de circunstancias nos habían alejado, pero en el fondo la cercanía sigue y seguirá toda la vida. Nunca cambiaré por nada el haber conocido a alguien como ella. Me hubiese gustado mucho que ella hubiese llegado esta edad tan bonita: Los 25 años. La inconsciencia de otro no se lo ha permitido.

Laura, amiguita de Helena

 
(Helena y sus caritas. Cuando ponía esta carita con la lengua fuera o la dibujaba en un papel, significaba que algo le estaba gustando mucho. Era su faceta gamberra)

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1 respuesta a Veinticinco años

  1. Deyanira dijo:

    El 24, en el cumpleaños de Rodrigo, Helena tuvo su globo, como el año pasado. Y hoy 29, día de su cumple, una nueva cala se está abriendo, porque no había brotado ninguna más desde su aniversario. Un hermoso símbolo de renacimiento.

    Rodrigo también ponía caras gamberras por motivos similares. Nos hacía reír mucho. ¡Cuánto las echamos de menos! Ahora pensaré también en las de Helena e intentaré sonreír como ella pretendía.

    Muchos besos, Flor.

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