El carril Bus VAO, una ratonera mortal

La carretera de la Coruña, para los mayores, la autovía A-6 para los jóvenes, siempre me ha parecido muy peligrosa. Su trazado, su gran afluencia de coches, su peligrosa incorporación al carril Bus VAO, aunque ahora mejorada al llevarla a la derecha, me producen cierto temor a la hora de utilizarla y, cuando vivía mi hija, cierta prevención, por si tenía algún accidente. Pero en su uso para llegar a la universidad Antonio Nebrija, jamás tuvo ningún problema, quizás porque el problema le vino por otro y por detrás, y eso te puede pasar en cualquier lugar.

El carril bus VAO está basado en un proyecto aprobado en 1989, para construir un carril central con función reversible, pero en 1991 ante la congestión de tráfico, y con un nuevo concepto sobre tráfico,  se decide convertirlo en un carril para vehículo de alta ocupación (vehículo ocupados por más de dos personas). En 1993 se comenzaron  las obras y la última modificación ha sido reciente.

Por muchas veces que haya pasado por esa autovía, jamás me he metido por el carril bus VAO. No me gusta, me da la sensación de ratonera. Después de la muerte  de dos personas y heridas otras dos, hace tan solo unos días, me he confirmado, más aún, en mi temor.

Antes de realizar este post he tratado de buscar los accidentes que se han producido en ese carril pero no he encontrado información, sí sobre diferentes averías de coches o autobuses que han producido numerosas retenciones.

También he encontrado un interesante informe  sobre “La experiencia española en carriles de alta ocupación”, realizado por Julio Pozueta Echavarri, en 1997, que os invito a leer. Por él me he enterado que este tipo de vías nos ha venido de América, como casi todo.

Curiosamente, ni en este informe, ni en ningún sitio, he encontrado nada relacionado con el estudio de la seguridad o peligrosidad de este tipo de carriles. Solo sobre el ahorro de tiempo.

El tiempo, dichoso tiempo. Llegar cinco minutos antes. O no llegar.

Y he encontrado otros comentarios interesantes sobre las actuaciones de los  conductores de autobuses, y que yo misma también he sufrido en esa autovía y en otras vías: la superioridad por tamaño.

El caso es que sea por lo que fuere, dos mujeres están muertas, una de ellas muy joven. También, dos jóvenes heridas. Una nueva tragedia, que se une a la de las hermanas de Mª Lourdes Re, que también murió en esa autovía porque un autobús, también de la empresa Larrea,  se llevó por delante una grúa. Lourdes iba a trabajar al casino de Torrelodones y murió en este golpe.

Las hermanas de Lourdes están luchando para que los autobuses de transporte público, especialmente los que hacen los trayecto interurbano, lleven cinturones de seguridad. Lourdes no habría muerto si lo hubiese llevado, y miles de personas, cada día, realizan los trayectos hasta sus trabajos, sin la seguridad que deberían o llevarían en un coche particular.

Pero, claro, esto parece imposible, supondría que solo viajarían personas sentadas, nunca de pie. Pareciera que en esos autobuses no puede pasar nada, no va a pasar nada.

Mi dolor y mi solidaridad con estas nuevas víctimas.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Por Marta del Castillo

 

Príamo, el rey de Troya, se arrastró, arrodillo y besó las manos de Aquiles, las mismas que habían dado muerte a Héctor, hijo de Príamo, para que Aquiles le devolviese el cadáver de Héctor, y así poder velarle y darle el funeral que se merecía.

Y qué padre no haría lo que fuera con tal de tener los resto de un hijo, de poder darle sepultura, de saber dónde está para llorarle, llevarle flores o besar su cadáver, su tumba o su urna.

Los padres de Marta, hoy se cumple el tercer aniversario desde que le quitaron la vida, como Príamo, han pedido, suplicado que les digan dónde está el cuerpo de Marta, pero no se han apiadado de ellos. Y tal vez nunca sepan, conozcamos, dónde se encuentra, porque hay quien dice que los asesinos se han ocupado muy bien de hacerlo desaparecer.

Hoy, más que nunca, estamos con Marta y sus familiares.

Algunas convocatorias de manifestaciones por Marta:

Madrid:

http://ecodiario.eleconomista.es/sociedad/noticias/3691969/01/12/madrid-acogera-hoy-una-concentracion-pacifica-y-silenciosa-en-repulsa-por-la-sentencia-del-caso-marta.html

Toledo:

http://www.abc.es/20120124/toledo/abcp-seis-tarde-zocodover-manifestacion-20120124.html

Almería: Tíjola:

http://www.teleprensa.es/almeria/manifestacion-contra-de-la-sentencia-de-marta-del-castillo-en-tijola.html

Sevilla:

http://www.diariodenavarra.es/noticias/mas_actualidad/nacional/convocada_este_martes_una_manifestacion_como_rechazo_sentencia_sobre_carcano_66479_1031.html

Santander:

http://www.eldiariomontanes.es/20120124/mas-actualidad/nacional/santander-saldra-calle-marta-201201241003.html

Y así, en todas estas ciudades, el martes:

La Coruña, Albacete, Alcalá de Henares (Madrid), Alicante, Almería, Almuñécar (Granada), Barcelona, Bilbao, Cáceres, Cádiz, Calpe (Alicante), Casas de Don Pedro (Badajoz), Cartagena (Murcia), Castellón, Ceuta, Córdoba, Gerona, y Gijón.
Otras ciudades que han convocado manifestación: Granada, Ibi (Alicante), Ibiza, Inca (Mallorca), Las Palmas, Madrid, Málaga, Melilla, Murcia, Orense, Sada (La Coruña), Santander, Segovia, Tarragona, Tenerife, Teruel, Tíjola (Almería), Toledo, Valencia, Vigo y Zaragoza. Fuera de España, en concreto en Munich (Alemania).

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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El duelo en cine, libros, televisión, música

Sigue el tema de duelo en «Amar en tiempos revueltos» y me parece muy bien tratado. Ayer, Manolita y su prima hacían lo que hoy en día llamaríamos «terapia» y como os comentaba en mi anterior post, explicaba Manolita a su prima porqué su marido estaba tan distante y no podía hablar sobre su dolor. Cómo a los hombres les cuesta mostrarlo y éste se enquista. Fue una escena sencilla, bonita y muy ilustrativa para aquellos que no han visitado a un psicólogo y que no han tenido ayuda en su elaboración del duelo.

Si pulsáis en la barra lateral de este blog, en el apartado de etiquetas, en Duelo, Cine, Literaturao Música, encontraréis el tema del duelo en estas facetas, que he ido recogiendo, según me han ayudado a mí, me traían recuerdos o me han hecho reflexionar y que comparto con vosotros.

Pero, también, el otro día contactaba con la escritora Marta Rivera de la Cruz, que ha escrito un nuevo libro titulado «La vida después», título que me evocaba a nuestra situación y ella misma me sugería para las personas que han tenido una pérdida otro de sus libros: En tiempos de prodigios.

Hoy, también encontraba un artículo, a través de Diana Navarro en Facebook, de «El Eneagrama» de Claudio Naranjo, médico y doctor en educación, y persona que perdió a su hijo también en un accidente de tráfico, con una teoría muy interesante.

Y aunque a mí me ha servido mucho más mi escritura que lo que otros han escrito, creo que todos estos temas pueden ser de gran ayuda para muchos de los que hemos tenido una pérdida, si de verdad tenemos ganas de sobrevivir.

Porque, una vez pasada la fase de querer morirte y darte cuenta que no te mueres ni te vas a morir hasta que no llegue tu hora, es mejor aferrarse a la vida, a una nueva vida, de forma que tú la controles y te produzca un poquito de bienestar, que dejarte llevar por ella como una hoja por el viento.

La famosa frase, lo que no te mate te hará más fuerte, aquí también se hace real, aunque la herida producida está ahí y también sus secuelas.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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El amor y la muerte de un hijo

«Cuando la muerte entra por la puerta, el amor sale por la ventana». Esta frase se la escuché a una madre que había perdido a su hijo en uno de esos mal llamados accidentes de tráfico, y después se separó de su marido.

¡Y son tantas y tantas las parejas que se rompen después de la pérdida de un hijo!

El dolor es tan grande, tan difícil de llevar, tan complicado de compartir, que muchas parejas se rompen en este trance.

También es cierto que algunas parejas que ya se habían roto antes del suceso, se vuelven a unir para compartir ese dolor, pero no es lo más habitual.

El dolor de cada uno es único. Nadie te lo va a quitar. Y cada uno lo va a manifestar de forma distinta. Por eso es tan importante, respetar al otro en sus manifestaciones y acciones, e intentar compartir, como hasta entonces se ha hecho con el resto de cosas que unen y separan a una pareja pero que se van superando día a día.

La pérdida de un hijo es un golpe mortal para los progenitores, por igual en el hombre que en la mujer, pero cada uno lo manifiesta de forma diferente.

La rabia, el odio, la pena, la angustia, la tristeza, la desesperación, son sentimientos humanos, perfectamente reconocibles y sentidos por todos los que hemos sufrido la pérdida de un hijo, y cada uno los irá sintiendo, manifestando o actuando sobre ellos de forma muy distinta. Y la depresión, como consecuencia, es comprensible y fácil de implantarse, pero siempre habrá una parte de la pareja que intentará salir de ella y ayudar a la otra. Esto no quiere decir que ese otro sienta el dolor de forma menor y por eso se sobrevenga, se sobreponga, que quería menos a la persona perdida. Creo que es solo un mecanismo de defensa de la vida, de la especie, porque la vida está llena de engaños para que no se acabe, para que perdure.

Siempre he dicho que si no hubiera sido por mi marido nos hubiéramos muerto de inanición porque yo dejé de cocinar. Él fue quien se encargó de comprar y cocinar. Él fue siempre quien intentó normalizar nuestra vida.

La mayoría de las veces, es el hombre el que quiere seguir con la vida, el que dice que ya no se puede hacer nada y hay que seguir adelante, por la propia pareja, por el resto de hijos. ¿Es bueno o malo? ¿Tiene que ser así? Pues nada es blanco o negro. Los cimientos más sólidos en cuanto a pensamiento, creencias, sentimientos, se viene abajo, se cambian, se pierden o se encuentran después de una tragedia como la que nos ha ocurrido.

También suelen ser los hombres los que quieren seguir con la vida sexual, algo inexplicable para muchas mujeres, pero algo entendible y explicable para los expertos. Algunas personas necesitan sentirse vivos, ante tanta muerte. Puede, incluso, que tengan mayor actividad sexual que anteriormente a esta desgracia. Es su forma de expresar el dolor y el miedo a la muerte. También ocurre ante problemas de enfermedad.

Y esa forma distinta de llevar el dolor, a veces, desune más que une: ¡Cómo puede querer comer, salir, reír, hace el amor!

Si logramos entender al otro, respetarlo, vivir nuestro dolor y no criticar el del otro, quizás podamos lograr sobrevivir al duelo y no perder más por el camino.

El dolor lo ensucia todo, hasta las relaciones más estables y duraderas. Porque el dolor es sucio, no es bueno, ¿a quién le enseñan a soportar o conllevar el dolor? Aunque la llegada a este mundo suponga nuestro inicio con el dolor, el primer hecho es que nos dan un azote, nadie se prepara para el dolor, sino para la felicidad.

Las mujeres debemos ser conscientes de las diferencias entre hombres y mujeres. Existen en todas las facetas de la vida, mal que nos pese. Y, por supuesto, no iba a ser distinto ante la muerte y el dolor. Pero los hombres tienen, también, que respetar esta diferencia de las mujeres. Recuerdo el comentario de un padre que hace muchos años perdió a su hijo en una moto, también era hijo único, en el entierro de su mujer: ¡Se tiró cinco años llorando y besando su fotografía! Pero lo que me conmocionó es que el comentario lo hacía de forma sarcástica, con asco.

Eso no puede ser, cada uno tiene que respetar el dolor del otro, por mucho que el dolor del otro le produzca más dolor a la otra parte. Porque muchas veces ese es el problema: No quiero que me ensucies con tu dolor. No quiero saber nada de dolor. No quiero sentir más dolor.

Y este tema, que se ha llevado a la pantalla muchas veces, ahora mismo, también se trata en una de las serie más larga de nuestra televisión pública: Amor en tiempos revueltos.

Como a los dos años de perder a mi hija también perdí mi trabajo, el que había tenido durante más de treinta años, me enganché a esta serie.

En la soledad de mi hogar, durante muchas horas, hasta que volvía mi marido de su trabajo, lloraba, escribía, lloraba, y comencé a entretenerme con esta serie que por aquella temporada trataba temas de unos pocos años anteriores a mi nacimiento. También,porque la canción de su sintonía tenía tantas cosas en común con todos los que tenemos que reinventarnos nuestra vida.

Este año, no sé si es su sexta temporada, uno de su personajes ha muerto atropellada por una moto, que estoy convencida se llegará a comprobar que fue la moto que el padre de la víctima no quiso rectificar porque le parecía que eso no debía hacerse porque podía poner en peligro la vida del conductor y la de los peatones. Un tema también de actualidad, muchos jóvenes se matan con sus pequeñas motos que han llevado a talleres que las rectifican y les ponen motores con más fuerza. Pues, la excusa de la muerte de esta protagonista está sirviendo para mostrar como sufre cada miembro de una familia, como lo expresa y los problemas que conlleva la pérdida de un hijo en una pareja.

Aunque algunos detalles son de ficción, hasta lo que llevan emitido está bastante bien reflejado el dolor de una familia y como lo enfrentan y resuelven cada uno de sus miembros. Como los episodios están en internet, os invito a verlos si os apetece, porque en este caso, es la madre la que quiere seguir con la vida, a pesar de su dolor.

Cada uno necesita un tiempo para hacer su duelo y nadie puede decir cuánto tiempo es el necesario. Cada uno se agarrará a una forma distinta de sobrevivir. Cada uno sentirá su dolor de forma distinta, porque el dolor, como todo en este mundo, tiene diversas caras. Pero nadie puede decirle a otro cuando se ha terminado el dolor, como antiguamente se les decía a los niños, después de darles una bofetada: se acabó de llorar, no llores. O los niños no lloran.

El dolor compartido no es menor pero es más llevadero, fue una frase que se me ocurrió en nuestra primera reunión de Madres sin hijos, porque es lo que creo y pienso. Y ese es el mensaje que envío a las parejas.

Todas las parejas tenemos y hemos tenido problemas. ¿Quién no? ¿No discutes con el vecino, con el compañero de trabajo, con el amigo rival de equipo de futbol, con tus padres, con tus hermanos, con tus hijos? Con la muerte de un hijo surgen nuevos problemas, pero el dolor no es motivo para romper una pareja. Si no lo has hecho antes no tomes como excusa este motivo para justificarte. Quizás sea el momento para renovar tu amor. Amor a la vida. El amor que te dejó tu hijo.

Despertar con la luz de la mañana

y renovar otro día mas la fuerza

para amar, en tiempos revueltos

Descubrir sin quererlo así lo frágil que es vivir

decidiendo a cada paso un porvenir

de futuro incierto

No es sencillo avanzar olvidando lo vivido

cuando tanto se ha dado por perdido

y el camino es volver a comenzar

Le canto al viento por todo el que venció su desaliento

le canto al mar por todo aquel que tuvo que olvidar

para empezar

Versión de Nuria Fergó (a la que decían se parecía mi hija)

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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Los mortales pasos de cebra

Cada vez conozco o tengo referencias de más víctimas de atropellos en pasos de cebra. Esas víctimas menos conocidas porque no se producen en una carretera y van en otro macabro computo y que en los últimos años cada vez son más numerosas.

Cuando me encuentro a la espera para poder acompañar a una reunión a una víctima: una madre que perdió a su niñito en un paso de cebra delante de la guardería, me entero del atropello de un niño de 13 años, de mi tierra, en otro paso de cebra.

Las víctimas por atropello son las única que no han descendido, cada año se producen unas 200 víctimas, y son las protagonistas en los nuevos planes de Seguridad Vial para el próximo decenio pero, mientras tantos, los ancianos, los niños y los ciclistas, siguen siendo los más vulnerables en los accidentes de tráfico de las zonas urbanas.

Anoche, cuando me enteré de este nuevo atropello, que me afectó mucho, recordé que tenía pendiente la escritura de este post, pero no sabía cómo enfrentarlo porque cada día me cuesta más compartir más dolor, y cada día tengo menos palabras para reflexionar sobre estos casos.

A veces, pienso que los pasos de cebra son solo verdaderas ratoneras que producen accidentes, porque a diferencia de los semáforos, que dan más seguridad y son pocos los que no los respetan, que también los hay, los pasos de peatones no los respeta nadie. Ya pueden estar elevados, pintados, señalizados, ¿quién no se los pasa o se los ha pasado? Con el consiguiente peligro para el peatón que somos todos, porque ante todo somos peatones.

(Un mal ejemplo de paso de cebra en La Manga, zona de Ayuntamiento de San Javier. Murcia)

El mismo miedo me producen esos semáforos en ámbar, que el luminoso indicativo de quién tiene el paso está de forma que el conductor no lo ve y el peatón sí. Sé que están puestos así para que el conductor tenga que detenerse pero eso díselo tú a todos los conductores.

No me fío de los pasos de cebra. No me gustan. No me producen seguridad. Entiendo que la solución no es quitarlos pero siguen siendo muy peligrosos y no es la primera vez me he visto en peligro.

Los conductores seguimos marchando a más velocidad de la que indican las señales de las calles, la verdad es que a 30 casi se va más deprisa andando, y aún así, se sigue atropellando, porque no es solo la velocidad lo que mata sino la falta de educación, sensibilidad, generosidad y respeto hacia el resto de las personas. A treinta seguimos sin ver a nuestro prójimo, claro que te da más tiempo de parar, pero es que a13 Km. por hora el golpe que recibes es también mortal.

¿Cuál es la solución? Muy complicada mientras que no cambiemos de mentalidad y actitud: menos coches, más educación, menos prisas, más amor a la vida.

Mi solidaridad para esos nuevos padres que engrosan la lista de madres y madres sin hijos. Mi abrazo para la hermana de mi amiga que fue testigo de este nuevo atropello y lo está pasando fatal. Mi frase más repetida y que cada día me cuesta más pronunciar: Vuestro dolor es también el mío porque, antes, ya fui yo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

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Dos años sin Dani Sañudo

 

 

Daniel Sañudo 

Se cumple el segundo aniversario de la muerte de Dani, en la carretera secundaria CA-6107, por las deficiencias de dicha carretera.

Ayer, sus padres organizaron la segunda marcha para denunciar el mal estado de esta carretera y muchas personas le acompañaron.

Perder un hijo es la desgracia mayor que puede suceder a unos padres, pero cuando se produce por la negligencia de las administraciones y gobiernos el drama se convierte en aún mayor, porque tienes la certeza que tu hijo no será el último, que habrá otros más, porque se necesitan años para que se tomen soluciones.

Años previos

 

Lo tuve todo, ahora nada tengo

sólo un montón de años previos

a ese momento en el que algo

me cogerá del pescuezo

y agitará mi sombra hasta que se vaya diluyendo

en un muro ciego que contiene

demasiada tierra. Al final todo se viste de tierra

y la tierra concede su permiso a la vida

para hacerse pasajera

y crear orillas donde sólo había agua

una infatigable desesperación cerca de la inmensidad

en donde se avanza para llegar al principio….

 

(Manuel Juliá. «Sobre el volcán la flor»)

Queridos padres de Dani, ¡Cuántos me hubiera gustado acompañaros, pero no fue posible. Si lo hice con el corazón. Un abrazo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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Un año sin Nadia

Nadia

 

Son muchos los que no han llegado a los Reyes, y muchos los que no llegarán a disfrutar de esos regalos de reyes, y muchos padres que ya no celebran los reyes, especialmente aquellos que han perdido a sus hijos en ese día.

Nadia, la hija de Inés también perdió la vida hace un año. Su último y más maravilloso regalo de Reyes fue hace cinco años: un coche envuelto con grandes lazos. Qué felicidad.

Inés me escribió hace unos días una preciosa carta. Espero que no le moleste que traiga hasta aqui parte de esa carta para que comprobéis que todas pasamos por lo mismo, que todas nos sentimos igual, que no estamos locas.

Esa carta dice así:

…Un dieciséis de septiembre del 85 nació mi segunda hija NADIA mi princesa pequeña, mi segundo tesoro…a partir de ahí me sentía realizada como mujer y como madre, la vida siempre me trato bien …me gustaba mucho la canción (gracias a la vida que me ha dado tanto)…en una carta que le escribí  a mi niña copie unas frases de esa canción, ahora no puedo escucharla…fueron pasando los años, y  se hicieron mayores, mi niñas eran mi orgullo, eran niñas buenas, responsables,  estudiosas, trabajadoras, éramos  una familia pequeña pero grande a la vez, teníamos poco, pero lo teníamos todo….teníamos una  vida trazada de ilusiones y proyectos…llevábamos unos años queriendo comprar una casa en la playa con jardín y huerto,(me gustan  mucho las plantas) pero hay, quedo todo…todo termino esa maldita madrugada del siete de enero a las 12:38 cuando mi niña y su pareja venían de Barcelona de ver el musical (hoy no me puedo levantar) no se pararon ni a cenar, fuera porque tenían que trabajar al día siguiente, los dos trabajaban  en las grandes superficies  (empezaban las rebajas)mi niña conducía, su pareja tubo mas suerte…ella no pudo hacer nada, con un coche que le vino, en dirección contraria, en una rotonda una “señora” borracha se metió en el carril contrario, esa”señora”que tendría que estar con sus hijos jugando con lo juguetes de reyes…  yo ¿me pregunto que hacia borracha en una carretera haciendo perder la vida a personas inocentes que no tenían porque, dejar todas  sus ilusiones y todos sus proyectos en una carretera, y quitarle la vida, a mi niña y la nuestra…porque nuestra vida ya no es vida…ahora ella esta en su casa con su familia y yo, y mi familia  que?…de la vida, de la ausencia, de la tristeza, de las lagrimas, de la rabia, del odio, de los miedos, de  la impotencia, de las ganas del querer, salir corriendo, y no saber a donde, no os voy a contar nada que vosotros no  sepáis ya, pues, como bien dice Flor vosotros ya fuisteis antes que yo, pero cada uno, con su dolor…y como se suele decir (cada vida es un mundo) mi vida no existe y mi mundo es el que yo me he inventado…  las cuatro paredes de mi piso con mis recuerdos y con mi niña…llevo mas de once meses que solo salgo al medico visitas de abogado y nada mas (lo que veo en la calle no me gusta) estoy enfadada con el mundo, con Dios, con la gente,(no me entienden)por motivos de trabajo de mi marido, estoy  la mayoría de las horas del día sola, y lo que es peor , son las noches…cuando viene al día siguiente, tiene que dormir para ponerse de nuevo toda lo noche en la carretera con un volante en las manos (no puedo llorar y desahogar todo este dolor con el) no quiero que lo pase peor, el también esta mal pero se hace el fuerte para que yo no sufra mas… con mi hija me pasa igual, cuando viene me hago la fuerte  para que no me vea llorar…la familia, y amigas, piensan que ya ha pasado  tiempo y tengo que mejorar… pero yo no puedo estar bien, además ya no soy la Inés que ellos conocían…la vida me cambio.

… Con mi hija se me fue la vida…(cuantas coincidencias me ha dejado la vida ) me gustaría hacerle caso a Flor referente a la navidad… pero no puedo…dicen que de (esto) se aprende , creces por dentro, sales mas humano…(que alguien me lo esplique y me  diga como ) porque, lo único que yo siento son sentimientos  de rencor, odio, envidia, rabia, sentimientos que yo antes no tenia, y eso es lo único que he aprendido y encima sin querer…yo era una persona buena… ahora ni yo misma me conozco…me miro al espejo y no soy  yo… no se si esto es normal, a veces pienso  que me estoy volviendo loca.

…Todavía nos quedan días muy malos…son tantos recuerdos… y tantos pensamientos…que hay veces que se me retuercen  hay dentro… y no se pueden soportar…

Los buenos duelen…pero y lo malos?…te maldices… y te sigues maldiciendo…

Querida Inés, maldecirte, nunca. Maldice a esa mujer, la causante de tu tragedia. Y piensa que todo lo que sientes es normal. Espero que muchas madres te respondan diciendo lo que han sentido ellas, ya verás como todas hemos pasado por lo mismo.

Un abrazo muy fuerte en un día tan especial.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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El séptimo final

Querida hija:

Este es el séptimo final de año que pasamos sin ti y como desde hace seis años, siete navidades, voy a hacer un pequeño recuento del año que termina, para ti.

Como el año pasado, comenzaré por la crisis, esa de la que llevo hablándote tres años y que sigue instalada en nuestro país y en otros países europeos como Grecia, Irlanda, Portugal, Italia, y que pareciera que es culpa de los trabajadores porque es a ellos a los que dejan sin empleo, sin casa, sin dinero, cuando son otros las que la han originado, propiciado y expandido.

Esa crisis este año ha dejado a muchas más familias en las calles quitándoles la dignidad y sus casas, porque los bancos no se conforman con reclamar una hipoteca, sino que se llevan la hacienda y la vida de muchos.

Pero para nosotros esto no ha sido lo más importante, especialmente para mí, ha sido la pérdida de la abuela María. De tenerle que dar una tilita para que no fuera a tantas revoluciones, que es lo que tú recordarás, comenzó a ir cada día más despacito hasta que su corazón se paró. Y si ya antes había perdido su cabecita (¡cómo no después de lo que te pasó!), también terminó por perder su corazón. Fue un dolor muy grande pero nada parecido al que sufrimos con tu pérdida. Ella había cumplido el ciclo de su vida, aunque tampoco la trató demasiado bien ni fue generosa con ella.

Los amigos:

Este año, para el aniversario de tu marcha, vino Natalia desde Grecia, fue una sorpresa y una ilusión.

Se siguieron casando algunas de las amigas: María Elena, que llevó como ramo de novia unas calas, Laura, de Albacete, la pequeña del grupo de Irlanda, que también quiso llevar un ramo de calas pero que creo que en la floristería se la liaron. Y Lucia también se casó pero ella dice que no tuvo ninguna intención de llevar calas en su ramo porque ese era tu ramo, solo tuyo.

Y de las amigas casadas, alguna va a tener su segundo hijo.

Y después de seis años, el otro día me encontré con Susana. Iba acompañada pero no tengo ni idea si es su pareja.

Y Laura, de Madrid, es la que más me escribe y sigue  comentando mis blog.

Y Tere, de Murcia, la vemos todos los años. Su hijita está preciosa, aunque yo creo que Loly,  la mal cría, pero para eso están los abuelos. Debe ser una gozada no tener que estar pensando en educar, sino en disfrutar de un nieto. Qué lástima que eso también nos lo perdamos.

Cantantes:

Dani Martín, en Abril, sacó un single de su álbum “Pequeño”, que se titula “Mi lamento”, dedicada a también a su hermana y que es una de las canciones preferidas de las madres que hemos perdido a nuestros hijos.

Diana Navarro, esa cantante que nunca sabremos si llegaste a conocer, pero que fue para nosotros un bálsamo y  la excusa para seguir con nuestro regalo con mensaje de los reyes, nos sorprendió con su visita el 18 de Junio, en una reunión de madres que hice. Fue un regalo maravilloso, que nos hizo de forma desinteresada y que para todas las madres fue muy especial.

Cultura:

Y la cultura, como siempre, sigue ocupando un lugar poco destacado, tan poco destacado que hasta desaparece el ministerio de Cultura. Pero ha sido una buena noticia que a José Luis Sampedro le haya concedido el Premio Nacional de las Letras.

Política:

En cuanto a la política, quizás lo más maravilloso fue el movimiento 15 M que ocupó la puerta del Sol durante muchos días. Un movimiento que fue un despertar de la juventud y del que pensamos que tú, de haber vivido, también habrías formado parte.

Ha sido año de elecciones y el resultado ha sido la alternancia, como se esperaba. Pareciera que no existe otra posibilidad: ahora tú, luego yo, ahora yo, luego tú. Y el cambio ha traído y traerá muchos cambios, y nunca a mejor. Y no quiero decir con esto que todos los políticos son iguales, porque yo quiero pensar que aún sigue habiendo buenos políticos, pero la crisis se empeña en hacer buenos a los malos, malos a los buenos, y unificar y justificar todo.

Otras noticias:

Siguen matando a mujeres, unas veces por violencia de género y otras simplemente porque son asesinos. Y estos, cada vez más, son retorcidos, malvados, chulos y despiadados y cuando se les juzga, como ha sido el caso de Marta del Castillo, mienten descaradamente y no se apiadan de unos padres que, según dicen, nunca tendrán el cuerpo de su amada hija porque los asesinos se encargaron muy bien de hacer desaparecer su cuerpo.

Nosotros:

Nosotros seguimos sobreviviendo, a veces, anestesiados, otras, doloridos, pero casi siempre descentrados aunque disimuladamente normalizados.

A mí me operaron de la rodilla y me he pasado parte del año haciendo rehabilitación, y papa me acaba de dar un sustillo. Ya sabes lo que dice: de algo hay que morir, y desde que tú no estás, dice que, cuanto antes, mejor.

Yo sigo escribiendo, concienciando, ayudando a otras madres a compartir su dolor y luchando porque esos mal llamados accidentes de tráfico no sigan pasando.

Este año en el día de las víctimas nos hemos reunido todas las asociaciones de víctimas y hemos conseguido que la carrera Ponle Freno haya sido por las víctimas.

Pero este año, nuevamente ha habido muchas víctimas. Al 21 de Diciembre dicen que son 1.447 personas muertas. Y que son buenas cifras, porque siguen bajando, pero en la casa de estas nuevas víctimas, esta Navidad habrá otra silla vacía.

Este año, he conocido a nuevas madres que han perdido a sus hijos e hijas, algunas por el mismo motivo que tú, el alcohol que otro toma. Otras por atropellos, que cada vez van más en aumento.

Y sigo escribiendo cuentos con un hada muy especial. Cuentos que algún día me gustaría que una editorial se atreviera a editar, porque a mí no me va mucho lo de la autoedición, hazlo tú, págalo, véndelo tú, porque para eso ya están en los blogs.  Y de vez en cuando siguen publicando mis cartas o mis relatos.

Y no sé qué más contarte que tú no sepas, salvo que sigues estando en nuestro pensamiento cada día y a cada instante. Que seguimos viendo tus películas favoritas. Que seguimos escuchando tu música. Que me cuesta mucho desprenderme de tus cosas, que supongo quedarán donde están hasta el día de nuestra muerte. Cuando tengan que entrar para recoger, tirar, quemar, todo lo que hemos ido acumulando durante toda una vida, y que ha quedado guardado porque las cosas, los objetos,  son las que acumulan los recuerdos.

Querida hija, este año he puesto un lazo plateado en la puerta y otro rojo en la puerta de la vecina. Es el primer adorno después de seis años. Creo que ellos tienen derecho celebrar estas fiestas y recuerda que yo era la encargada de los adornos. Y esta noche, encenderé una vela por ti. Por un año más sin tu presencia.

Este año la música con la que te recordamos en la de la película “Sister Act 2”, que acabamos de volver a ver y que a ti te gustaba tanto.

Te queremos muchísimo. No nos olvides.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

http://youtu.be/MIRFE_1huMc

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Indemnizaciones por accidentes de tráfico

Ayer, me llamaba la madre de Bárbara, una nueva madre que he conocido, que también perdió a su hija por un conductor con alcohol, muy indignada, por lo que estaba viendo en la televisión pública, sobre la polémica de la indemnización pedida por los familiares de Carlos Parra, y los comentarios de algunos periodistas, que como ella me decía, pagamos todos porque están en una cadena pública, sobre lo descompensado de la petición de indemnización.  Pobrecito Ortega, que por cierto, tendría que pagar esa indemnización de su dinero porque si se demuestra que iba borracho, eso no lo debería cubrir el seguro, a no ser que tuviera una póliza especial para ello.

He intentado ver el vídeo del programa de la TV1 pero no he podido, debe ser un problema de mi ordenador, para saber de primera mano lo que allí se hablo. Pero me es suficiente la queja de esta madre.

¿De qué se sorprenden estos periodistas? Seguro que ellos no saben que las víctimas de tráfico españolas somos las menos indemnizadas de toda Europa. Tampoco saben que para las compañías de seguros es un chollo asentarse en España porque las indemnizaciones pagadas en nuestro país son de las más bajas y que se corresponden con un baremo del año 1995

Sirva como ejemplo esta imagen sobre indemnización, de un bebé accidentado en Alemania.

Quizás no sepan que la Ley contempla en la reparación del daño, el daño moral, el lucro cesante, los daños emergentes, perjuicios materiales, perjuicios morales, para los agraviados, los familiares, terceros,  pero que las indemnizaciones no lo contemplan.

Que las indemnizaciones son solo por las víctimas, víctimas muertas, pero que las víctimas familiares no recibimos ningún tipo valoración y como consecuencia  indemnización por las secuelas producidas por esa muerte traumática. No se valoran, miden, especifican las secuelas psicológicas de padres y otros familiares que arrastrarán de por vida depresión, fobias alteraciones sicosomáticas, que pierden el empleo por no ser capaz de de recuperare y realizarlo a pleno rendimiento. Que los tratamientos psicológicos para realizar un duelo sanador son pagados por los familiares sin ningún tipo de ayuda.  De que existen hijos que no vuelven a tener la figura de un padre y que, en muchos casos, tienen que acortar su periodo de formación para entrar en el mercado laboral, si pueden, porque su situación económica ha variado totalmente.

Y no hablemos de esos miles y miles de heridos que cada año cambian su vida, costumbres, pérdida de trabajo, tienen que adaptar su casa o buscar otras, porque ya no pueden vivir ni hacer nada de lo que antes hacían. Y se encuentran que  tienen que conseguir una silla de ruedas a través de una organización benéfica, extraordinaria labor,  que les ayuda a vender tapones de plástico para poder adquirirla.

Cómo esos periodistas que se les supone tienen que investigar, contractar, verificar noticias, pueden saber tan poco de este tema, en el que le dan cien mil vueltas cualquier padre que haya perdido un hijo en los mal llamados accidentes de tráfico.

Cómo no saben que se está tratando de modificar unos baremos que llevan años desfasados, que después de su implantación  fueron posteriormente modificados a la baja y que consensuaron las aseguradoras en beneficio de ellas y no de las víctimas.

Cómo no saben que en estos últimos años las cifras de accidentes han disminuido, pero que el número de coches y conductores ha seguido aumentando, con el beneficio que conlleva para las aseguradoras.

Por favor, si lo sé hasta yo, una simple madre, ahora una madre sin hijos.

Ya está bien de ser las víctimas pobre, olvidadas, ignoradas, justificadas porque los accidentes es un tributo que tenemos que pagar al dios del progreso,  porque somos un goteo continuo, de uno en uno, que cada fin de semana se convierte en no menos de 10 y al cabo de un año, en el mejor de los casos de estos últimos años pasamos de más de 2000.

La indemnización fría que estipula el estado, tanto por un pié, un brazo, un dedo, un muerto, nos quema a cualquier padre. Muchos de ellos la destinan a acciones benéficas, a la ayuda de la prevención de otros accidentes, a la memoria de su ser querido, pero esa indemnización, en el caso de los heridos graves, de los hijos huérfanos, de las viudas sin trabajo, son más que necesarias. Y no hablemos de aquellos que van a necesitar, de por vida, cuidados especiales de terceros.

Las indemnizaciones justas es un acto de justicia que el estado, la sociedad debe cubrir para paliar el daño producido, que no digo restablecer el orden alterado porque, todos sabemos que la vida no tiene precio para el que la pierde y sus familiares, pero alguien tiene que poner un precio, y este tiene que ser justo, no obsoleto y, por supuesto, a tiempo, cuando se necesita, no después de años y años de litigio o tardanza por parte de la justicia.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

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Rápido, rápido. Un cuento de Navidad. Los cuentos del Hada Helena.

(El hada Helena, según Pilar)

Llegaron  a las puertas de urgencias como llegan casi todos, nerviosos, corriendo,  con la cara llena de horror, pidiendo que les confirmen una frase, un pensamiento, “dígale a la de negro que se vaya que aún no me ha llegado la hora”

En un segundo, un revuelo de médicos, enfermeras y camilleros, ayudaron a la mujer que pedía auxilio para su marido. Y sin haber llegado a dar los datos ni información sobre lo sucedido, corrió como la pólvora que era un accidente de tráfico.

-Rápido, rápido, no tiene apenas pulso- decía la enfermera.

-El desfibrilador, rápido, el desfibrilador- gritaba un médico.

-Córtale la ropa, no te entretengas en quitársela- le decían a un enfermero.

Y Samuel, el hombre que había entrado y que todos suponían que había tenido un accidente de tráfico, escuchaba, pero no podía pronunciar palabra.

Mientras, su mujer, que casi no había visto cómo desaparecía por la puerta de “críticos”, esperaba que le diesen información. Nunca había visto tanta rapidez en urgencias. Pensaba que su marido iba mal, tal como él mismo le había dicho pero no esperaba una respuesta tan inmediata. Sí que debía estar mal para que los médicos hubieran reaccionado tan rápido.

Por fin vino un médico y le preguntó cómo había sido el accidente, dónde se había golpeado.

-¿Qué accidente?

-Alguien nos ha dicho que era un accidentado  de tráfico. Concretamente un accidente por alcance.

-No, no señor. Ha comenzado a sentirse mal, a marearse y el pecho le dolía mucho.

-¡Ah! Es igual, lo importante es que nos hemos puesto enseguida con él y todo apunta a que es un infarto. Pero no se preocupe, está bajo control y de esto no se va a morir. Ya está en la UCI y le iremos informando.

A su mujer no le extraño el diagnóstico, aunque sí le preocupó mucho. Su marido tenía siempre demasiada tensión,  prisas, y casi era previsible que esas prisas le pasaran factura.

A la hora de conducir también mostraba esa mismas prisas. Parecía que siempre le faltaba tiempo para llegar. Se pegaba al culo del coche que le precedía y no paraba de arrimarse hasta que podía adelantarle, o el otro coche se apartaba y le dejaba pasar.

-¡Venga lento!- Era su frase más habitual.

Acababa de realizar uno de esos adelantamientos cuando se tropezó con un accidente de tráfico. La vía estaba prácticamente cerrada y ocupada por los coches de la policía, la ambulancia y los coches siniestrados. Un agente de tráfico gesticulaba para dar paso a los coches por el pequeño espacio que quedaba libre. Iban pasando de uno en uno y  se demoraban en hacerlo para observar el accidente.

Los sanitarios de la ambulancia estaban en ese momento atendiendo a uno de los heridos que parecía estar en un estado muy  crítico. Samuel pasó muy  cerca. Demasiado para no reconocer a la persona que estaba en el suelo.

-¿Qué? ¡Dios, no puede ser! Me estoy volviendo loco.

El agente hacia ademán de que siguiese pero Samuel había parado y con cara de pavor, no apartaba su mirada de la camilla. Después, se fijo en el coche que había perdido su morro introduciéndose en el coche que le precedía.

-¡No, no puede ser! Gritaba con verdadera desesperación a punto de romper a llorar.

Unos repetidos golpes sobre su hombro, casi zarandeándolo,  lo hicieron reaccionar.

-Samuel, Samuel. Despierta, vamos, despierta.

Samuel reconoció la voz de su mujer.

-En el hospital te recomendaron mucha calma y tranquilidad, si sigues tan alterado te va a repetir el infarto.

-¡Gracias a Dios! Era un sueño. ¡Qué horror!

-¿Qué sueño?

-Soñaba que había tenido un accidente. Me había empotrado contra otro coche y veía como me recogían del suelo, en muy mal estado. ¡Era yo! ¡Veía mi propia muerte!

-Eso ha sido por la confusión que tuvieron en el hospital. Estás obsesionado con el tema. No lo pienses más.

Aún estaba inclinada tratando de tranquilizar a su marido, cuando vio, apoyada en el cabecero, una mariposa.

– ¿Y esta mariposa, de dónde ha salido? Fuera, largo. Lo que nos faltaba que se llene la casa de estos bichos.

(Mariposa de un dibujo de Helena) 

La mariposa salió por la ventana que la mujer abrió. Era diciembre, casi Navidad, no era tiempo de mariposas, de dónde habría venido. Tampoco encontraba explicación a la confusión en urgencias, esa que había producido la pesadilla de su marido.

-No crees que te has pasado con el sueño, Helena. Por poco le da otro infarto a ese pobre hombre.

-¡Qué va! Recuerda que le he salvado la vida, no iba a quitársela después de haber cambiado  un accidente mortal por un infarto. Pero tenía que hacerle ver lo que puede producir con sus prisas.

-¿Y crees que con el sueño va a dejar de pegarse al coche que se le ponga por delante? ¿Crees que va a dejar de correr?

-Tú encárgate de extender tus alas sobre  los que están bajo tus cuidados  que de los violentos viales ya me encargo yo.

(Hada, según Virtu)

Samuel, en la siguiente revisión,  refirió el angustioso sueño que había tenido a su cardiólogo, y éste le dijo –Creo que le hemos salvado la vida por dos veces. Y, por consiguiente,  también la de otros. Espero que, a partir de ahora, “rápido, rápido”,  le recuerde al día que llegó aquí, para nosotros, por un accidente de tráfico.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Alcobendas, 24 de Diciembre de 2011

Nota del autor:

Este cuento de Navidad,  este año, está dedicado al personal de Urgencias, UCI y cardiología, del Hospital “La Moraleja”.

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