El día 22 de mayo de 2008, Manuel S. P. perdió la vida atropellado por María del Carmen, V. C, una conductora con alcohol, que se metió por el carril del servicio público, señalizado por línea y placa, como prohibido .
El quince de mayo de 2012, ¡cuatro años después!, los padres de Manuel han encontrado contestación en la justicia con una sentencia que reparte culpas entre la víctima y la persona que le dio muerte, con el resultado de, para Manuel, ¡la muerte! Y para la culpable, cuatro meses y quince días de cárcel, por el delito contra la seguridad vial, y 2 años y seis meses de prohibición para conducir vehículos.
Y por haber matado a Manuel, que ha sido considerado una falta por homicidio imprudente, una multa de dosmeses, con pago de 10 euros diarios, y privación de conducir vehículos durante un año. De la indemnización pertinente será responsable directa y solidariamente la compañía de seguros.
¿Ya está? ¿Esto es todo?
Manuel estaba intentando llamar a un taxi. La que le mató, iba por un carril de servicio público, al que no le estaba permitido acceder ni circular, bebida, no frena en ningún momento, solo toca el claxon, y se considera que es una falta. ¿No me lo puedo creer?
¿Culpas compartidas porque Manuel se había bajado de la acera y venía de una fiesta o celebración?
Y mi amiga Carmen que perdió a su hijo en un evento deportivo de cars, la aseguradora, en principio, le dice que al ir a uno de esos espectáculos te expones al
peligro de que te atropellen.
¡Pero en qué país vivimos que una vida tiene menos valor que atentar contra la propiedad privada o los delitos de guante blanco!
Cuando conocí la sentencia sobre el caso de Manuel, no lo podía creer. Después de leerla me pregunté ¿tiene algo que ver con ser en Andalucía? No es el primer caso que conozco en Sevilla, en el que las muertes por atropello tienen como resultado unas sentencias que no llegan a ser ni papel mojado. Recuerdo ahora, el caso del hijo de Tina, un ciclista atropellado por una hormigonera. Nada de nada.
¿Qué le pasa a la justicia? ¿Es porque todos conducimos? ¿Es porque se piensa más en el que queda que en el que muere?
No voy a hablar de indemnizaciones, que pareciera que por pagarte por la muerte de tu hijo ya te tienes que dar por resarcido. Unas indemnizaciones que son las menores de toda Europa y de las que te discuten, niegan, y ahorran hasta un par de céntimos, todas las aseguradoras. Unas indemnizaciones que nunca podrán compensar la pérdida de una vida, como la de Manuel que acababa de conseguir unas oposiciones y que con su edad (32), se supone que habría podido ganar mucho dinero a lo largo de su vida. Unas indemnizaciones que, en cualquier caso, para nosotros los padres, nunca querríamos recibir.
Las sentencias en los casos de siniestros de tráfico siguen siendo injustas, escasas y deprimentes. Las víctimas, que hemos sido recriminadas por pedir sentencias ejemplarizantes, porque las sentencias, parece ser, no deber se ejemplarizantes sino justas, no podemos seguir tragando este sapo.
Quitan la vida a nuestros seres queridos, nos parte la nuestra y los causantes, se van de rositas.
Mª Carmen V.C., de momento, no pisará la prisión, puesto que una condena
inferior a dos años y si no ha habido delitos anteriores, el juez puede dejarla
en suspenso. No podrá hacerse una idea de qué se siente al estar en un lugar sin salir. Un lugar que tiene ventanas y toda clase de comodidades. Ni se puede imaginar lo que es estar a dos metros bajo tierra, como están nuestros hijos.
Querida Gracia, me imagino cómo ha sido este nuevo palo. No sé si puedo hacer algo más por ti, que este pequeño comentario, indignado, y plasmar algunos párrafos de esa sentencia de …
Un fuerte abrazo, y mucha fuerza para recurrir y seguir luchando por una sentencia, justa.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta, también, por otro conductor borracho.











