Siniestros de Agosto

Editorial  de El País 19.08.2009

Siniestros de agosto

El repunte requiere la atención de la DGT, precisamente porque sus medidas son eficaces

19/08/2009

 

El pasado fin de semana, 31 personas perdieron la vida en accidentes de tráfico, nueve más que el pasado año. El sábado fue el día con más víctimas, 18, en lo que va de año. Y entre el 1 y el 16 de agosto ha habido un fallecido más que en el mismo periodo de 2008. Son datos que requerirán un análisis de la Dirección General de Tráfico (DGT). Pero que habrá que poner en relación con cifras que indican que el número total de víctimas mortales desde el 1 de enero se ha reducido en 163 personas, el 11,7%.; y que, de todas formas, este verano ha habido hasta ahora 50 muertos menos que el pasado.

 

El conjunto de datos sugiere, por un lado, que tenían razón quienes no se resignaron al fatalismo de considerar los accidentes una especie de plaga imparable, de dirección única, siempre hacia un aumento de las víctimas. Como en otros terrenos, se ha comprobado que sí vale la pena tomar iniciativas, aunque sus efectos tarden en notarse. Y no sólo en relación con la red viaria y los vehículos, sino también dirigidas a los conductores, cuya actitud sigue siendo el factor más decisivo en los accidentes.

 

En los últimos cinco años, el número de víctimas se ha ido reduciendo ininterrumpidamente, de forma que en 2008 hubo casi 2.000 menos que en 2003; fue la mínima registrada desde 1964, pese a que el número de vehículos había pasado de menos de dos millones a más de 30. Mucho han tenido que ver con esa reducción las campañas de concienciación de la DGT que combinan la persuasión y la sanción: sobre todo las relacionadas con los controles de alcoholemia y velocidad, en la perspectiva de pérdida del carnet por el sistema de puntos implantado en julio de 2006: desde entonces el número de víctimas se ha reducido en 1.250.

 

Pero el fuerte aumento de la siniestralidad del pasado fin de semana (prolongado el lunes con otros 10 muertos hasta mediodía) invita a considerar las posibles causas. Desde luego, no basta para explicarlo la coincidencia entre fin de semana (y de quincena vacacional) con los desplazamientos relacionados con las tradicionales fiestas patronales del 15 de agosto; pues el año pasado la fiesta cayó en viernes, lo que convertía el fin de semana en un puente de tres días, pese a lo cual hubo menos víctimas (22 frente a 31).

 

¿El calor extremo? No habría que descartar que sus efectos -dormir mal, irritabilidad, conducción nocturna para evitar las altas temperaturas- hayan influido en los despistes de los conductores, factor que, junto a la combinación alcohol-velocidad, sigue estando presente en muchos accidentes. Tal vez algunos mensajes se han rutinizado y tienen menos incidencia; y otros, más concretos, merecen unirse a los clásicos. Por ejemplo, los relacionados con la costumbre de exigir paso acosando al coche que nos precede; o el paso en un mismo desplazamiento de la autovía a la carretera convencional, en la que se producen el 90% de los accidentes.

 

Me uno a esta petición.

 

No podemos esperar toda la ayuda, ni toda la culpa, de La Virgen.

 

 

 

visto en diario de Burgos

visto en diario de Burgos

(Uno de esos siniestros. Visto en el diario de Burgos)

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por el alcohol que otro bebió, a la hora de conducir un coche.

Publicado en Muertes en carretera, Noticias, Opiniones importantes, Sentimientos | Deja un comentario

¡La Virgen!

cala

Esta mañana me levantaba con la noticia: 31 persona s fallecidas en los siniestros de tráfico de este fin de semana, fiesta de la Virgen en toda España. El fin de semana más trágico de todo el año

 

Supongo que esa cifra de 31 personas no recogía los cuatro hombres que perdían la vida esta madrugada en la AP-6. O tal vez sí. Lo único que sé es que este fin de semana han perdido la vida muchas personas. Demasiadas. Muchas mujeres. Algún bebé. Nueve  moteros.

 

Más muertos que el año pasado, cuando hubo un día de fiesta más. Las estadísticas a la baja se iban al cuerno.

 

Durante todo el fin de semana he estado viendo, en todas las cadenas de televisión, como el país disfrutaba de sus fiestas, casi todas en torno a la Festividad de la Virgen y todas a los desplazamientos y con el miedo de que el alcohol estuviera por medio. Pero cuando leo los resultados y las causas de estos siniestros no me encuentro nada relacionado con el alcohol. Quizás porque eso no se sabe hasta más tarde.

 

De los 24 siniestros 13 han sido salida de vía, 9 colisiones y un atropello de un animal. Las causas, dicen, 9 excesos de velocidad,  9 por distracciones y el resto por otras infracciones.

 

Y aunque la DGT había previsto un aumento del 10% de desplazamientos que un fin de semana normal y había puesto todos sus efectos disponibles, el resultado ha sido así de catastrófico.

 

¿Qué ha pasado? ¿Hemos bajado la guardia? ¿Nos ha abandonado la Virgen?

 

Hasta hace 4 años, yo también celebraba las Fiestas de la Virgen de Agosto. Tenía motivos para ello. Y junto con mi marido y mi hija nos echábamos unos buenos bailes en la verbena.

 

¡La Virgen, qué desastre!

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado en Muertes en carretera, Noticias, Sentimientos | 1 comentario

El Canto del Loco y La Colifata

losmejoreslocos

(El Canto del Loco y Radio Colifata. Sacado de la página oficial de ECDL)

El Canto del Loco, una vez más, muestra que está muy cuerdo.

Ahora, visita a los locos de «La Colifata». Esos locos de radio Colifata que siguen apareciendo más cuerdos que los cuerdos oficiales. Porque sabéis que significa «Colifata»: «loco que quiere que todos sean felices»

ECDL ha grabado un nuevo CD con canciones antiguas y un DVD con La Colifata y entregarán 10.000 cd para que los vendan ellos y los beneficio será para esta institución.

Una vez más, Dani Martín y su grupo me parecen más cuerdos que nunca. Y Radio Colifata, como dice uno de sus integrantes en uno de sus anuncios, los cuerdos más extraordinarios que he visto. Porque en ellos sí se cumple que «el mundo no está loco, el ser humano es extraordinario».

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que era una fan de El Canto del Loco.

Publicado en Musica, Noticias | 5 comentarios

Las entrañas

Es curiosa la forma que tienen de llorar las entrañas. Leer más.

madressinhijos

(las mujeres de «Madres sin hijos»)

Publicado en Madres sin hijos | Deja un comentario

Las calas, una flor para las novias

Las calas, alcatraces o cartuchos (Zantedeschia) son un género de 28 especies de plantas herbáceas perteneciente a la familia Araceae, nativas de sur de África desde Sudáfrica al norte de Malawi. El nombre del género se dio en honor de botánico italiano Giovanni Zantedeschi (17731846) por el botánico germano Kurt Sprengel (17661833). En realidad  esta planta es conocida en todo el mundo con el nombre de cala del griego «Kalos=bonito».

La Zantedeschia es un rizoma herbáceo que alcanza 1-2,5 metros de altura con hojas de 15-45 cm de longitud. La inflorescencia es blanca, amarilla o rosa. Información de Wikipedia.

«Kalos= bonito»

Es curioso que Helena hubiera hecho suya una flor cuyo origen en la palabra bonito. Como ella. Bonita.

Siempre recuerdo que se hizo su flor favorita a raiz de un viaje a Italia. En Roma, vio a muchas jóvenes vestidas de novia que llevaba como ramo de flores un ramo de calas. Fue cuando comentó que ese sería su ramo de novia.

Pero no ha sido hasta hace muy poco cuando me he dado cuentas que siempre estuvo rodeadas de calas. Las calas de su abuela María. En esta foto, como fondo se puede apreciar una maceta de calas:

13912528_10208009889519578_3975071621856750835_n

El día 8 de Abril, cuando llegó a casa, la maceta de calas tenía flor. Fue en lo primero  que reparó. Y ese mismo día, yo traía desde Córdoba otras imágenes de calas.

calas Cordo

Desde el 17 de Abril de 2005, las calas adornan la tumba de Helena y desde entonces, las macetas se han multiplicado. Por todos lados, en todas las casas que tienen recuerdo de Helena, por los lugares que vamos o pasamos.

cala

(Cala Crucito. Poyales del Hoyo)

En hoteles, restaurantes, y hasta en las revistas de decoración las calas están presentes.

Y son muchas madres las que me escriben y me envían fotos de calas, como la madre de Héctor:

callas_1[1]

 

calla_blanca.1024

calas3

(Gentileza de la madre de Héctor)

O me las ponen en el blog:

 

por gentileza de Deyanira

por gentileza de Deyanira

O las ponen en su blog:

ramocalas

(Gentileza de Ananda)

O me las mandan para que las ponga en el blog:

IMG_1560[1]

(Cala casa Luz. foto Mayte)

O las plantan en sus casas como recordatorio de Helena.

calas

(Casa de Rodrigo)

Y así, las calas, una flor para los ramos de novias, se han convertido en las flores de Helena.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena

Publicado en Afecto, Amistad, Amor, Calas, Historias, Sentimientos, Solidaridad | 10 comentarios

Te estás durmiendo. Un cuento de Navidad

 

Alguien puede pensar, leyendo el título de este post, que me he vuelto loca en Agosto, pero nada más lejos. Si traigo hasta aquí este post dentro de la categoría de «Antiguos escritos» es porque pienso que la temática de este cuento puede  ser de actualidad en este mes de vacaciones, en el que realizamos largos desplazamientos.

Te estás durmiendo es mi último cuento de navidad, esos que suelo escribir cada Navidad para recordar que mi hija no está entre nosotros.

Espero que sepáis sacar la moraleja, también, en el mes de Agosto:

Te estás durmiendo

 

Era el último día de clase y la Universidad se quedaba vacía. No había tiempo que perder. La última clase y para casa.

 

Eso fue lo que pensó Fernando, por eso, ese día se llevó el coche hasta el campus. Desde allí se marcharía hasta su casa en Burgos. Estaba deseando ver a sus amigos. Unas copas; unas risas; los ricos guisos de mamá; hacer de rabiar a su hermana, en fin, cambiar de aires y volver con los suyos.

 

La noche anterior había estado de despedida con sus compañeros. Se había acostado muy tarde. Menos mal que tuvo la precaución de preparar el equipaje antes de salir de juerga.

 

Así, con el equipaje dentro del coche, nada más terminar la clase de ese día, tomaría la Nacional I con dirección a Burgos.

 

Compró un bocadillo en la cafetería y se lo llevó al coche. Había que ahorrar tiempo. Se lo tomaría conduciendo para no perder tiempo. Ya había quedado con los amigos para salir esa misma noche y antes, quería echarse un ratito, cuando llegara a casa, pues la anterior noche había dormido poco. Mejor dicho, no había dormido nada.

 

                     Preparado, listo, ¡ya!-  El autorradio a tope con la música favorita.

                     ¡Qué felicidad! ¡Qué libertad! ¡Por fin las vacaciones! Se acabaron las clases, el Derecho Romano y el incansable y soporífero profesor Buendía.

 

Pero todo no era tan fácil. Se acabó correr. Ya hemos llegado dónde teníamos que llegar. Al primer atasco de salida.

 

                     Pero qué pasa ¿Es que no vive nadie en Madrid? ¿Todos viven fuera? ¿Todos se tienen que marchar? Por favor, tenemos preferencia los que volvemos a casa.

Se decía Fernando. Pero la carretera no sabe de preferencias, salvo las que están recogidas en el código de circulación.

 

Una, dos y tres horas para recorrer unos pocos kilómetros.

 

                     ¡Pero si ya casi tenía que haber llegado!

 

A este ritmo no llegaba para hacer la salida nocturna. Por fin, pasado el puerto de Somosierra, aquello comenzaba a despejarse.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     

 

Ya había dado término al bocadillo, una botella de agua, los chicles y casi las uñas.

 

Había empezado a pegarle al coche con ganas. Quería desquitarse del tiempo perdido, cuando de repente oyó una voz que le dice:

 

          “Te estas durmiendo”.

           Sí hombre, que te lo crees tú. Ahora que he pasado lo peor ¿Cómo me voy a dormir?.

          “Te estás durmiendo”.

          Que no hombre que no, que no me duermo.

 

Fernando aprieta más aún el acelerador y adelanta a unos cuanto coches, incorporándose nuevamente al carril derecho.

 

          “Te estás durmiendo”-

           Vaya qué pesadita, porque tú lo digas. Que te he dicho que no. No me estoy durmien…do. Pero qué  digo. ¡Estoy hablando solo!

 

Instintivamente, mira por el espejo retrovisor al asiento de  atrás. Conoce la historia. Esas leyendas urbanas que hablan de la joven de la curva. Esas leyenda que cuentan de una joven que avisa al llegar a una curva peligrosa. Que ella murió en esa curva. Comprueba que en el asiento trasero no hay nadie y se ríe.

 

          Jo, estoy gilipollas. Pero si yo no creo en esas historias, qué hago hablando solo y  mirando por el espejo. Bueno, bueno, lo que me faltaba. Ya me ha pegado mi madre las neuras:”No corras. No bebas. Ten mucho cuidado. ¡Qué miedo me da¡ Por qué no te vienes en tren o en autocar” ¡Qué coñazo! Si de verdad nos quisieran tanto las madres, deberían cortarse un poquito.

 

Mira el reloj y observa que lleva 4 horas conduciendo.

 

           Joder, cuatro horas ya y todavía me quedan 200 kilómetros. ¡Qué pasada! Si lo llego a saber me había quedado en Madrid esta noche, recuperándome, y habría salido mañana tempranito. Claro que,  entonces, me había perdido la salida con los amigotes. Deja de quejarte, macho. Esto ya está chupao. Venga, un empujón más y quedarán sólo 100 kilómetros.

 

 

          “Fernando, te estas durmiendo”.

           ¡Eh! ¿Qué?- Esta vez se había asustado tanto que había dado un volantazo y casi se sale de la carretera. Esta  vez, la voz se la había imaginado más fuerte, más real. Le había sonado en el mismo oído, por eso le había asustado tanto.

          Poco más y me la pego.¡ Estás tonta! ¡No ves que me asustas!

 

Había levantado la voz y estaba echándole la bronca no sabía a quién. La voz que había oído  era una voz de mujer, muy joven, pero ¿Se lo estaba inventando? Aún así, esta vez había aminorado la marcha, porque, de repente, el paisaje había cambiado. Era como si  hubiese recorrido unos metros sin darse cuenta, sin saber cómo había llegado hasta allí. Como si lo hubiera hecho de una forma no consciente.

 

          ¿Será verdad que me estoy durmiendo y yo mismo me estoy hablando para despertarme?

 

En ese momento recordó uno de los episodios de Mr Bean que le había hecho reír muchísimo. Mr. Bean comenzaba las vacaciones, con su coche, lleno de ilusión y ansiedad por llegar e intentaba de mil formas, luchar contra el sueño que le invadía, en vez de parar. Se  quemaba los dedos con el encendedor, abría las ventanillas,  se daba bofetadas. De todo, para no dormirse. Por fin, llegaba . Una de las acompañantes se despertaba y decía con admiración ¡Ya hemos llegado? Mr Bean con una cara de sueño impresionante, tenía puesto varios palillos en sus ojos, de forma que era imposible que se le cerraran ni pudiera parpadear.

 

Quizás fue este recuerdo lo que le hizo pensar que había visto anunciada una estación de servicio,  unos metros antes y se aproximaba a ella. Puso el intermitente. Aminoró la marcha, aparcó en el espacio destinado para parar los coches, delante de la cafetería, puso el freno de mano, desconecto el encendido y se dijo:

 

 –          Voy a hacer un pis y despejarme un rato.

 

Comenzó a sonar el teléfono móvil. Se despertó sobresaltado.

 

          ¿Sí…

          ¿Fernando, soy mamá. No decías que venías hoy?

           ¿Eh? Hola mamá, sí estoy de camino. Ya me queda poco para llegar.

           Cómo que te queda poco. Estaba preocupada. No me he querido acostar por esperarte. ¿Sabes que hora es?

          No, no. He parado para hacer un pis

          ¡Son las 2 de la mañana!

          ¿Qué? Si acabo de parar. Bueno, la verdad es que no he ido todavía al baño.

          ¿Cómo que no has ido al baño? No dices que has parado para eso. Pero ¿A qué hora has salido?

          Después de clase, pero había mucho atasco de salida…

          Fernando, ¿estás bien?

          Sí, sí mamá. Tenía sueño. Me  he parado a dormir un rato porque estaba muy cansado. Pero ya estoy como nuevo. Ahora ya estoy bien, iniciaré nuevamente el viaje. Me quedan menos de 100 kilómetros. Enseguida estoy ahí.

          Vale, vale, entonces te espero un poquito más. Ya no me acuesto. Ten cuidado cariño.

          Sí, sí mamá. No te preocupes.

          Joodeerrr, Pero que me ha pasado. ¿Cuántas horas he estado durmiendo?

 

Al colgar la llamada de su madre observa que tiene varias llamadas perdida, así como mensajes,  todas de sus amigos.

 

          ¡Díos mío! Me he dormido. No he llegado a ir al baño. Al final, es verdad que me estaba durmiendo. Bueno, pero ahora estoy fresco como una rosa así es que, a continuar el camino.

 

Se despertó a media mañana, con la voz de su madre que le llevaba una taza de café:

 

          Venga, perezoso, ya está bien de dormir. Así piensas comenzar las vacaciones.

          Ya, ya voy. Estaba muerto. Menos mal que me eche un sueñecito en la carretera. Creo que no habría podido llegar si no hubiera sido así.

          Pues menos mal que se te ocurrió hacerlo. ¿Te imaginas si te quedas dormido conduciendo?

          ¡Hombre, mama! Tú sabes que yo soy muy responsable conduciendo.

          Pero hijo, es que si te entra el sueño no te das cuenta. Te quedas dormido. Es un segundo y en ese segundo… En ese segundo se parte la vida. Para ti y para todos nosotros ¡Por Dios, no quiero imaginarlo! Esperándote para pasar la Nochebuena y no habrías llegado a ella.

          ¡Exagerada!

 

Entonces, aparece una joven en la puerta de la habitación con cara aún dormida:

 

          Hola, guapo, ya estás aquí- Se acerca restregándose los ojos, le besa y se mete en la cama con él, acurrucándose.

          Tenía ganas de verte, a pesar de lo bien que estoy cuando no estás y no tengo quien me incordie- La madre, sonríe y se aleja con la taza para dejarles un ratito a solas.

          ¡Ah, sí! ¿Esas tenemos?- Comienza a hacerle cosquillas.

          ¡No, no, por favor, eso no! Además, espera, que aún estoy angustiada con el sueño que he tenido.- Poniendo cara sería, sale de la cama de su hermano y comienza a contarle:

          ¿Recuerdas a mi amiga Helena?

          Sí, tu compañera de estudios. Aquella a la que mató un loco que conducía con alcohol. Que justo había estado aquí el año anterior.

          Sí. Pues esta noche he soñado con ella.

          Pero ya hace bastante tiempo de su muerte ¿Todavía sigues impactada?

          Bueno, su recuerdo no se borrará fácilmente, ni yo quiero olvidarla, pero no, no es eso. He soñado, que le advertía un chico que iba conduciendo de que se estaba durmiendo. Ella le decía una y otra vez. “Te estás durmiendo” y el chico, a punto de dormirse, no le hacía caso,  no se daba cuenta. Y la veía a ella con toda claridad. Con esa sonrisa que tenía, con su pelo tan moreno y diciéndole al joven una y otra vez “Te estás durmiendo”. Al final me he despertado muy angustiada.

          Ya.

          Bueno, tío, me alegro de que estés aquí, pero esta semana te toca a ti quitar la mesa que siempre me toca a mí.- Diciendo esto sale de la habitación y el hermano coge el zapato que tenía más cercano se lo tira, por supuesto, sin querer tener puntería.

 

          “Te estás durmiendo”… Joder… ¿Al final van a ser verdad todo esos rollos? Voy a llamar a estos tíos que estarán buenos después del plantón que les di… Toma el teléfono y comienza por el primero que le había enviado el mensaje.

 

Fernando y  Sara pasaron esas vacaciones de Navidad, peleándose como era habitual. Discutiendo por quién quitaba la mesa o hacía otras tareas y diciéndose qué ganas tenían, cada uno, de perder de vista, al otro.

 

Fernando estuvo durmiendo más de lo habitual. Él se decía que estaba recuperando fuerzas y su madre, que lo que no podía ser es que esta juventud se pasaba la noche fuera y el día durmiendo.

 

Pasadas las vacaciones, Fernando hizo su viaje de regreso y la noche anterior al mismo, no salió con los amigotes.

 

          Chicos, lo siento. Ya ha sido bastante. Esta noche tengo una cita muy importante. Mañana tengo que viajar.

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

Publicado lunes, 15 de diciembre de 2008 7:49 por FZ_madredHelena
Publicado en Antiguos escritos | Deja un comentario

Sobrevivir a un accidente de coche

Hoy me encontraba una carta en la sección digital de Cartas al Director de El País, que no sé si llegará a ser publicada en papel, pero que yo la traigo hasta aquí porque entiendo que a esta persona le gustaría mucho que fuera conocida. Porque es la verdadera parte positiva de una habitante del país Vasco. Porque merece mucho más la pena que salga en los medios que los que se adueñan de ellos, en estos días, con un maligno protagonismos y porque ha tenido la suerte de sobrevivir a un accidente de tráfico:

Gracias a todos por estar ahí


Todavía con el susto metido en el cuerpo por el accidente de tráfico que sufrimos el domingo 26 en Salamanca. Escucho que han puesto una bomba en el cuartel de Burgos. Temblando y con lágrimas de rabia quiero expresar mi apoyo y mi pesar por este atentado.
Soy vasca, nacionalista, respeto los sentimientos y pensamientos de todas las personas, menos la violencia. Ahora más que nunca quiero agradecer la actuación de la Guardia Civil de Salamanca. Gracias por la atención y el trato que recibimos. Gracias al agente que entretuvo a Asier mi hijo de 7 años y que consiguió que lo viviese como una aventura. Gracias por atender a mi peque de 2 años mientras se llevaban a mi marido al hospital. Gracias por saber calmarme y repetirme mil veces lo que tenía que hacer. Gracias de todo corazón por su profesionalidad.
No me olvido tampoco de los primeros que nos socorrieron; la pareja francesa y los de Rentería. Gracias a todos por estar ahí.

Ainhoa Pikaza Diaz de Lezana, Orduña ( Bizkaia)

Publicado en Cartas al director, Sentimientos, Testimonios | Deja un comentario

Comienza el baile

Ya ha comenzado “el baile de muerte” de los jóvenes, en estas vacaciones. La pasada madrugada del día 27, tres jóvenes de 14, 18 y 20 años, se quedaban en Comillas, en el kilómetro 22,800 de la C-131. Y ya tenemos, una vez más, los periódicos llenos de iniciales:  M.A.O de 20 años, conductor y residente en Comilla;  E.D.N.M, vecino de Cobreces de 18 años, y C.T.P., de 14 años y residente en Madrid. Una cuarta persona, L.E.R. de 17 años y también vecina de Madrid, ha resultado herida grave. Las otras dos personas del coche contrario también están heridas.

 

Según la información aparecida en los periódicos, fue una colisión frontolateral y, siempre según los periódicos, los jóvenes procedían de la zona de ambiente de Comillas, se desplazaban hacía Oyambre y con intención de volver enseguida. La causa podría haber sido el exceso de velocidad.

 

A mí me gusta decir, siempre “El exceso de Juventud”. Pero en estos casos, desgraciadamente, eso no se cura con el paso de los años, porque ya no tendrán años para curarse.

 

Los jóvenes se matan todo el año, pero en época de verano, con más facilidad.

 

Los padres pensamos que se van al pueblo o a la ciudad habitual  de veraneo y están mas controlados. En el pueblo les conocen, creemos que sabemos dónde están, no hay distancias, no hay peligros. ¡Qué ingenuos!

 

Es el momento para desplazarse de un pueblo a otro. En un segundo. Total son 3 kilómetros. No pasa nada.

 

Y los jóvenes son los que menos esperan que les pase algo. Y siguen empeñados en trasladarse  de un sitio para otro, siempre motorizados: motos, ciclomotores, coches. Y siguen pensando que controlan: la velocidad, el alcohol. Y siguen empeñados en bailar con la más fea: ¡La muerte!

 

No hace mucho encontraba esta carta en mi sección favorita. Las cartas al director:

 

Atrapados en azul

Soy un joven de 19 años de edad que el pasado sábado 13 de junio se encontraba en las fiestas populares de un pueblo de la comunidad de Madrid, Villalba, celebrando el cumpleaños de uno de los compañeros de la Universidad. Para ponernos en situación, yo era la única persona que en ese momento tenía coche, ya que lo necesitaba para volver a casa. Me había tomado una cerveza muy al comienzo de la noche (he de decir que no bebo alcohol más allá de la cerveza).
Ya eran las cuatro de la madrugada cuando nos disponíamos a ir a la conocida “carpa” del pueblo. No puedo negar que me apetecía tomar otra cervecita con los amigos, pero antes de nada, me dispuse a preguntar junto a otro de mis compañeros, en primer lugar a un Guardia Civil y más tarde a un Policía Local (sí, ambas con mayúsculas como debe ser) si cabía la posibilidad de que me hicieran un control de alcoholemia antes de coger el coche para evitar posteriores incidencias. Se puede deducir que no se trataba de un caso en el que yo me sintiese con capacidades limitadas tales como para no poder conducir. Pero bien, en ambos casos fue tal la chulería que les caracteriza que su respuesta fueron en un caso “nosotros no te vamos a dar el chupete antes de que te montes en el coche” y en otro “para prevenir estás tú”. Y no se puede negar que para prevenir estamos cada uno de nosotros pero sin duda son “ellos” los que tienen la potestad de cuándo hacer un control y cuando no, me indigna que tenga que esperar a que coja el coche para ponérmela multa (obviando el caso en que tuviese un accidente).
Todo esto hace plantearme una vez más que da igual de qué color sean las marionetas, ya sean verdes o azules (o en un pasado no tan lejano grises), siempre responden a unos determinados intereses. “Y es que vivimos atrapados en azul, ¿ellos me protegen de ti, de ellos quién me va a proteger?”

Asier Delgado Suárez, Serracines (Madrid)

 

¡Ay, Asier! Sólo tú puedes protegerte de ti mismo. Porque las autoridades, aunque lo intenten, con controles de alcoholemia, con radares, quitando puntos, sancionando, no lo conseguirán. Sólo tú tienes el poder de “no tomar  la última copa”; sólo tú tienes el poder de levantar el pie del acelerador. Tú y todos los que llevamos un coche.

 

Y todos dependemos del contrario. Porque todos estamos en la carretera. Todos somos  víctimas y todos estamos implicados. Y yo no me canso de gritar.

 

Mi pesar y mi dolor para esos nuevos padres que llegan a este camino de dolor: “Vuestro dolor es también el mío, porque, antes, ya fui yo.

 

(Helena en la playa de Comillas. Con ella sí que merecía la pena bailar)

(Helena en la playa de Comillas. Con ella sí que merecía la pena bailar)

Publicado en Jóvenes, Muerte, Muertes en carretera, Noticias, Solidaridad, Velocidad | Deja un comentario

Fundido en negro

Cuando comienza el verano, se inician los preparativos para los desplazamientos: La DGT sus campañas de salida de coches. Este año se piensa que habrá 84 millones de desplazamientos entre Julio y Agosto.

 

Los buenos conductores su coche para ese desplazamiento de largo recorrido: puesta a punto, ruedas… Y los que no conducen y no se tienen que preocupar del coche,  los libros que este año se proponen leer y que muchos de ellos volverán sin haber sido abiertos.

 

Los periódicos también comienzan sus publicaciones de verano con nuevas secciones acordes con la etapa veraniega: viajes, relatos, pasatiempos, cotilleos.

 

El País, hace días que comenzó la publicación de su “revista de verano”. Este año, con una sección de relatos de intriga, denominados “fundido en negro”. Yo que, desde que intento ser aprendiza de escritora, rastreo todo aquello de lo que pueda aprender, enseguida tomé buena nota de esta sección, pero hasta ahora no había comenzado a leerlos.

 

El otro día, de todos los relatos publicados diariamente y que había ido recopilando, comencé a leer uno. El primero que cayó en mis manos. Su título “Quid Pro Quo”  Y cual sería mi sorpresa: ¡Pero si es mi tema preferido!

 

Como no quiero destripar el relato, aquí va:

FRAGMENTO LITERARIO: relatos fundido en negro

‘QUID PRO QUO’

LUIS GARCÍA JAMBRINA 21/07/2009

Desde entonces, no he dejado de repetírmelo una y otra vez: ten cuidado con lo que deseas, porque podría cumplirse de la manera más inesperada. Aquella tarde, yo había quedado con una amiga en un bar del centro, para hablar de las vacaciones de verano, pues pensábamos viajar juntas durante una semana. Cuando ya se iba, me preguntó por mi marido.

-Sigue igual -le contesté-. A veces, créeme, desearía que se muriera.

Después de despedirnos, me dirigí directamente al metro para volver a casa. No habíamos efectuado aún ninguna parada, cuando se me acercó un hombre cuyo aspecto me inquietó.

-Discúlpeme -comenzó a decir-. No he podido evitar oír lo que comentaba de su marido.

-¿De qué me habla?- pregunté yo, sorprendida.

-Ya sabe, lo que le contó a su amiga en el bar. Si usted quisiera -añadió, tras una breve pausa-, yo podría convertir sus deseos en realidad.

-¡¿Está usted loco?! -exclamé.

-No se excite -me ordenó él-. Si es por el dinero, podremos llegar a un acuerdo.

-¡Es usted un cabrón! -le grité -. Apártese de mí, si no quiere…

Pero fui yo la que se alejó, aprovechando que el metro se había detenido en una parada.

Me había olvidado ya del incidente, cuando, días después, me lo encontré de nuevo en el bar, donde yo había vuelto a quedar con mi amiga.

-¿Se lo ha pensado mejor?-me preguntó, al tiempo que se sentaba a mi mesa.

-No hay nada que pensar -le respondí, una vez repuesta de la impresión-. Y que quede bien claro que lo que usted me oyó decir el otro día -me justifiqué- fue sólo una forma de hablar, no exactamente la expresión de un deseo.

-Usted por eso no se preocupe -me replicó-; la dejaré totalmente al margen. Lo único que tiene que hacer es pagarme…

-Pero si ya le he dicho que no me interesa -lo interrumpí-. ¡Déjeme en paz de una vez!

Por suerte, en ese momento, apareció mi amiga, y el individuo se marchó del bar.

-¿Quién era ese tipo tan extraño?- inquirió ella, preocupada.

-Un chiflado que me pedía dinero- le expliqué yo.

Las semanas siguientes las pasé sumida en un estado de zozobra. Temía encontrármelo en cualquier esquina, pero tampoco podía estar encerrada. Cualquier cosa me ponía en tensión. Una mañana, recibí una llamada de la policía; después de identificarme, un agente muy amable me comunicó:

-Su marido ha muerto.

-¿Mi marido? ¿muerto? ¿cómo?

En un accidente de tráfico.

La noticia me dejó anonadada. Al poco rato, volvieron a llamar.

-Yo ya he cumplido mi parte del trato -dijo una voz que no me era desconocida-. Son sólo 3.000 euros. Le doy una hora para dejarlos, dentro de una bolsa, en el contenedor de la basura que hay enfrente de su estudio.

-¿Y por qué debería pagarle?

-Porque tengo pruebas que podrían incriminarla. Los frenos del coche -me informó- han sido manipulados.

-¡No puede ser!

-Si lo sabré yo.

Pues eso, los accidentes de tráfico hasta en los relatos. Los accidentes de tráfico, para cargarse a una persona.

Pero este verano, serán muchos, nuevamente, los que saldrán y no volverán. Los que se quedarán fundidos con el asfalto. El año pasado 447 muertos y 2.333 heridos graves.

No seas tú uno de ellos. No pongas los medios y facilites las posibilidades.

Aunque esta frase surgió  del trabajo en común con otra compañera de dolor,  lo hicimos y la facilitamos a una asociación de víctimas y ella la ha utilizado. Pero, ahora, más que nunca,  me gustaría utilizarla para expresar mi deseo: “¡Ve, Vuelve y Vive!”

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado en Literatura, Muertes en carretera, Sentimientos | Deja un comentario

Tres años de una madre y la seguridad vial

¡Quiero Conducir, Quiero Vivir!, el blog de una madre y la seguridad vial, como en su día lo definió  Autopista.es, cumple hoy 3 años.

 

Hace casi 4 años, esta madre comenzó una lucha por concienciar y tratar de cambiar costumbres y modos de conducir, intentando que otras madres no perdieran a su hijos, tal como desgraciadamente me había pasado. Y en algunos momentos he tenido que compartir con otras madres, el dolor de no conseguirlo.

Publicado en Aniversario/Conmemoración | Deja un comentario