De la importancia de un buen atestado

Hoy he estado con mi amiga Esther, la madre de Juan, acompañándola en su vista en el Tribunal Superior de Justicia, sobre su denuncia a la Comunidad de Madrid  por la curva en la que murió Juan.

Declaraban los peritos presentados por la acusación y el demandado, y como es natural, cada uno con su propia versión.

El periodista Javier Barroso de El País ha hecho una descripción de lo que allí ha acontecido, objetiva y aséptica y yo no voy a aportar más de lo que se ha tratado porque he estado más pendiente de Esther, de su estado, de controlar que no se le
escapasen las palabras que le venían a la boca, para que no hubiera motivo para
que nos echaran, que de las propias declaraciones.

Además, qué puede entender una madre de trayectoria, energías disipadas, coeficiente de restitución, tiro parabólico, tablas de coeficientes aplicables, escalímetro, grado de curvatura, cálculos de mínimos, etc.

Pero sí he entendido y  mucho,  la importancia que tienen los atestados, base para todo lo que vendrá después.

Por eso, este post no es hoy para los conductores, ni para concienciar, ni para contar lo que hoy ha sucedido. No es para decir que el perito presentado por la acusación me ha parecido muy profesional y convincente a la hora de dar toda serie de explicaciones para justificar sus cálculos y el perito de la compañía, MAPFRE, no ha tenido argumentos para dar explicación  del porqué ha hecho determinados cálculos y
no otros, ni cumplidas respuestas a las preguntas del abogado de la acusación.

Este post está dedicado a los policías y guardias civiles que cada día realizan esos atestados de accidentes en los que muchas madres perdemos a nuestros hijos y que serán la base para, posteriormente, demostrar o no la inocencia de nuestros hijos y la culpabilidad de otros.

¡Son tan importantes los datos que aportan! Cuantos más, mejor.

No sé si ellos son conscientes de que cualquier detalle es crucial, que el dibujo, croquis, y hasta los términos utilizados serán discutidos, aprovechados o desechados. Porque no es lo mismo, lloviznaba que llovía, ruedas en estado nuevo, regular, usadas o gastadas. Porque es diferente rozadura, rodada o surcos. Porque es fundamental definir el estado en el que se encontraba la calzada o la trayectoria que ha seguido el automóvil.

En fin, cantidad de términos que las madres no manejamos, ni  nos preocupan porque lo único que nosotros sabemos es que hemos perdido a un hijo y nunca lo volveremos a tener.
Esther, en principio, lo que tenía claro es que el coche de su hijo estaba en perfecto estado, porque había pasado la ITV, que su hijo era un chico prudente, que era por
la mañana y su hijo no había ni trasnochado ni bebido. Después, supo que esa
curva era uno de los puntos negros de la M-607. Más tarde, tuvo la oportunidad de grabar en directo un accidente muy parecido al de su hijo.

Posteriormente,  se supo que esa curva tenía un peralte equivocado. Que en la campaña del  año 2007, PP  prometía desdoblar esa autovía desde Tres Cantos hasta Colmenar y que no se había llevado a cabo. Y por último, un informe de la fiscalía  definía a la M-607 como mal trazada y diseñada. La comunidad de Madrid, después del revuelo ocasionado por la grabación de Esther, aunque la presidenta de la Comunidad decía que no entendía que se organizara tanto lío por un solo accidente (en esa curva han existido 723 accidentes y 8 muertos desde 2008), rectificó y asfaltó  la curva Juan.

¿Más señales de que Esther tiene razón?

Como anunciaba ayer en mi Facebook, en esta vista, que no es un juicio al uso de los que conocemos por ser un contencioso administrativo, ninguna persona será declarada culpable, ni nadie va a pedir perdón por la muerte de Juan, tampoco suele suceder en muchos de  los juicios penales, pero como dice Esther, necesito que se demuestre que Juan no fue culpable y ya que nadie me va a pedir disculpas ni perdón, que al menos se sepa que la culpa fue de la carretera.

No  sé si Esther ganará este pleito, aunque, para mí que ya lo tiene ganado y que consiguió mucho: evitar que otros pierdan la vida en ese punto kilométrico de la M-607, el km. 28,800.

Querida Esther, no puedo decir que ha sido un placer estar contigo cogiéndote la mano o tapándote la boca de vez en cuando. Pero lo ha sido, después, cuando me has ayudado tú a buscar zapatos para mis pobres pies (cadena de favores), aunque hemos tenido menos suerte que la que creo vas a tener tú en ese contencioso. ¡Espero!

Estimados policías y guardias civiles, no me canso de pediros que hagáis vuestro trabajo lo mejor posible. Que aportéis datos muy claritos para que los jueces no puedan argumentar que no tienen pruebas suficientes. Para que los peritos, puedan investigar y aportar más pruebas. Que de vuestros datos depende que se haga justicia o no. Y, aunque este no es el caso, para que más de un delincuente vial sea apartado de esas carreteras y evitar con ello más muertes.

Lástima que no sea tan fácil, por ahora, llevar hasta el juez a los responsables del mal diseño, trazado o mantenimientos de muchas de nuestras carreteras, origen de muchos puntos negros.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por un conductor con alcohol.

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La seguridad vial en la escuela municipal de adultos Valle Inclán de Alcorcón

El pasado día 31 de mayo tuvo lugar en la escuela municipal de adultos Valle Inclán de Alcorcón, una jornada de seguridad vial, la segunda en la que participo. Una jornada dedicada a los alumnos de la mañana (la anterior fue en enero, para los alumnos de la tarde), esos alumnos que tienen una segunda oportunidad de enganchar con los estudios y terminar aquello que en su día no pudiero o no tuvieron ocasión. Jóvenes mayores de 18 años y adultos.

Hasta ahora, de las veces que he podido hablar sobre los accidentes de tráfico, es el foro más interesante al que dirigirse: padres e hijos.

Sí, porque se tratan de jóvenes, pero también de adultos que han vuelto a los libros y que en casa tienen hijos, y estas charlas las necesitan todos, jóvenes y mayores.

Una vez más, invitada por la asociación PAT, he tenido la oportunidad, junto a Alfonso Sánchez, policía local de Alcorcón, encargado de la enseñanza de Seguridad Vial, de hablarles sobre lo que producen esos malditos y mal llamados accidentes, y tratar de implicarles en su disminución.

Y quiero pensar, que al igual que tienen una segunda oportunidad para seguir con los estudios, con su formación, con estas charlas tienen una segunda oportunidad para no matar ni morir en el asfalto.

Y si esta escuela realiza una magnífica labor en el ámbito de la enseñanza de adultos, propiciando este tipo de jornadas se supera aún más.

Es mi segunda vez y no puedo nada más que dar las gracias por lo enriquecedor de la experiencia. Esta vez, conocí a Roberto, un chico muy especial, del que hablaré en mi blog de Madres sin hijos, porque él es un hijo sin padre.

Muchas gracias a Elena, la responsable del colegio en esta ocasión, Alfonso, que permite que alguien sin la profesionalidad suya se una a él, y a Amelia, que perdió a su marido en la carretera y propia este tipo de encuentros. Una compañera más de las víctimas que luchamos por la seguridad vial. A todos ellos, por darme la oportunidad, y a los alumnos, por permitirme presentarles una de las caras de esas frías cifras de muertos en las carreteras. La de Helena.

Y así, entre todos, hacemos posible la frase de Benjamin Franklin:

«Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo»

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por la acción de un conductor con alcohol.

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La DGT regala puntos

Se cumplen seis años de la entrada en vigor del carnet por puntos. Lo han dicho las noticias, pero yo también lo llevo muy en cuenta porque casi va a la par de mi lucha y de la historia de este blog.

 Mi primer escrito sobre el carnet por puntos se titulaba “Yo me apunto”, haciendo referencia a un artículo de Juan José Millas, y el segundo “los puntos o la vida” ya había una clara referencia a las personas que lo habían perdido y cómo habían disminuido las víctimas en tan solo pocos meses.

 Con la aparición del carnet por puntos, fueron muchas las voces que se alzaron diciendo que sería un total caos porque los juzgados se llenaría de casos y las cárceles de personas que habrían perdido el carnet.

 Con el tiempo se ha demostrado que las cárceles no se han llenado, que los que lo han perdido los están recuperando a través de los cursos específicos para ello, y los muertos son los únicos que no tienen una segunda oportunidad.

 Al principio de la implantación del carnet por puntos surgió la idea de nietos que recuperaban puntos gracias al abuelo que ya no conducía y algunos que decían que los vendían. Aunque en algunos casos pudo ocurrir así, porque el dueño del coche debía identificar  qué persona conducía el coche, pudiéndose producir este fraude, al final todo parecía algo jocoso y con la reforma de la ley de tráfico yo pensé que esto había quedado resuelto.

 Ayer, conocía la noticia de que la D.G.T. va a asignar un punto a aquellos conductores que no hayan cometido ninguna infracción. Y a la vez que daban la noticia, aparecían una serie de impresentables que se reían y anunciaban que ellos podían e iban a vender sus puntos porque les sobraban y además los pagaban a una cantidad sustanciosa.

 Es increíble la poca ética y moral de este país que, no solo lo piensa, o lo puede hacer, sino que además se regodea anunciándolo delante de una cámara. ¡Qué vergüenza!

 Claro que es del todo comprensible en un lugar donde nadie es responsable, no pasa nada y el posible castigo se lo pasan por el forro….

De qué otra forma tiene explicación el que un conductor drogado, borracho, sin carnet, sea la segunda vez que lleva por delante a un agente de tráfico provocando la muerte de éste último. ¿Qué hacía ese impresentable por la calle y conduciendo si ya había intentado matar a otro policía local?

 A las víctimas se nos reprime cuando pedimos sentencias ejemplarizantes. Nos argumentan que las sentencias deben ser justas, no ejemplarizantes, y yo me pregunto qué pensarán de la justicia la familia del policía de Manresa  fallecido.

 Yo creo que no es necesario que la DGT nos premie con un punto más. Los que mantienen todos sus puntos siempre vana tener de más. Siempre les van a sobrar. Y a los que le faltan, salvo casos excepcionales, les da lo mismo. Siempre tendrán la oportunidad de apuntarse a curso de recuperación.

 Menos mal que en algunos de esos cursos, se encontrarán con personas como Salvador, un policía profesor de educación vial que lleva toda la vida intentando educar  en la utilización del espacio común que es la carretera, la calle, y les contará el caso de esta madre, de Helena, de este blog, de una pegatina por la seguridad vial y, algunos, se darán cuenta de que la vida les ha dado una nueva oportunidad, y me escribirán para contármelo, y yo les mandaré una pegatina. La pegatina costeada con el dinero que, dicen, vale la vida de mi hija.

 Que me perdonen si desconfío de que de verdad van a cambiar.

 Y a esos que dicen que venden los puntos, que les descuenten todos por sinvergüenzas. Eso es un delito.

 Mi solidaridad con esa nueva víctima por un violento vial.

 Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho.

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Los radares y los puntos negros

La nueva iniciativa de “Ponle Freno” es “Radares sí, pero para salvar vidas”. Es una petición para que los radares se coloquen en los puntos negros, y así dejar de tener esa imagen de recaudación para pasar a ejercer de aviso de peligro.

Todos sabemos  lo que los conductores hacemos ante los radares fijos: levantar el pie del acelerador.
Con ese gesto, quizás, en muchos puntos negros se salvarían vidas, porque si
reduces velocidad, reduces riesgo.

Aunque, en algunos momentos y lugares, esa reducción de velocidad
termina por ser ridícula, como sucede en algunas rotondas,  porque ya solo les falta que nos digan que lo pasemos a pie, empujando el coche, para no tener ningún percance, es cierto que una señal de reducción de velocidad no es tan coercitiva como la señal de un radar. Porque lo que nos duele no es el probable accidente, sino la multa.

Poner un radar en cada punto negro no es la solución. Lo ideal sería que se eliminaran esos puntos negros. Pero como sabemos que eso es una utopía, al menos en este país y en este momento, pues bienvenida sea esta campaña.

Y aprovechando la excusa de escribir sobre este tema, me he puesto a contar si tendríamos radares suficientes para poner en cada uno de los puntos negros de este país, porque con la crisis tampoco nos van a poner más radares.

He tenido la santa paciencia de ir contando uno a uno, los radares de los que tenemos información. Los fijos, no móviles o de detramo, y que la mayoría de las veces están puesto en lugares no especialmente peligrosos.

Pero con el primer problema que me he encontrado  ha sido con que la última información de puntos negros es del año 2007, en un informe actualizado del 2008, de la DGT. Y los radares que he ido sumando, tampoco tengo seguridad de su actualización. Por eso, este informe no debe ser tomado como un estudio exhaustivo sino como el análisis realizado por una madre que lleva el recuento de víctimas como el de radares, sumando de uno en uno.

Según el informe de La DGT, existen o existían en el año 2007, unos  802 puntos negros.

Supongo que como posteriormente se comenzó a denominar tramos de alta concentración de accidentes, los informes sobre puntos negros desaparecieron.

Y el recuento de radares que me ha salido ha sido el siguiente:

-Según información de la DGT: 586 radares totales,  distribuidos por todas las provincias de España a excepción de País Vasco y Cataluña.

-En el País Vasco, según un informe de AEA, son 47

– En Cataluña, según la información de La Generalitat, son 216.

Tengo que decir que no he encontrado información  sobre los puntos negros del País Vasco, ni de la comunidad Catalana. Solo he encontrado esta  noticia de enero de 2010, que dice que ya no existe ningún punto con riesgo elevado de accidente en Cataluña. Sí con riesgo alto. Pero también es verdad que Cataluña es la comunidad con más
radares (216)

Así es que tomaré para esta observación  solo los datos del resto de provincias que no se encuentras en estas comunidades.

En total,  si no me he confundido al ir sumando uno a uno, provincia por provincia, son 586 radares. Siempre me estoy refiriendo a radares fijos. Y puntos negros, según el informe de 2007, son  802.

¡Nos faltan radares!

He  observado:
Que en Madrid, que no es la provincia o comunidad más grande,  es la que más
radares tiene, pero no suficiente para la cantidad de puntos negros que existen
(39 radares, 182 puntos negros).

– Que  11 provincias no tienen suficientes radares en relación a sus puntos negros.

– Que La Rioja es la provincia que más puntosnegros ha eliminado (de 13 en el año 2003 ha pasado a 3 en el año 2007).

-Que Santa Cruz de Tenerife es la provincia que ha aumentado sus puntos negros en lugar de disminuir (de 19 ha pasado a 53).

-Que Madrid, Santa Cruz de Tenerife, Sevilla, La Coruña, Cantabria y Granada, son las provincias que están muy por debajo en número de radares, en relación con sus puntos negros.

Dado el estado de algunas carreteras en la actualidad, que se supone que no irán a mejor, sino todo lo contrario,  por los recortes, a los puntos negros anteriores se irán uniendo nuevos.  Una nueva reubicación de los radares para colocarlos estratégicamente en los lugares más peligrosos no sería suficiente, pero  menos es nada.

No me parece mala iniciativa esta de Ponle Freno. Ya llevan reunidas unas 50.000 firmas y se puede seguir firmando. Puedes hacerlo como particular o como institución, empresa, etc.,  e incluso aportar tu logo.

Y repito que las víctimas pensamos que la solución pasa por eliminar esos puntos negros, pero  ahora mismo, quizás ésta otra sea la única

Súmate a esta iniciativa, y ese “Juntos podemos”, quizás algún día se haga realidad.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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Gasolina y alcohol, una mezcla explosiva

Cuando Madrid se encuentra en fiestas, cuando muchos de sus ciudadanos están de puente o camino de vuelta, se cumple el primer aniversario de la pérdida de Bárbara, la hija de María Ángeles. Otra hija robada por el alcohol que otro toma.

Bárbara Marca Almendros, una preciosa  joven de 19 años, salió con sus amigas a divertirse hace un año, como hacen tantos jóvenes. Pero ella tuvo la desgracia de cruzarse en su camino con alguien que se ofreció a llevarles en su coche. 

Era un joven con un buen coche, deportista conocido, pero que no tuvo la precaución y la responsabilidad de no beber si iba a conducir.

 Cinco jóvenes, entre 18 y 20 años, velocidad, alcohol, la mezcla explosiva. Todos heridos, y la peor parada, Bárbara.

 El conductor del coche, Marcos, dio en el primer control de alcoholemia de 0,45 mg/l (la tasa permitida es 0,25). El segundo control no pudieron hacérselo por una crisis de ansiedad.

 Marcos fue imputado de cuatro delitos: contra la seguridad vial, alcoholemia, homicidio imprudente y lesiones imprudentes. Retirada del carnet y prohibición de conducir. Pero  fue puesto en libertad con cargos y, supongo que habrá seguido jugando al futbol. Y, hasta donde yo sé, ni siquiera ha pedido perdón.

 Y como he dicho, la peor parada fue Bárbara, que murió al poco de ingresar en el hospital.

 Una vez más, demasiada juventud, demasiada irresponsabilidad, y una nueva tragedia: otra familia rota

 Conozco ya tantas familias rotas por el alcohol que otros toman, u otras drogas, o la velocidad, que me parece que continuamente me repito.

 Los padres de Bárbara están destrozados, y nuevamente pienso que tengo mucha suerte. La suerte de que quien mató a mi hija no es conocido, porque los padres de Bárbara, muy probablemente, tendrán que conocer noticias de cómo este jugador ha seguido con su vida, su profesión…

 Queridos jóvenes, ya no sé cómo decirlo: bailáis con la más fea, la muerte. Y en ese baile, si no sois vosotros siempre habrá algún otro que tendrá su último baile, sin merecerlo.

 Y nosotros, los padres, nos desangramos por la herida abierta con la pérdida de nuestros hijos. Y por mucho tiempo que pase, esa herida no cierra. Aprendes a vivir con ella, a ocultarla, pasado un tiempo,  el tiempo que los demás piensan que ya es hora de pasar página.

 A los padres de Bárbara aún les queda mucho por pasar. Solo ha pasado un año. El primero, ¿el peor? Ya no hay nada peor.

 Jóvenes, el alcohol y la gasolina no mezclan, explotan.

 Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta, también, por la acción de un conductor con alcohol.

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¡Viva el vino!

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Este brindis es el que debe estar haciendo el conductor kamikaze que mató a mi hijo (tres años) y a mis suegros (66-67 años) el 3 de julio de 2007 en Maqueda (Toledo). Después de ser condenado el 14 de diciembre de 2011 a 15 años de prisión por un jurado popular, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, presidido por Vicente Rouco, le ha rebajado la pena a cuatro años de prisión. Esta rebaja se debe a que el juez considera que este kamikaze estaba tan borracho (quintuplicaba la tasa de alcohol en sangre) que no era consciente de lo que hacía.

Me gustaría quedar un día con el señor Vicente Rouco para que explique a mi hijo Daniel (12 años), que el que mató a su hermano y sus abuelos, posiblemente, no vuelva a pisar la cárcel. Imagino que le dirá que lo que tiene que hacer si comete un acto parecido al de este profesor de Talavera es emborracharse todo lo que pueda.

También me gustaría quedar con el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, para que le explicara a Daniel que si en vez de un profesor kamikaze hubiera sido un terrorista, la sentencia hubiera sido distinta, y que conste que no tengo nada en contra de las víctimas del terrorismo, pero ¿qué diferencia hay entre sus víctimas y las mías?

¿No es terrorismo coger un automóvil sabiendo que estás muy borracho? ¿No es terrorismo conducir 10 kilómetros en sentido contrario a pesar de las advertencias de los conductores con los que se cruzaba y obligaba a salirse de la carretera? ¿O es que si un terrorista coge un coche y atropella y mata a su víctima ya no es un terrorista?

Lo dicho, me uno a Aznar y grito: ¡Viva el vino! Y, ¡salud, profesor!— Ángel Peralta Delgado.

Hace casi cinco años, Ángel Peralta Delgado, escribió otra carta muy distinta a esta, llena de amor y quizás menos rabia, porque era una carta de recuerdo y añoranza de su pequeño Miguel que hubiera cumplido cuatro años. Quizás, porque en su ánimo, abrigaba la esperanza de encontrar justicia y reconocimiento social a su pérdida, a su dolor. Esta vez, después de cinco años, Ángel Peralta Delgado ha dejado de tener esperanza y ha entrado en la autentica realidad: las víctimas de los mal llamados accidentes de tráfico, somos víctimas de cuarta fila. Ni siquiera de segunda. No hay más que mirar las indemnizaciones y las sentencias.

Y los que hemos perdido a nuestros seres queridos por el alcohol que otro ha tomado, es inevitable que nos acordemos de Aznar, defensor de que nadie te diga lo que tienes o no que beber para conducir. Yo también le aludía en mi carta. Y, aunque sé que el padre de Miguel hace este brindis de forma sarcástica, yo no me uno. No. El vino vivirá porque vivimos en ua sociedad de buenos caldos y cultura del vino, pero nada es malo si es con moderación y no vas a conducir. La culpa no es del vino, sino de los gobernantes y las leyes que elaboran, y se encargan de impartir los jueces. Ahí está la verdadera culpabilidad. Y la poca vergüenza y educación de los muchos que beben y conducen convirtiéndose en terroristas viales.

Ayer aparecía una noticia: Los españoles son los europeos que más conducen bajo los efectos de la drogas. ¡Qué fama! ¿Por qué será?

Un fuerte abrazo solidario para Ángel Peralta Delgado, el padre de Miguel, muerto, también, por el alcohol que otro tomó. Como Helena.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena. «Conduce sin miedo, pero con vergüenza»

 

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El alcohol y la conducción. Siete años sin Helena.

Se cumplen siete años de la pérdida de mi hija, que murió por un conductor
borracho. Han pasado siete años y sigue habiendo conductores irresponsables que
conducen con alcohol, poniendo en peligro su vida o la de los demás, o negando
que lo hagan, aunque esté probado como en el caso de Ortega Cano.

Y seguimos sin tener una ley que autorice los análisis de sangre en los
accidentes en los que es la única forma de probar si el conductor lo hacía con
alcohol, de una forma rutinaria, sin tener que esperar a la petición por parte
de un juez , sin que pase tiempo y sin que, después, se ponga en cuestión su
legalidad o no como en el caso del famoso torero. Algo que sería posible con la
sola modificación de la Ley de enjuiciamiento criminal.

Son siete años sin Helena, con esta lucha y, aunque la sociedad se ha concienciado
mucho, sigue habiendo conductores que beben el alcohol que mata a otros.

Creo que en este tiempo he mostrado a los demás, como ejemplo, como concienciación, el dolor, el drama, la desolación que producen esos mal llamados accidentes, especialmente cuando está de por medio el alcohol u otras drogas. Yo he
sobrevivido a mi hija siete años que pesan sobre mí como una losa. Que han
dejado huella en mi físico, pero sobre todo una herida mortal que no se ve, de
la que solo yo sé y puedo dar cuenta.

Mi hija murió de una forma absurda e inútil, en un día soleado de abril, sin ningún
agente meteorológico que pusiera en riesgo la conducción, a una hora normal,
las cuatro de la tarde, en una autovía, la M-607, sin posibilidad de choque por
adelantamiento. Pero cuando el estado de embriaguez no te deja ver al coche que
va delante, el choque por alcance es inevitable.

(Estado en el que quedo el coche de Helena)

Según la testigo presencial, la copiloto que iba con el conductor borracho, este puso
la intermitencia pero no se cambió de carril, chocó contra el coche de mi hija,
y el coche de mi hija salió volando. Literal y realmente.

Efectos según tasa de alcoholemia

0,20g/l en sangre o 0,1mg/l en aire
espirado:

-Disminución de los reflejos.

-Falsa percepción de las distancias.

El riesgo de accidentes se multiplica por 1,5.

0,30g/l en sangre o 0,15 mg/l en aire espirado:

-La velocidad percibida es menor que la real

-Atención dividida y euforia.

El riesgo en accidente se multiplica por 2.

0,50 g/l en sangre o 0,25mg/l en aire espirado:

-Incremento del tiempo de reacción

-Somnolencia.

El riesgo de accidente se multiplica por 3.

Hoy, después de siete años,  cuando las lágrimas ya son inútiles porque ni
siquiera desahogan, solo  puedo dedicarle a mi hija, a su memoria, esta página, www.quieroconducirquierovivir.com,
por ella y para ella. Gracias a la generosidad de una mujer, de una madre, que
me la ha hecho. Y mi lucha por la seguridad vial, para que no les pase a otras
madres.

Conductor, al volante, ni gota, ni gota.

Querida hija, por muchos años que pasen tu ausencia siempre será enorme. Tu recuerdo, la única cuerda a la que agarrarnos. Como en una de tus frases,  tu espacio era inmenso, lo llenabas todo y eras el motor de nuestras vidas. El vacio es profundo, negro, imposible de rellenar, a pesar del cariño de muchas de las personas que nos rodean.

Helena Castillo Zapata

“El alcohol que otro tomó, a ella la mató en un mal llamado accidente de tráfico”

17.04.2005

Tenía solo 20 años

«No es más grande el que más espacio ocupa, sino el que más vacio deja
cuando se va» (de la colección de frases de Helena)

(La colección de frases de Helena)

MI VIDA

Dicen que has muerto,

pero yo, te siento tan viva…

En la soledad de la noche

escucho tu silencio, y

me miras, me sonríes,

tus risas son mis alegría.

Dicen que has muerto,

pero yo, te siento tan viva…

Cuándo amanece  y

el sol acaricia mi cara.

Es tu mano la que siento,

tu piel la que me abraza.

Dicen que has muerto,

pero  yo, te siento tan viva…

Son tus ojos, tu pelo,

tu aroma el que me embriaga,

cuándo contemplo tus fotos

y  me abrazas por la espalda.
Dicen que has muerto,

pero  yo, te siento tan viva…

Qué sabrán ellos si

tú, no eres su hija.

Si nadie te parió salvo yo,

si nadie te dio la vida.
Dicen que has muerto

¡Mentira, todo mentira!

Puesto que a mi lado andas,

junto a mí siempre caminas.

En tus hombros yo me apoyo

y  en tu recuerdo, mi niña,

vivo más que cualquier ser

ya que tú, eres mi vida.

Nieves Gallardo Cañaveras (Dedicado a Helena y a su madre Flor Zapata)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Los padres investigadores de accidentes de tráfico

Cuando perdemos a un hijo en esos mal llamados accidentes de tráfico, y a pesar del dolor, comienzas a hacerte preguntas que, en un primer momento, ni siquiera tienen el sentido de pregunta porque son más un lamento: quién, cómo, dónde, cuándo…

Pero pasado unos días, esas preguntas se hacen efectivas y comienza un calvario para poder aclarar las circunstancias en las que se desarrollo esa pérdida.

Entonces, en el mejor de los casos, visitas a un abogado, le planteas el caso y comienza una larga espera para conocer los datos de un siniestro del que, los padres, son los últimos en enterarse porque es un tema tan doloroso que casi todo el mundo tratará de ocultárselo, de no darle explicaciones más allá de ese «murió en el acto», que casi siempre se dice con la intención de quitar dolor.

El propio atestado, no sé si se consigue a nivel particular, creo que no. Las fotos, no te las enseñan, es muy doloroso. La autopsia, tienen que pasar días hasta que te la entregan. Y así, por piedad, por burocracia, por dolor, tienen que pasar muchos meses hasta que realmente se sabe un poco de lo que sucedió.

Pero existen muchos casos en el que el estado de abatimiento de los familiares es tal que pasan días, meses, y en algunos hasta años, para tener el valor de enfrentarse al tema. Y, a veces, ha pasado tanto tiempo, que se pasó el plazo.

Cuando estábamos para enterrar a nuestra hija, cuando el que la mató ya era puesto en libertad, comencé a oír que el que había provocado el siniestro de mi hija iba borracho. Mi marido dice que lo supo antes pero me lo ocultó. En esos días, todo el mundo te oculta algo para que no sufras. ¡Qué ilusos!

Puedo decir que nosotros, como padres, tuvimos poco que investigar, porque nuestro abogado hizo una gran labor, pero también tuvimos la gran suerte de que a través de una amiga de mi hija supimos que había un testigo muy importante de todo el hecho. Y nos costó mucho encontrarlo. Y tuvimos mucha suerte de que declarara la verdad, solo la verdad.

Pero conozco muchos padres que se han convertido en verdaderos detectives. Que hoy en día, saben mucho más que algunos guardias o policías que realizan los atestados. Que algunos padres tienen que contratar detectives que resuelvan o encuentren pruebas. Que una madre tuvo que ir a buscar pruebas de que en un punto negro existían accidentes y se encontró con ese magnífico vídeo. Que algún padre lleva una campaña para que una carretera secundaria, donde perdió la vida su hijo, se arregle. Que algún padre tiene un magnífico estudio de la resistencia o cómo se produce el impacto en una sillita de bebé. Que algunos  tienen que buscar en las grabaciones de cámaras cercanas al lugar del accidente para ver en qué estado iban los coches o conductores que produjeron su pérdida. Que muchos padres se dejan casi la hacienda y la vida para resolver con métodos que hoy existen, las pruebas para llevar ante un juez, para eliminar de sus hijos, además de perder la vida, el estigma de culpables, que no lo fueron. Y, en algunos casos, aún así, la justicia se lo deniega.

Y yo me pregunto ¿Los padres? ¿Los padres son los que tienen que realizar esta labor de investigación? ¿No han tenido bastante con la pérdida?

Ayer y hoy, salía una noticia de que expertos en accidentes de tráfico en Valencia, están estudiando el accidente de Ortega Cano. No, si no hace falta, si ese caso ya está más que estudiado. Otros son los que necesitan estudio. Un estudio por parte de la propia administración, que no tengan n los padres que gastarse el dinero en conseguirlo y que saben que es la única forma de poder demostrar lo que pasó.

Entre las propuestas entregadas por «Vida en la Carretera”, hace unos días al presidente de la comisión de Seguridad Vial del Parlamento, estaba una que decía: “Elaboración de una ley que determine un atestado protocolizado de mínimos, común para Policía y Guardia Civil”. Porque ni eso está definido. Porque un buen atestado es fundamental para resolver la culpabilidad.

Y uno de los compañeros de asociación le comentó personalmente que, ¿por qué esa misma investigación que se realizaba en los casos de famosos no se hacía en todos los siniestros? ¿Por qué cuando se solicita directamente te la niegan o no contestan? Algo así les pasó a ellos cuando perdieron a cuatro miembros de su familia, a escasos metros del mejor centro donde forman sobre estos temas, la Academia de la Guardia Civil en Mérida, Badajoz.

Parece ser que el mejor equipo de reconstrucción es el “ERAT” Equipo de reconstrucción de accidentes de tráfico de la Guardia Civil,  pero ¿qué hay que hacer para que intervengan?

Mi consejo es que aquellos que podáis delegar en otros lo hagáis, porque no tenéis ni los suficientes conocimientos, ni la fuerza para enfrentaros a algo más que vuestra pérdida, pero también os digo que nadie va a luchar por hacer justicia como vosotros. Eso sí, apoyaros en los profesionales.

Puedes encontrar ayuda en:

Las asociaciones de víctimas te pueden asesorar y ayudar en los primeros momentos, legal y psicológicamente.

Las empresas de reconstrucción de accidentes como:

www.rpvirtual.es

http://itrasa.com/seguridad-vial/

Y después, mucha paciencia,  dinero…y pleitos tengas y los ganes.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

 

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Educar para salvar vidas

En Cádiz, cuna de constitución y carnavales, en Chipiona, cuando las madres daban los últimos retoques o buscaban disfraces para sus pequeños, más de un centenar de personas se daban cita en el Primer Encuentro Andaluz de Seguridad Vial.

Un encuentro para compartir experiencias llevadas a cabos por técnicos de educación y seguridad vial de distintos puntos de España, agrupados en diversas asociaciones y que el ayuntamiento de Chipiona a través de su concejalía de Seguridad Vial ha propiciado y los policías locales de seguridad vial han hecho posible.

Una puesta en común de lo que se está realizando en muchos lugares de España, relacionado con la enseñanza de la seguridad vial, en colegios o en parques de seguridad vial y que han compartido y mostrado a los que allí estábamos reunidos (Técnicos de seguridad vial, educadores, miembros de centros de inserción social, víctimas de accidentes de tráfico, etc.)

Desde que comencé en esta lucha, hace siete años, tuve muy claro que la forma de acabar con esta lacra de las muertes por accidentes de tráfico, vendría por la educación, concienciación y un cambio de hábitos y costumbres.

Yo no podía esperar a la justicia, muy lenta en todas sus actuaciones, para encontrar algo de sosiego por la pérdida de mi hija, y que otras madres no sufrieran por lo mismo que yo, una de mis primeras preocupaciones. Desde el primer momento tuve claro que la educación era la mejor forma de prevención. Por eso me gustó tanto y me llamo la atención el título de esta jornada: Educar para salvar vidas.

Pero algo que existe en algunos municipios, bien por el empeño de sus ayuntamientos y unos cuantos policías locales que le echan ilusión y ganas de hacer, en municipios como el mío desde hace 25 años, sigue siendo algo voluntario, poco valorado, que sufre el vaivén de los distintos cambios de gobierno municipal y que sigue sin ser una asignatura más para todos los niños o jóvenes en edad escolar.

Muchos de estos policías, expertos en seguridad vial, se encuentran agrupados en diversas asociaciones (ATESVEX, ADEVI, ADEVA, APEMEV, ATESVAN… ) y algunos de ellos siguen participando, proponiendo colaborando en buscar formas nuevas de enseñanza y respeto en la convivencia con el tráfico, aun habiendo sido separados de esa actividad de enseñanza de seguridad vial, de forma voluntaria fuera de su trabajo, porque están convencidos de la importancia de esta educación. Y las asociaciones de víctimas seguimos insistiendo en la necesidad de esta enseñanza, en todas las etapas de la educación, de una forma obligatoria.

Educación para la ciudadanía, en algunos lugares, tenía una sección dedicada a la seguridad vial. Una sección muy pequeña que ahora, con su supresión, también se ha perdido.

En estas jornadas pudimos disfrutar de algunas actividades desarrolladas por estos educadores, muy curiosas y enriquecedoras. Como es “la multa de la vergüenza”, llevada a cabo por los niños de Chipiona. Una actividad dentro de la enseñanza de seguridad vial que se realiza en la calle, en la que los niños son los que sancionan a los conductores. Una sanción moral de difícil pago y mucha vergüenza.

Eso me recordó uno de mis eslóganes por la vida: “Conduce sin miedo pero con vergüenza”.

Y por nombrar solo algunas de las muchas que allí se expusieron,  la enseñanza que lleva a cabo la policía local de Isla Cristina, a través de canciones y marionetas, una de las ideas más fresca y joven que  se mostró.

En definitiva, una jornada muy especial y enriquecedora, de la que, como siempre, saqué muchas enseñanzas y que me reafirmó para que hoy, día en el que nuestra asociación Vida en la Carretera se reunirá con el presidente de la Comisión de Seguridad Vial del Parlamento Español, ante el que llevamos nuestra petición de la enseñanza de seguridad vial obligatoria en todos los colegios, nos dará fuerza para defenderla con mayor ímpetu.

Muchas gracias a todos los ponentes, a todos los que hicieron posible esta jornada y especialmente a los que me invitaron, arroparon y trataron con tanto cariño. Y una sugerencia para las próximas: conseguir que asistan más educadores, y algún niño o joven que aporten también su visión.

Y no olvidéis mis frases: Un niño educado es un futuro conductor concienciado.

Y…”que hablen los buenos”.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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Diego el Pirata

Diego cumple años. Siete, un número mágico.

Y yo, como soy un poco sosa, le he hecho algo que ni es verso ni es prosa.

Pero Diego saca lo mejor de mí, y a tontas y locas, siempre le hago alguna cosa.

Se titula «Diego el pirata», y espero que en el próximo homenaje que le harán todos sus amigos en el «Monte San Pedro», alguien pueda leerselo a Diego.

 

Diego el Pirata

Diego se subió a un monte,

desde allí veía el mar y el horizonte.

Él siempre con buena visión,

desde un ventanal o un monte.

Y surcó los mares como un bucanero.

Como un pirata,

“el garrapata”

Con cara de malo.

Con pata de palo.

Imposible, porque él era bueno.

Inaceptable, porque era inmejorable.

Insoportable, no verle y acariciarle.

Inaguantable, su ausencia,

a pesar de verle surcar los mares,

en un barco de papel,

con las velas extendidas,

desafiando al viento,

con un ojo tapado,

y otro guiñado,

sonriente.

Y así, se convirtió en duende.

En guardián.

En capitán.

Y nos dejó  su pata de palo,

como regalo.…

…para armar nuestras esperanzas

Flor Zapata Ruiz. “Diego el pirata”

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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