Este aletargo que tengo por convalecencia, falta de ánimo o subida y bajada de este tobogán en el que nos encontramos inmersos los que nos han arrebatado una parte de nuestro ser, se vio afectado con la muerte de la hija de Eva Cobo y Toni Cantó. Fue el revulsivo.
Ando tantas veces mal que estaba tratando de separarme un poco de la escritura. Pensaba que quizás era hora de abandonar. Son ya seis años de dolor expresado en palabras, más o menos acertadas, a través de este blog y el de Madres sin hijos.
Pero no podía quedarme parada ante una nueva muerte por un conductor con alcohol.
Me levanté y me dirigí al ordenador y allí me encontré una invitación muy especial. Se trataba del programa «De vuelta a casa», propiciado por el grupo «agente tutor» de la policía local de Alcobendas. Me pedían si les podía dirigir unas palabras a unos 800 alumnos de los institutos de la zona. Y se me olvidaron todos los males.
Y con ellos he estado. Hablándoles de lo fácil que es no volver a casa. De esos accidentes que no son tales porque en su gran mayoría son evitables. De lo que siento y cómo me sentí cuando me dieron la noticia de que Helena había muerto. La habían matado. El alcohol que otro tomó. De cómo entiendo que sus hormonas les llevan a hacer cosas y poner en peligro sus vidas.
Y una vez más he compartido espacio y experiencias con otras víctimas, con médicos, con bomberos, con policías, todos los que en algún momento se ven involucrados en estos accidentes y todos juntos, ponemos nuestro granito para concienciar y prevenir a estos jóvenes futuros conductores.
Pero esta experiencia que me resulta dolorosa pero gratificante siempre que la he realizado, hoy ha estado empañada por la noticia del niño atropellado en esta ciudad, Alcobendas.
Ocurría un poco antes de que este acto comenzara y, desgraciadamente, algunos de los policías que habían montado este evento se veían afectados por esta nueva tragedia.
Y yo que sufro una catarsis cada vez que asisto a uno de estos eventos y, a veces, pienso en tirar la toalla, me encuentro con una nueva madre que necesitará ayuda.
Hace seis años que comencé a escribir. Las víctimas de la carretera en este periodo se han ido reduciendo pero los peatones siguen siendo un número muy importante de víctimas. Unos quinientos. Desde hoy, uno más.
Querida familia, vecinos, vuestro dolor es también el mío porque, antes, ya fui yo. Estoy muy cerca pero no sé si alguna vez llegaremos a coincidir, conocernos, pero si alguien os habla de mí, compartiremos el dolor. Es lo único que puedo ofreceros.
Y vosotros, jóvenes que hoy habéis aguantado mi pellizco, siento haberos hecho sufrir por unos momentos pero ojalá haya servido para que nunca os encontréis como víctima y vuestros padres como los padres de… joven muertos en accidente de tráfico.
Gracias, a los policías y todos los que han hecho posible este evento. Ojalá pudieran acudir también los padres. A muchos les serviría para ver que nuestros hijos necesitan algo más que todas las cosas materiales que nos piden y, en muchos casos, un “no” les salvará la vida.
Gracias, a Violeta y Paloma, madres de Sandra y Carlos, que me han acompañado. Especialmente a Violeta, madre de Sandra, de la que el próximo día 3 se cumple el cuarto aniversario de su pérdida.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.






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