No me estoy refiriendo a que en cada coche lo primero que se escucha, nada más introducir la llave es un mensaje de advertencia, con tono de robot: «Cuidado con el asfalto, está mojado», «tienes 15 puntos, no pierda ninguno hoy», «la velocidad mata, no te pases», «cierre el móvil, vamos a conducir», «no siga si ha bebido» o «¿cuánto tiempo hace que no me llevas al taller». No estarían mal estos consejos. Lo primero que suena es la música en la radio.
El coche es el lugar donde más música escuchamos. Pero, además, la vida de muchos cantantes, grandes figuras o futuras promesas de la música, se han perdido en un coche. Así pasó, que recuerde ahora mismo, con Nino Bravo, Cecilia, Bruno Lomas o Tino Casal, por nombrar algunos de los más conocidos o recientes.
Siniestros de tráfico por velocidad, estado de las carreteras, mala iluminación de un obstáculo… diferentes motivos, muchos completamente evitables, pero que todos asumimos como «accidentes», y no es necesario nada más.
Hace unos días, moría una joven, con 20 años, cantante del programa gallego «Luar», de la televisión gallega. Una especie de programa parecido a «la Voz». Y quizás, quién sabe, si podría haber llegado a ser una voz tan famosa como todos los anteriores. Pero de momento era conocida por sus paisanos, yo reconozco que no la conocía.
Paula Sueiro Rodríguez, que así se llama esta joven, dejó su vida en el asfalto en la carretera AC 552, en las peligrosas curvas de O Carrizal, cerca de Agualada (Coristanco). El suelo estaba mojado y parece ser que perdió el control del coche.
Y probablemente yo no habría reparado en esta nueva muerte, si no conociera a madres gallegas, también golpeadas por la muerte, y en especial, madres que también perdieron a sus hijos en Zas, de donde era la madre de Paula.
Tan solo un día antes de morir Paula, leía que, en Lugo, en dos décadas, 400 jóvenes han muerto en siniestros de tráfico.En concreto, de 1.595 vidas perdidas, 399 eran menores de 29 años.
Imaginaos, eso solo en Lugo. No tengo ahora mismo el dato del resto de Galicia, pero lo que sí es seguro es que es uno de los lugares de nuestros país, donde su infraestructura y el clima pueden ser el origen de muchos de esos siniestros.
Dicen que la vida de Paula se quedó en un poste de hormigón. Sé por el dolor que van a atravesar sus padres. Paula, igual que mi hija, no murió por la noche, sino sobre las cuatro y media de la tarde. Ella también era hija única. Muchas coincidencias. Y como mi hija, era también preciosa. Pero, yo que ellos, investigaría las causas.
Es duro y muy doloroso, pero no es la primera vez que un joven pierde la vida por las inclemencias del tiempo y después resulta que había algo más: una curva mal trazada, el mal estado de la carretera, o la acción de otro conductor.
Mi más sentido pesar por esta nueva muerte en siniestro de tráfico. Ojalá exista un lugar donde Paula pueda seguir cantando.
«La sociedad no puede asentarse bien sobre la resignación y la generosidad, sino sobre la justicia» Concepción Arenal
Era apacible el día y templado el ambiente y llovía, llovía, callada y mansamente; y mientras silenciosa lloraba yo y gemía, mi niño, tierna rosa, durmiendo se moría… Rosalía de Castro
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.
Si de verdad existe un dios, a mí me ha ungido con el bálsamo y la maldición de la escritura. Bálsamo, porque es mi instrumento para llorar, y maldición, porque desde hace casi once años, no puedo desprenderme del dolor, del mío y del de los demás, cuando la cusa es la misma.
Laura F.C., una joven de 25 años, perdió la vida el viernes, por culpa de un conductor con alcohol. Un conductor que, tres horas antes, ya había sido detenido por conducir con alcohol. Fue retenido y su coche inmovilizado. Pero su coche fue rescatado por un amigo, y tres horas después, el delincuente vial volvió a coger su coche y se estrelló contra el que conducía Laura.
Laura es una víctima de Siniestro vial o de siniestro de tráfico. Laura no ha tenido u accidente. Laura, como mi hija, es víctima del alcohol que otro toma. Laura, como mi hija y otros tantos, son «bebedores pasivos». Pero a diferencia de la figura del «Fumador pasivo», en nuestro país no existe esta figura.
Si nuestras leyes contemplaran que aquellos que conducen con alcohol u otras drogas, directamente fueran detenidos y a la cárcel, como existe en otros países, Laura aún viviría.
Pero aquí sigue siendo muy fácil beber y conducir, y matar con un coche.
El que ha matado a Laura, a pesar de ser acusado de varios cargos, tendrá una condena, como máximo de cuatro años. Una condena que nunca se lleva cabo en su grado máximo.
Las condenas por homicidio imprudente, en los casos de siniestro vial, son ridículas: dos años, dos años y medio, tres años, y siempre con el miedo de que el juez de turno sentencie todavía menos, lleva a algunas víctimas a llegar a acuerdos en nada satisfactorios, por el temor de que la sentencia sea menor.
No hace mucho asistí a un juicio en el que, o bien la abogada nos engañó, diciendo a los padres de la víctima que llegara a un acuerdo de 24 meses, porque la jueza iba a imponer menos, o bien la engañaron a ella porque la sentencia, luego, fue de tan solo 20 meses.
¿Hasta cuando las muertes con un coche van a a seguir siendo tan fáciles y tan baratas?
Y el problema es que todos podemos ser «bebedores pasivos» y lo siguen llamando accidente.
Familiares de Laura F.C., vuestro dolor es el mío. Mi solidaridad.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por un conductor borracho.
Hay una tradición en mi familia que, reconozco, es una superstición, pero que no falla. Esta noche, he soñado con niños, y cuando se sueña con niños, algo malo pasa.
Y cada vez que refiero esta superstición, mi marido se enfada, pero, hoy, en la piscina me he golpeado la cabeza, he llegado a casa y se me han caído los platos, no quedado entero ninguno, y poco después, he escuchado en las noticias de la muerte de dos jóvenes, en una motocicleta, en Sanlúcar de Barrameda.
Lo que más me ha dolido ha sido la muerte de estas dos jóvenes. ¡Qué pena! ¡Cuánto dolor les queda por pasar a estos padres.
Las dos jóvenes, Sara M.B y María Jesús Q.G, tenían unos diecisiete años, se dirigían a su instituto en un ciclomotor. Y parece ser que no ha sido culpa de ellas, sino de la niebla, de un coche que estaba parado y otro le ha adelantado chocando con ellas, ¿quién sabe cuál ha sido el culpable? Lo que si se sabe es que esta es una muerte más de jóvenes, que pasa a engrosar esa estadística de que la muerte de jóvenes entre 15 y 19 años, por siniestros de tráfico, es la principal causa de muerte, según el último informe de la Organización Mundial de la Salud. Y, en nuestro país, una más en carreteras secundarias o convencionales.
Hacía mucho que nos escribía sobre un siniestro en concreto. Creía que ya lo tenía superado, pero, además de cumplirse la dichosa superstición, es que me encuentro en espera de dar una charla a jóvenes de institutos, como ya lo he hecho en ocasiones anteriores, y esto me ha removido especialmente.
Cada vez que les hablo, cada vez que me preparo la presentación, lo afronto con miedo y con dolor. Miedo porque nunca sé cómo van a responder esos jóvenes llenos de energía y hormonas, ante esta madre, y dolor porque rememoro ese fatídico día en el que en mi teléfono había un mensaje.
Creo que todo el tiempo que los ayuntamientos dediquen a los jóvenes en la concienciación sobre los siniestros de tráfico, o sobre las drogas, el bullying o el maltrato de género, es el tiempo mejor empleado. Es el mejor temario para la educación.
Pero hasta que estos jóvenes dejen de ser los futuros conductores y se conviertan en los conductores presentes, me temo que seguiremos teniendo esos mal llamados accidentes de tráfico. Porque un niño, un joven educado en seguridad vial, es un futuro conductor concienciado. Y un conductor concienciado es aquel que no hace un adelantamiento cuando las condiciones climatológicas no son buenas, cuando no tiene buena visibilidad. Un conductor concienciado es el que no conduce con alcohol u otras drogas. Un conductor concienciado es quien adelanta a un ciclista dejando la suficiente distancia de seguridad. Un conductor concienciado es el que respeta los pasos de peatones y al conductor que lleva por delante. Un conductor concienciado guarda su vida y la de los demás.
Queridos padres de Sara y María Jesús, vuestro dolor es también el mío. Mi pensamiento está con vosotros.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.
(Óscar, atropellado por un camión, cuando circulaba por el arcén)
Ayer, cuando el congreso se llenaba de caras nuevas, de partidos que ocupaban un escaño por primera vez, de mensajes nuevos, de juramento o promesas llenas de nuevas intenciones, en mi buzón de correo encontraba una de esas peticiones de Change .org, que siempre te conmueve, te revuelve, si eres una persona con empatía.
La petición venía firmada por Ana González, y su título era : Congreso de los Diputados: No más muertes en la carretera como la de mi marido.
Ana, cuenta como su marido perdió la vida porque un camión se lo llevo por delante, no le socorrió, y como esta muerte es considerada una imprudencia leve, una falta, y con la última reforma del código penal, aunque haya por medio una muerte, las faltas se archivan y no existe la causa penal.
Esta mujer pedía la firma para poder cambiar varios artículo del código Penal, el 142 y el 195
Artículo 142:
3. El que, por imprudencia leve causare la muerte de otro, será castigado con la pena de multa hasta tres meses.
Si el homicidio se hubiera cometido utilizando un vehículo a motor o un ciclomotor, se podrá imponer también la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de tres meses a 1 año.
De esta forma se conseguiría que todos los accidentes en las que hubiera una muerte como resultado de una imprudencia fueran a juicio, ya fuera ésta grave, menos grave o leve.
Artículo 195:
….la inclusión en el artículo 195 del Código Penal que regula la Omisión del Deber de Socorro, un párrafo cuarto, un apartado que diga lo que ya decía el Código Penal de 1975, que se castigará como tentativa los casos de imposibilidad de ejecución o producción de este delito para que, no existiendo la menor duda, ningún conductor se beneficie de la muerte de su víctima.
No he querido reproducir toda la petición, pero si queréis más explicación o firmar, la podéis encontraren el siguiente enlace:
No es la primera vez que tengo noticia del atropello de un ciclista por parte de un camión, que el conductor no se para, porque argumenta que ni se ha enterado (¿qué es una bicicleta contra un impresionante camión?), y que es considerado una falta y no sucede nada más. No es de ahora, recuerdo el caso de la madre de Regis hace ya muchos años.
Esta petición, y el entusiasmo del nuevo congreso, me llevó a revisar la seguridad vial en los programas de los partidos en las últimas selecciones, y en relación a esas condenas ridículas que se aplican en las sentencias por siniestros de tráfico, nada de nada.
Casi todos hablan de la velocidad, para aumentarla, la enseñanza dela seguridad vial, algunos que bajen ciertos impuestos, mejora de las vías otros, ayudas para coches…. Pero nada relacionado con la justicia. El homicidio imprudente de las víctimas de tráfico no tiene nada que ver con el homicidio imprudente por cualquier otra circunstancia.
Hasta la fiscalía en el caso Madrid Arena, que por un lado dice que no fue un accidente porque se pudo evitar(como si eso fuera un consuelo para las víctimas), frase por la que luchamos las víctimas de tráfico, argumenta que la petición es de 4 años de cárcel porque es lo que corresponde al homicidio imprudente, y ya quisiéramos las víctimas de tráfico obtener una condena de 4 años, aunque sean 5 las víctimas. Y con esto no quiero decir que esta tenga que ser la condena en el caso Madrid Arenas, aunque los muertos son siempre iguales: muertos.
Os dejo el enlace a los programas de los partidos en lo relativo a la seguridad vial, por si tenéis curiosidad, y prepararos a tener una nueva legislatura en la que las víctimas de tráfico seguiremos siendo las olvidadas de la justicia, porque, pienso yo, que como todos conducimos, quién va a querer ir a la cárcel por tener un descuido, una falta.
Hasta cuando las muertes en siniestros de tráfico se van a seguir considerando como algo fortuito, un accidente, y considerar que los que los provocan han cometido solo una falta.
Ana González, no te conozco, pero te deseo suerte. La vas a necesitar porque en cuestión de víctimas de tráfico, aunque somos las más numerosas, de unidad, nada, y de solidaridad por parte de la sociedad, poca. Siento mucho tu pérdida.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho.
Un final de año más, sin ti. Este es el undécimo. Nunca pensamos que te sobreviviéramos tanto tiempo, pero así es la vida: una engañifa. Primero quieres morirte, pero no te mueres. Y cuando crees que ya has perdido el miedo a la muerte, te preocupa ponerte enfermo. Aunque estamos más veces en este estado que en otro, porque los efectos colaterales que produce la pérdida de un hijo son así.
Y siguiendo con la tradición de resumir para ti, el año que ha pasado y no estás con nosotros, este año voy a comenzar por la familia, porque ha sido el suceso más importante.
La Familia:
Hemos perdido a Satur. Sí, su lucha contra ese monstruo que le atacó tantas veces y siempre salía adelante, esta vez le tenía acorralado y, aunque casi lo consigue también, al final le jugó una mala pasada. Y con él hemos perdido muchas cosas. Esas que eran “made Saturnino” y que a todos tanto nos gustaban. Tu prima, ahora, tiene que aprender a vivir con esa falta, y, aunque para ella parece imposible, por nuestra experiencia, lo conseguirá, y será menos traumática que la nuestra, porque lo antinatural es perder a un hijo.
El resto, siguen adelante.
Los amigos:
Tus amigos siguen haciéndose más adultos y aumentando sus familias. Por ejemplo, Sara, que el año pasado te contaba que la había vuelto a encontrar, es también madre. El mismo día que el año pasado yo te hacía el resumen, ella tenía un pequeño.
La pequeña Laura, va a tener su segundo hijo. Va a ser niña y seguro que será preciosa como su otro hermanito que ya está hecho un muchachito de 3 años.
Hay otra amiga que también va a ser mamá pero como ésta no sé si lo ha hecho oficial, prefiero no decir aquí quien es.
Y a través del chivato Facebook, creo que Paula está enamorada, y Sara de Burgos está preciosa. Y poco más te puedo contar.
Cantantes:
Como cada año sé menos de cantantes, he buscado en Internet y te pongo un enlace para que tú misma veas los éxitos de este año. Hay muchas canciones que me gustan, pero no hay forma de aprenderse los nombres: bang, bang, o Shake itt off, pero me siguen gustando más los del año pasado. Y, aunque, como letra te he puesto la canción de Palmeras en la Nieve, te pondré un vídeo de Manuel Carrasco, con un título muy sugerente: No dejes de soñar. Además, porque ha sido la banda sonora del vídeo del día de las víctimas.
Este año creo que no habrá la tradición del disco con mensaje, porque Diana Navarro no tiene disco hasta febrero. Pero este año te tengo que decir que Diana Navarro nos hizo el regalo de correr en la Carrera de “Ponle Freno”, en tu honor y memoria.
Política:
Este año hemos tenido elecciones con turrón. Y no sé si los reyes nos traerán gobierno, porque no tienen mayoría ningún partido y es difícil que se pongan de acuerdo. Hay una mayoría de izquierdas, pero, como siempre, en este país es difícil que la izquierda se una.
Este año han seguido saliendo nuevas corruptelas. El famoso dicho de “Dios me ponga donde haya…” se cumple por todos lados.
Y económicamente siguen insistiendo en que España se está recuperando, pero no creo que sea con la ayuda del de dinero que está en el extranjero, defraudando, en lugar de cotizar en España.
Los jubilados o pensionistas siguen haciendo juegos malabares para mantener a los hijos que están en el paro, y para el próximo año, la subida de las pensiones será de un 1%. ¡Una barbaridad!
.La seguridad vial:
Sigue siendo una asignatura pendiente. Sigue sin existir en los colegios, de forma oficial, ni en los programas de los partidos políticos. ¡Pero cómo van a poner como asignatura obligatoria la seguridad vial, si ya no hay ni filosofía! Si la ética, la estética y la moral no existe para ciertos políticos. Si los únicos valores de los que se entiende y hablan son de los financieros.
Esos sí, ya van a subir las indemnizaciones a las víctimas de tráfico, que era el país europeo con menor indemnización. Pero ya les digo yo que no compensan, porque la vida de un ser querido, no tiene precio.
Y este año, creo que ya vamos por las mil víctimas. Y cuando terminen las fiestas…
Y yo, sigo haciendo lo que puedo. Este año, en muchos lugares, los niños celebraron el día de las víctimas de tráfico, leyendo una carta que escribí para ellos. Ya sabes lo que pienso, que en los niños está la solución. Un niño educado en seguridad vial, es un futuro conductor concienciado.
El primer lazo naranja
(El lazo de las víctimas de tráfico)
.
Este año, unos días antes de la navidad, encontré un dibujo tuyo, con el que nos felicitabas el año nuevo. Como no tiene fecha, lo he utilizado para felicitar el nuevo año, ¡es tan bonito! No sé hasta cuando seguiré encontrando cosas tuyas. Cosas que nos alegren o entristezcan, según se mire, pero que nos sirvan para seguir aguantando, aunque es difícil.
Otras noticias:
Y de las noticias, lo más importante e impactante está relacionado. Las guerras y el terrorismo en extremo oriente, especialmente en Siria, ha hecho que sean muchas las personas que se juegan la vida y algunos la pierden, queriendo llegar a Europa. Son grandes oleadas de familias enteras, muchos niños, poniendo distancia a las guerras. Dicen que han llegado un millón de refugiados. Hasta la FUNDEU ha escogido este año, como palabra del año, “refugiado”. Pero el Mediterráneo se está convirtiendo en un cementerio. Hay muchos que no llegan. Muchos de los que llegan hasta las islas de Grecia, zozobran poco antes de tomar tierra, y muchos niños, y bebés, pierden la vida.
Mi comentario en Facebook: Parece un muñeco de trapo, del que cuelgan unas tiernas piernecitas, terminadas en unos zapatos grandes. Grandes comparados con esas pequeñas piernas. Grandes para los que observamos. Porque nunca estaremos dentro de esos zapatos, caminando con unos padres que ya no tienen más que perder
Esta fue una imagen que impactó, y Europa se conmovió, pero fue solo al principio. Esas cifras que muchos países se impusieron para admitir de refugiados, después se han ido olvidando y disminuyendo.
Y si la mayoría de estos refugiados huyen de Siria y de los efectos de los ataques yihadistas , del terrorismo yihadista, aunque ellos se denominan “estado islámico”, algunos europeos, se radicalizan y se unen a esas tropas y, además, están sembrando el miedo con sus atentados en Europa. Así, en el país de tu amiga Elodie, en Francia, han cometido los mayores atentados e este año.
Igual que un año antes de tu marcha, cuando los atentados de Atocha, nuevamente han vuelto a golpear, muriendo otra vez, muchos jóvenes. No tantos como aquí en España.
Y yo me pregunto cómo hijos de emigrantes, nacidos, criados y educados en Europa, pueden comulgar con ideas tan fanáticas y hacer cosas así.
En otro orden de cosas, este año, también se han marchado actores y famosos. Por ejemplo, se marchó Lina Morgan, la que movía las piernas como tu abuela María y que tanto te hacía reír.
También murió Omar Sharif, el actor de Doctor Zhivago, que tantas veces vimos. Y Marujita Díaz, esa que movía los ojos que tanta gracia te hacía. Y la voz de la bruja avería. Y Amparo Baro, la de Siete Vidas, dando collejas.
Y se han marchado muchas más pero tú no los conocías.
Mi querida hija, cada día el primer y último pensamiento es para ti. Los años no ablandan la dureza de tu pérdida, ni nos hace olvidarte, aunque el otro día me di cuenta que no recuerdo tu última navidad. Lo he olvidado por completo. No recuerdo absolutamente nada. Pero recuerdo nuestros viajes para pasar fin de año. Cómo nos gustaba arreglarnos para la cena de gala. Cómo bailábamos.
Ahora, aunque salgamos, ya no disfrutamos. No ponemos el alma en ello. Lo hacemos como simples espectadores que aplauden pero no se suman a la obra.
Cada día mis sentimientos son más íntimos, menos públicos. Cada día tengo más dificultad en expresarlos. El dolor, con el paso del tiempo, se vuelve más silencioso. Quizás porque con el tiempo sientes vergüenza de seguir expresando tanto dolor. Ya no lo entenderán. Pensarán que es tiempo de pasar página. No saben que nuestro libro de vida, ahora, está lleno de páginas en blanco. Da igual que pases de una página a otra. Todas ellas están escritas con tinta invisible. Como nosotros, invisibles para la historia.
Mi querida niña, ¡cómo te queremos y te añoramos!
Este año, mi poema sigue siendo el mismo que el año pasado.
«…Siento todavía
lo solo que estoy
lo solos que estamos, aparentando
que hemos encontrado al fin la copa definitiva
que nos dará la eterna felicidad…»
Nochevieja. Manuel Juliá Dorado. “Sobre el volcán la flor”
Y mi canción es, Palmeras en la Nieve, de Pablo Alborán.”…Qué blanco es el ayer, que triste el porvenir…Navega en el dolor, un barco sin timón, llevando los recuerdos de la vida que dejó…”
Trozos de papel, se pierden en la mar,
viento que les lleva, rumbo al azar…
Qué blanco es el ayer, que triste el porvenir,
lleno de preguntas, que no llegan a su fin.
Quién dirige el aire, quién rompe las hojas
De aquellas palmeras que lloran…
Quién maneja el tiempo, que pierden a solas…
Quién teje las redes que les ahogan.
Navega en el dolor, un barco sin timón
llevando los recuerdos de la vida que dejó.
El cielo verde y gris, la nieve de marfil,
cae sobre el sueño, que una vez pudo vivir.
Pero quién dirige el aire, quién rompe las hojas
De aquellas palmeras que lloran…
Quién maneja el tiempo, que pierden a solas…
Quién teje las redes que les ahogaaaaaaaaaan.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.
un cole donde, cada día, todos los pequeños animalitos del país del rey Melenao iban a estudiar. En el cole, Ramona, la maestra, una gallina pizpireta con sus anteojos redondos caídos sobre el pico, controlaba desde su mesa a todos los pequeñines que iban llegando.
Las mamás acompañaban a su pequeños y una vez los dejaban en el aula se dirigían a sus labores habituales, unas a la oficina, otras volvían a casa a cuidar a otros hermanos más pequeños, algunas a los hospitales donde trabajaban como médicos o enfermeras.
También había algunos papas que llevaba a los niños, pero estos eran menos.
Mamá pato iba seguida de una fila de pequeños patitos de los que ella se mostraba muy orgullosa. Pero esta no era la única mamá que alardeaba de sus pequeños. Mamá gata siempre estaba contando cómo sus gatitos eran los más listos de clase. Y es que para todas las mamás sus hijos son los más listos y guapos.
Muchos papas llevaban a sus hijos al cole en coche, aunque lo mejor y lo más habitual era hacer el camino andando. Así lo hacían muchas de las mamás y los pequeños aprovechaban para ir juntándose con sus amiguitos. Los padres que llegaban con coche, dejaban a sus hijos y salían con muchas prisas. En cambio, los pequeños que llegaban andando podían ir hablando y jugando con sus amiguitos por el camino.
Era el último día de cole, comenzaba la Navidad. Mamá gata comenzó a inflarse como una bola contando las buenas notas que había llevado su pequeño Félix.
-¡Un nueve en piano!
Pero mamá pato no se quedo atrás y le cortó diciendo:
-Pues mi Josefina ha sacado un 10 en natación, Román un 9, y Adelfo es un experto en correr.
Entonces, mamá perro, que pasaba por allí, con sus tetitas llenas de leche a punto de reventar, mirándolas por encima del hombro pensó, se van a enterar estas cuando llegue mi nueva camada.
(Dibujo realizado por Helena)
Una a una las mamás y papas dejaban a sus pequeños e iban saliendo del cole.
Papá hipopótamo también llevaba a sus pequeños cada día, pero ese día iba muy retrasado, así que salió de la laguna, cogió su furgoneta y a toda velocidad se dirigió al cole. Como era invierno, los cristales estaban con mucho hielo y apenas podía ver.
La cebra, como cada mañana a la misma hora, comenzaba su trabajo. Posada sobre el frío asfalto, con sus rallas, indicaba por donde tenían que cruzar los pequeños.
Pero papá hipopótamo, con su prisa, y la poca visibilidad que tenía, no vio que la cebra se había extendió para que en ese momento pasaran mamá pato y sus patitos.
De repente, ya casi pisando las rayas de la cebra, una mariposa enorme aleteó en el cristal de la furgoneta quitando el hielo, haciendo que el hipopótamo diera un gran frenazo.
(Dibujo realizado por Helena)
Mamá pato que había abierto sus alas para tapar a todos los patitos comenzó a gritar: ¡estás loco, estás loco!
Los pequeños hipopótamos comenzaron a afear la conducta a su papá -¡Qué haces, papá! ¿No ves el paso de cebra?
-Lo siento, lo siento -decía el hipopótamo- tenía los cristales empañados. No volverá a pasar.
Caín y Melva, que así se llamaban los pequeños hipopótamos, aprovecharon el frenazo para bajar de la furgoneta y cruzaron por el paso de cebra, diciendo adiós a su papá.
Éste, arranco, pero a los pocos metros tuvo que volver a parar. Aquella mariposa que con sus alas había limpiado los cristales, estaba, ahora, impidiéndole la visión.
Puso el limpia parabrisas con intención de espantarla, pero la mariposa esquivaba la escobilla saltando.
-¿Qué haces ahí? -dijo el hipopótamo.
La mariposa se convirtió en una joven con alas que le dijo:
-Recordarte que en invierno, nunca se debe comenzar a conducir con los cristales empañados. ¿No lo sabías? Podías haber causado daño a algún pequeño.
-Lo siento, tengo mucha prisa, llego tarde al trabajo.
-Pues haberte levantado antes –dijo el hada. -Te imaginas si les pasa a tus pequeños.
-No volverá a suceder. Gracias a tus alas he podido ver y frenar a tiempo. ¿Y tú de dónde has salido?
-Soy el hada Helena, tengo la misión de velar por los pequeños.
-Muchas gracias. ¿Qué puedo hacer yo por ti?
-Por mí nada, por tus hijos, mucho. Piensa que ellos te quieren. Tú eres su ejemplo. Ellos observarán que no te pasas los semáforos, ni los pasos de cebra, que no corres a más velocidad de la permitida, que respetas todas las señales y que no bebas si conduces.
El hipopótamo bajo la mirada avergonzado, sabía que lo había hecho mal. Y cuando levantó la cabeza, no había rastro del hada. Miró a un lado y a otro y no la encontró. Entonces, sorprendido, reinició nuevamente la marcha, pero todo el día estuvo pensando en lo ocurrido.
Doña Ramona que había observado todo lo que había pasado, decidió que aquel día, víspera de vacaciones, debían celebrarlo porque, por muy poquito, sus alumnos podrían haber sido menos.
-A ver, pequeños, hoy vamos a celebrar que es el último día de cole cantando unos villancicos. Félix, tú ponte al piano. Caín tu coge la pandereta. Y el resto a cantar.
“…Pero mira como beben los peces en el río, pero mira como beben por ver a Dios nacido, beben y beben y vuelven a beber, los peces en el río por ver a Dios nacer…”
Y así, felices, pasaron su último día de cole.
Queridos niños, cuando vayáis al cole, cruzad, solo por el paso de peatones. Siempre de la mano de mamá o papa. Primero mirar a un lado y a otro, y después cruzar con mucho cuidado. Y siempre, siguiendo las instrucciones del agente, si lo hubiera. Y en el coche, siempre con el cinturón puesto. Y recordad a mamá y papá que lo más importante es llegar.
Y colorín colorado, este cuento de navidad, se ha acabado.
Flor Zapata Ruiz, madre del hada Helena.
Notas de la autora:
*Melenao es un león de larga melena, que reina “el País Melenao”, rodeados de pequeños animales y con la ayuda de un hada, mariposa, a veces, joven con alas y larga melena, otras, que se llama Helena, y que llegó a este país después de perder la vida en un siniestro de tráfico, producido por un conductor borracho.
*El hada Helena se encarga de recoger y llevar al País del Rey Melenao a aquellos niños que pierden la vida demasiado pronto, por diversos motivos, especialmente por siniestros de tráfico.
*Algunas imágenes que acompañan a este cuento, son de autores desconocidos. Si su autor no está de acuerdo que me lo haga saber para eliminarlo inmediatamente. El resto de imágenes son de mi propiedad o imágenes que han hecho otros niños para mí. Si tú quieres hacer un dibujo sobre este cuento, puedes hacerlo y mandarlo a mi correo personal. Estaré encantada de recibirlo y utilizarlo en posteriores cuentos: mamydehelena07@yahoo.es
*Los Cuentos del hada Helena son cuentos sobre seguridad vial o víctimas, especialmente de siniestros de tráfico.
*Este cuento está escrito sin ánimo de lucro, y con mucho ánimo de concienciar. Haced buen uso de él.
*Todos los derechos son de su autora, Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.
*Puedes encontrar más cuentos del hada Helena, en:
Y no es que lo haga por capricho, es que seguimos sin concienciarnos de que «si bebes no conduzcassss», como dice la canción.
Y, antes, en estos controles, aparecían todos los positivos, pero ahora, los positivos no solo son en alcohol.
Recuerdo cuando al poco de comenzar este blog, cuando la muerte de mi hija estaba tan reciente, algunos de los comentarios que me dejaban apuntaban a que probablemente el que mató a mi hija no solo llevara alcohol, sino también otras drogas. Pero, entonces, los controles de drogas no estaban generalizados.
Hoy, cuando veía las noticias, me ha llamado la atención un titular: «Ha hecho un completo».
No, no se refería a un acierto de algún tipo de apuesta o lotería. Un completo se refería a un conductor al que le han parado y ha dado positivo en alcohol, después ha dado también positivo en drogas, y para terminar han comprobado que el carnet lo tenía retirado ya con anterioridad. Como dice el chiste, no le faltaba ya nada más que el coche hubiera sido robado.
Aunque, el verdadero completo habría sido si hubiera producido su muerte o la de otro. Algo muy posible.
Y es que seguimos pensando que no pasa nada por conducir con alcohol, y la mayoría de las veces, el resultado es una cagada, una gran cagada, como por ejemplo en el caso del exconsejero de transporte, el diputado regional José Ignacio Echevarría, de la comunidad de Madrid, que se ha visto en la obligación de dimitir, después de tener un siniestro de tráfico el pasado martes, un choque por alcance (exactamente como el que sufrió mi hija) y dar positivo en alcohol (0,66 mililitros de alcohol por litro de aire aspirado).
Ahora, tendrá que decidir el juez si es un delito contra la seguridad vial o se queda solo en una falta administrativa, porque la guardia civil ha dicho que no presentabas síntomas de embriaguez. Menos mal que, parece ser, que la conductora del otro coche, no ha sufrido grandes heridas.
Este post es un poco tardío, pero por diversas causas, no lo pude hacer antes.
El mes de Noviembre, cierra las actividades en memoria de las víctimas de tráfico con la carrera de Ponle Freno. Una carrera, para algunos, un evento deportivo más, y para otros, una forma de recordar a nuestras víctimas. Y aunque Ponle Freno se esfuerza para que esta carrera cada año esté dirigida y en pos de las víctimas, donando lo recaudado para alguna asociación o la investigación de los daños sufridos por las víctimas de siniestros viales, estoy convencida de que no todos los que participan lo tienen en su pensamiento.
Pero hay víctimas que sí, y cada año, ahí están, corriendo, por sus víctimas, y por algunas más.
Pero cada año tengo la suerte de tener a alguien que corre por Helena. Y este año no ha sido menos.
Mi amiga Oliva, la madre de Lola, que murió en el carril Bus VAO de la Carretera de la Coruña, con su equipo, su familia, cada año ahí está. Y además de ir con la foto de Lola, siempre le acompaña la foto de Helena.
Y este año, tuve la gran suerte y honor de que la cantante Diana Navarro,hiciera la carrera y lo hiciera como homenaje a Helena. Tal como anunció en su muro de Facebook.
No sé cómo agradecer estos detalles. A mi compañera Oliva, compañera de desgracia y de lucha. Y especialmente a Diana Navarro. Gracias, preciosa.
Pero también hubo otros familiares que corrían por sus víctimas:
Si de verdad todos los que hacen esta carrera fueran conscientes de que es algo más que una carrera, que es una forma de implicarse y comprometerse con la seguridad vial, con una conducción responsable, yo lo agradecería aún más que ese dinero que se dedica a la investigación. Porque, entonces, esas 20.000 personas que han corrido este año,significaría que serían 20.000 conductores responsables en nuestras carreteras.
Ponle Freno a los siniestros viales.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.
Echando la vista atrás y recordando días mundiales en recuerdo de las víctimas de tráfico, con mayor repercusión mediática, me viene a la memoria que en cada evento que se celebraba había un representante político (concejal, alcalde, director de la DGT, fiscal de seguridad vial…)
Llegó un momento que hubo una implicación política.
Me ha llamado la atención, que la bandera de esa reivindicación, en algunos lugares, la han tomado policías, especializados en seguridad vial, y dedicados a esta enseñanza en los colegios, propiciando eventos con niños y dedicados al día de las víctimas.
Y los niños, receptivos siempre, se han volcado.
Siempre he dicho que un niño educado es un futuro conductor concienciado, y cada día me reafirmo más.
Entre las víctimas hay un deseo: que haya un día en que este día no sea noticia, no haya que conmemorarlo. Eses día sería posible cuando hubiera «cero víctimas». pero por ahora es un deseo utópico.
Pero yo no pierdo la esperanza. Creo firmemente, que esos niños educados en seguridad vial, propiciarán ese mundo de cero víctimas. Son el futuro.
Y los demás, tenemos que facilitar ese futuro. Por ello, y a petición de esas personas que de forma desinteresada y altruista dedican su tiempo a enseñar y concienciar a esos pequeños, yo he intentado ponerme en los zapatos de esos niños y he colaborado con estos escritos:
Alumnos de 6º de Primaria del CEIP Reina María Cristina de Isla Cristina
Alumnos y alumnas de 5º y 6º de primaria de CEIP María Moreno. Villanueva de Córdoba
Manifiesto de los niños
Con motivo de la conmemoración del Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Tráfico, los niños pedimos a nuestros gobernantes, políticos y padres:
Que como futuros ciudadanos y futuros conductores, son responsables de nuestra educación en seguridad vial.
Que Tienen la obligación de hacer más seguras nuestras calles y carreteras, manteniéndolas en buen estado.
Que los pasos de cebra tienen que estar bien señalizados y pintados con pintura no deslizante.
Que los semáforos de nuestra ciudad tienen que estar programados, con el suficiente tiempo para poder cruzar sin tener que correr, nosotros y nuestros abuelos.
Que por nuestra seguridad, no deben conducir con alcohol u otras drogas, mantener siempre una conducción atenta y responsable, respetar las señales, y no ir a más velocidad.
Que tienen que crear leyes que castiguen a aquellos que ponen en peligro nuestras vidas con un coche.
Que creen “caminos seguros al cole”, para que podamos ir hasta ellos andando o en bicicleta, de una forma segura.
Que se comprometan a dejarnos un mundo mejor sin tanta contaminación ni violencia vial.
Que todos somos peatones, pero tienen que pensar que nosotros somos los más débiles.
Que aceptamos la palabra “Siniestro” para definir los “accidentes” que se pudieron evitar. Y si se pudo evitar, no es un accidente.
Y que nosotros nos comprometemos a aprender todo lo necesario en la asignatura de Seguridad Vial, para ser buenos y responsables conductores.
Por nuestra vida y la de todos, así os lo pedimos.
Y Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, víctima de siniestro vial, apoya este manifiesto de los niños.
Y a los padres que asistían a la entrega de premios del concurso de dibujos de Seguridad Vialpropiciado por Ricardo Aleman en Roquetas de Mar, también les he pedido:
CARTA A LOS PADRES, EN EL DIA DE LAS VICTIMAS DE TRÁFICO
Queridos PAPÁS Y MAMÁS:
Sé que hoy, muchos de vosotros, estáis ilusionados y admirados por los dibujos que han realizado vuestros hijos. Por ahora es todo como un juego, pero en el futuro, estos niños serán conductores y serán más responsables que los conductores de hoy.
Hay muchas personas intentando que vuestros hijos tengan nociones de seguridad vial, acorde a su edad, y vosotros debéis apoyarles y continuar su labor.
Porque vosotros sois el espejo en el que se mirarán ellos durante mucho tiempo. Devolverles una buena imagen.
Yo tenía una hija, mayor que vuestros hijos, pero para mí siempre seguirá siendo mi niña, pero la mato un conductor borracho.
No podéis imaginar el dolor que produce perder a un ser querido en los mal llamados accidentes de tráfico. Y perder un hijo es lo peor. ¡Que nunca os veáis en ese trance!
Mi hija, ahora, es una mariposa, un hada, el hada Helena de ese cuento que acabáis de escuchar. Esa es mi forma de traerla, nuevamente, a este mundo, y de concienciar, para que no les pase a otras madres.
Hoy quiero pediros que, vosotros que tenéis futuro, hagáis lo posible porque ese futuro no se corte para vosotros y los vuestros, y de paso también para los demás.
Por todo ello, quiero compartir con vosotros este manifiesto, en el día de las víctimas de siniestros de tráfico
Recordad papás y mamás:
Que el alcohol mezcla mal con la gasolina. Que la velocidad mata. Que las drogas te ponen, pero te sacan de la carretera. Que el teléfono, en el coche, te desconecta del mundo. Y que las distracciones se pagan muy caras.
Que sois los responsables de que vuestros hijos vayan con el cinturón abrochado y en sillas acorde a su altura y peso.
Que sois los primeros profesores de seguridad vial con los que vuestros hijos aprenden las señales de tráfico y especialmente los semáforos
Que en el coche, y con niños, los cinco sentidos son pocos.
Pedid a los colegios que enseñen seguridad vial a vuestros hijos, para que en el futuro sean buenos conductores. Nosotros, las víctimas, no nos cansamos de pedirlo a nuestros gobernantes, con poco éxito por ahora. Pedimos una asignatura obligatoria durante toda la edad escolar.
Exigid buenas carreteras y la eliminación de puntos negros.
Y por favor, no lo llaméis accidente de tráfico. La mayoría son evitables, y si se pudo evitar, no es un accidente.
A vosotros, peques, pediros que, no os olvidéis:
Cuando montéis en bici, siempre con casco.
Cuando tengáis que cruzar una calle, siempre por los pasos de cebra y mirando antes a ambos lados.
Y si es por un paso con semáforo, siempre cuando esté en verde.
Cuando vayáis en autobús, al cole o de excursión, portaros bien para no distraer al conductor.
Y siempre con el cinturón abrochado.
Benjamín Franklin decía “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Y yo os digo que todos debemos estar implicados y comprometidos en la lucha por disminuir el número de víctimas de los siniestros de tráfico, entre todos, podremos evitarlos.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.
Ojalá el próximo año haya más eventos de este tipo y menos de víctimas, porque no las hubiera. No tendremos esa suerte, pero intentémoslo.
Gracias, Ricardo, Carlos Ruiz, y Bernardo Álvarez, por acordaros de mí para poner mi granito de arena. Gracias, por los globos con el nombre de Helena. Gracias, porque mientras escribo, sobrevivo. Un abrazo.
Y gracias a todos los compañeros víctimas que en distintos eventos han recordado a mi hija.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho.
Habían pasado siete meses desde que, un 17 de abril, “cruel como un día de sol en primavera,” cubríamos el cuerpo de mi amada hija, con un verde manto de hierba.
Y ese tercer domingo de Noviembre de 2005, una fría mañana, me unía, en El Retiro de Madrid, a otros familiares que también habían perdido a sus hijos en los mal llamados accidentes de tráfico.
En octubre de ese mismo año, La Asamblea General de las Naciones Unidas había acordado la celebración del “Día en Memoria de las Víctimas de Accidentes de Tráfico”, cada tercer domingo de noviembre, e instaba a todos los países a reducir el número de víctimas. En ese año, en España, murieron más de 4000 personas.
Era el primer año en que algunas víctimas nos reuníamos en El Retiro, después vendrían otros días de las víctimascon más repercusión. Pero, ese año, que era también un día que se celebraba la trashumancia por las Cañadas Reales, por la calle Alcalá, parte de una cañada, pasaban unos rebaños de ovejas. Esas ovejitas tuvieron más espectadores y acompañantes que nosotras las víctimas. Pero no importó. Un puñado de familiares, con un chaleco reflectante, algunas fotos de nuestros hijos, y la fuerza que nos daba ésta pérdida, estábamos dispuestos a gritar nuestra rabia a aquellos que quisieran escucharnos.
Nuestros hijos no habían perdido la vida en un accidente de tráfico, la habían perdido por el alcohol que otro tomó, por el exceso de velocidad de otro, o por la falta de seguridad en un rally.
Este año será el undécimo Día de la Victimas de Siniestros Viales para mí. Pero desde hace ya algunos años, por diferentes motivos, los conmemoro desde mi blog, con un silencio lleno de letras reivindicativas. Solo unas pocas víctimas se siguen reuniendo para homenajear a nuestros muertos. Solo víctimas. Porque ya está casi perdida la esperanza, para aquellos que comenzamos esta lucha, de que nuestros políticos se impliquen en este tema y acaben con estas muertes.
Porque la justicia, cada vez más, nos muestra, con sus sentencias, que no tienen ningún interés por castigar, de verdad, los delitos de tráfico. Y, porque este día, para la gran mayoría de la sociedad, apenas es conocido.
Han sido diez años de manifestación, de reivindicaciones y lucha. Y las fuerzan flaquean. Pero aún se siguen produciendo muchas muertes en el asfalto. Y las víctimas seguimos gritando casi lo mismo.
Por todo ello, desde mi intimidad, un año más, Yo, Manifiesto:
Que mi vida cambió cuando mi hija murió por la acción de un conductor borracho.
Que las víctimas seguimos pidiendo una mayor acción política encaminada a acabar con estos siniestros.
Que la justicia tiene que ser más efectiva, eficiente y eficaz, en los delitos contra la seguridad vial, y sus sentencias deben ser acordes con otros delitos que producen también muerte.
Que nuestros políticos siguen sin ver que la educación es parte de la solución, y, a pesar de nuestra insistencia, aún no existe una asignatura de Seguridad Vial, obligatoria, durante toda la edad escolar.
Que esta sociedad sigue viendo normal las muertes de tráfico como un hecho fortuito, una lotería que nos puede tocar, pero que nadie cree que le pueda pasar. Eso solo pasa a otros. Y, quizás porque todos conducimos, no creemos que podamos ser victimarios.
Que los gobiernos recortan en la seguridad de nuestras carreteras, sin pensar que los resultados son tremendamente más caros y penosos.
Que un coche puede ser un arma letal si no se utiliza con responsabilidad.
Que la velocidad mata. Que el alcohol no mezcla bien con la gasolina. Que las drogas te ponen, pero te sacan de la carretera. Que el teléfono, en el coche, te desconecta del mundo. Y que las distracciones se pagan muy caras.
Que en su gran mayoría no son accidentes de tráfico, porque se pudieron evitar, y si se pudo evitar no es un accidente. Luego, no lo llames accidente de tráfico, llámalo Siniestro Vial o Siniestro de Tráfico.
Que todos debemos estar comprometidos e implicados en la disminución de los siniestros Viales.
En definitiva, manifiesto que mi dolor es el mismo que el de tantas miles de víctimas, pero como a cada uno le duele su pérdida, seguramente solo aquellos que han sufrido ésta, entenderán y apoyaran este manifiesto.
Por todo ello, mañana tú puedes ser víctima o victimario. No lo olvides. No lo olvidemos.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.
…la diferencia entre estar vivo o muerto es un parpadeo, un instante, no se ve venir, es un segundo que rompe tu vida…
“En lo que dura un parpadeo “(Carolina Coto de Salas)